Vencer las expectativas

Nunca es demasiado tarde, o en mi caso demasiado pronto, para ser quien quieras ser. No hay límite en el tiempo, empieza cuando quieras. Puedes cambiar o no hacerlo, no hay normas al respecto. De todo podemos sacar una lectura positiva o negativa, espero que tú saques la positiva. Espero que veas cosas que te sorprendan, espero que sientas cosas que nunca hayas sentido, espero que conozcas a personas con otro punto de vista. Espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa. Y si ves que no es así, espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo.

Así le deja Benjamin Button a una hija a la que apenas pudo tener entre sus brazos el legado de toda una vida, resumido en este consejo vital. Un alegato que le acompañará allá donde vaya, y con el que su padre pretende compensarle y excusarse por su continua ausencia justificada: “Cariño, el tiempo es tan relativo como tú quieras que sea”. Puedes pensar que tu oportunidad ya ha pasado, y en realidad estar frente a ella. Pudiera ser que tu edad impida emprender la aventura que tu quisieras, o tal vez ser tu mejor aliado para superarla. Nos chocamos, nos caemos y todos dicen que estamos acabados, pero en cambio hemos aprendido, mejorado y somos tras esos golpes la mejor versión de nosotros mismos. Tenemos el tiempo a nuestro antojo, y sólo necesitamos la fortaleza para afrontarlo como es debido.

Muchos jugadores han sabido cumplir las expectativas mucho tiempo después de lo previsto

De esta manera han debido de pensar muchos hombres que han triunfado, y también muchos jugadores que están empeñados en ello. Gerard Deulofeu, Bojan Krkić o Joel Campbell bien habrán tenido más de una docena de ocasiones en los que habrán sentido que su momento se terminó. La gestión del talento joven siempre es muy delicada. Chicos de apenas doce años habrán escuchado esta semana que lo tienen todo para convertirse en las futuras estrellas allá por las costas de Miami, y cuando le creas esas expectativas a personas tan vulnerables es muy difícil de gestionar correctamente. ¿Cómo le explicas a un chico tan pequeño que en 2015 le vendieron que iba a ser un jugador emblema del club, que dos años después es suplente en su equipo? ¿O a otro de dieciocho años que cobra más que alguno de treinta que se tiene que ir a jugar cedido a la Segunda División B para curtirse en el esfuerzo y la humildad? No es imposible, desde luego, pero sí tremendamente complicado de llevar.

Por el motivo que sea, muchos jugadores se pierden por el camino. Se frustran y toman decisiones que en el corto plazo tal vez les ayuden, pero no así en el medio y el largo. Son humanos. Pero como bien dice nuestro querido Benjamin, aprender de todas esas situaciones es lo que puede marcar la diferencia entre llegar o no llegar a su objetivo. Y así es como ha llegado Bojan al momento de forma en el que está.

El talento que tiene el delantero del Stoke es el mismo que demostró en su mejor momento en Barcelona. Esas cosas no desaparecen. Como mucho se deterioran, se erosionan, pero siguen dentro del jugador, y en Stoke-on-Trent el internacional español lo está demostrando. Con gestos de un jugador de categoría, toques de mucha clase, y aportando al equipo una movilidad muy inteligente, Bojan está usando todas esas piedras que se ha encontrado por el camino en Roma, Milán y Ámsterdam para no volver a tropezar, y a sus 27 años ha vuelto a sonar para equipos grandes de la Premier. El tiempo le traicionó de joven, y él le ha dado la vuelta.

La forma de los jugadores varía mucho, pero el talento sigue ahí

Caso similar podríamos decir que es el de Joel Campbell, a su nivel. Desde su aterrizaje en el Arsenal de Arsène Wenger con 19 años, demostró que tenía detalles que iban a justificar la apuesta del entrenador francés, pero un trámite administrativo le denegó su ficha con el primer equipo en un principio, y ahí comenzó su larga gira de cesiones por Europa. Lorient, Real Betis y Olympiakos tuvieron la suerte de contar con el costarricense entre sus filas por un año cada uno, y tras dar un salto en sus cifras durante su estancia en el conjunto griego, Campbell fue finalmente incluido en la plantilla del Arsenal en la temporada 2014/15 para terminar jugando dos partidos antes del parón navideño. Su nombre cada vez se asociaba más a la lista de jugadores jóvenes que no llegaron donde apuntaban, y de nuevo una cesión le mandó a Villarreal. Pero aprovechando las lesiones del conjunto amarillo, el tico se afianzó en el once cuajando un gran final de temporada que le volvió a valer su regreso a la plantilla gunner, donde esta temporada ya ha comenzado a entrar con mejor pie en el equipo, con buenos pases y movimientos en el último tercio. Le quedan un par de pasos por dar, pero de nuevo Campbell está consiguiendo recuperar ese puesto que tanto le prometieron a base de experiencia.

