La ‘Vecchia Signora’ prende il trono

El Juventus Stadium se vestía de gala para celebrar una de las grandes noches del calcio italiano de los últimos tiempos. El Napoli vuelve a disputar el Scudetto décadas después de la marcha de su hijo más predilecto, Diego Armando Maradona, y enfrente, una vez más, se encuentra su mayor enemigo por excelencia, la reina de los equipos del norte, la Juventus de Turín. Los bianconeros llegaban con una remontada de catorce victorias consecutivas, demostrando que ahora sí han superado la pérdida del comandante que dirigía las operaciones del equipo: Andrea Pirlo. Tanto Massimiliano Allegri como Maurizio Sarri dejaron aún lado la lucha con los leones que se hacía en el Coliseo de Roma dos mil años antes y se imaginaron en sus pizarras un partido con el balón, sin perder ni un ápice del rigor táctico cultural del país transalpino. Pero el respeto que ambos se tuvieron convirtió el choque en un juego de ajedrez, donde la veteranía de la ‘Vecchia Signora’ se impuso al final para ganar casi sobre la bocina y recuperar el trono.

“Juventus vincere non è il più importante. E ‘l’unica cosa che conta”, Giampero Boniperti.

Los del Sur ya no están liderados por un genio que le resolvía los grandes partidos que sus acciones de prestidigitador. Maradona hace años que ya no porta el ‘10’ del Napoli. Las armas de los napolitanos han cambiado. Ahora son un conjunto que se mueve por una fuerza colectiva abanderando una propuesta noble de fútbol ofensivo ideada por Sarri, donde Gonzalo Higuaín es el brazo ejecutor. Su personalidad quedó latente desde el pitido inicial: Vestidos de rojo sangre buscaron dominar el balón, atacar una y otra vez con él y presionar muy arriba a los locales. Sin embargo se vieron frenados en su intento por un gran bloque defensivo de color blanco y negro, que les restaba espacio, y también tiempo de posesión, para finalmente entregárselo en el tramo final y atraerlos hacia el engaño y poder decantar el duelo con un contragolpe mortal cargado de fuerza y experiencia. Más sabe el diablo por viejo que por diablo, dice el refrán. Y así fue.

Allegri sabe que sin Pirlo no pueden someter con el balón a sus rivales como lo hacían antes. Claudio Marchisio está capacitado para asentarse en el puesto de mandos, pero no para ejercer la jerarquía de un domador de balones como Andrea. Así que, al igual que el Napoli, la Juve también se veía aferrada a tener un plan más allá de hacer recaer el peso del equipo en una figura superior al resto que le pusiera el campo a su favor. –Porque dejar toda la responsabilidad a Paulo Dybala a su edad no parece lo más oportuno para favorecer a su crecimiento, y Paul Pogba y Juan Cuadrado asumen otro tipo de galones-. La entrada de Sami Khedira en el once y el paso al 4-4-2 daban muestra de la idea del técnico juventino de reforzar el molde para competir de forma más efectiva ante los líderes del campeonato. El sector izquierdo (Ghoulam-Hamsik-Insigne) del ataque napolitano estaba bien bloqueado y los centrales (Bonucci-Barzagli) controlaban bien a Higuaín ante la baja de Giorgio Chiellini. Ambos planteamientos de anulaban y el partido se cerraba