Viajando a otra emblemática ciudad inglesa como Liverpool, nos encontramos con la eterna esperanza culé en los últimos años. El caso de un jugador que se ha utilizado como ejemplo de la creciente deficiencia en la gestión de la cantera del FC Barcelona. Por supuesto, hablamos de Gerard Deulofeu. Un jugador que desde que se diera a conocer al mundo en las categorías inferiores de la Selección Española ha sido vanagloriado por muchos por su excelso futuro futbolístico. Y no les culpo. Su cambio de ritmo y su regate eran tan llamativos como efectivos en su aparición. Su capacidad para destacar individualmente frente a sus rivales y a sus compañeros estaba fuera de dudas, y por ello su caso se mediatizó. Flaco favor para cualquier joven estrella. Todo parecía ir viento en popa para el catalán, que fue cedido al Everton y demostró su desparpajo en una liga donde esas individualidades ganan partidos.

Pero poco a poco se fue ganando una imagen de jugador rebelde, que no se esforzaba ni defendía, y el Barcelona decidió esperar un poco a incluirlo en la plantilla para cederlo a un entrenador y un entorno que le formaría como ninguno en ese aspecto: el Sevilla de Unai Emery. Un movimiento a todas luces ganador para ambas partes, y que terminó por no serlo para ninguna, o eso pensará la mayoría. Su paso por el Sevilla brilló por la falta de minutos, y tras él el FC Barcelona decidió regalárselo al Everton en un movimiento cuyas cifras dejaban entrever que ya no confiaban en él. Deulofeu volvió al único lugar donde llegó a tintinear al nivel de luz que él creía que podía producir, y de nuevo ha vuelto a conseguirlo. Su sociedad con Lukaku está brillando en la Premier League por méritos propios, y pese a que aún se le debe exigir más a un talento estratosférico como el suyo, el propio Gerard ha reconocido que su paso por la mano de Emery le ha hecho aprender mucho, arrojando un halo de esperanza que está empeñado en confirmar. No en vano decía Benjamin “espero que conozcas a personas con otro punto de vista”.

No sólo las jóvenes promesas viven este proceso

Éver Banega llegó a la Liga BBVA con aires de ser el próximo gran centrocampista argentino del mundo y pese a intentarlo en Valencia y Madrid no consiguió cumplir las expectativas. Habían puesto el listón demasiado alto, y tras darse de bruces con él, volvió a Argentina para reencontrarse a sí mismo y disfrutar del fútbol. Pero el que disfrutó con la situación fue Monchi, que no hay campo de fútbol que no vigile, y gracias a él y al ya mencionado técnico del Sevilla estamos disfrutando de un jugador insustituible en todo un dos veces campeón de la Europa League. Así podría hablarse también de Aritz Aduriz, tal vez el hombre que mejor encarne el espíritu de Benjamin Button a sus 34 años. Qué año 2015 nos ha regalado el bueno de Aritz.

Giovanni Dos Santos, Beñat, Arnautovic, Dani Parejo, Sidnei, Sergi Roberto… Son muchos los jugadores que decidieron por sí mismos que su oportunidad, lejos de haber pasado, estaba por llegar. Algunos lo consiguieron a base de insistir y aprender de sus errores. Otros tuvieron que ser lo suficientemente fuertes para cambiar su mentalidad y empezar prácticamente de cero. Cada historia es lo suficientemente particular y elogiable que merece ser contada por sí sola, pero seguro que en todas ellas, su autor, aún tiene muchas páginas que añadir. Intentando, como nuestro protagonista, sacar la lectura positiva de sus partidos.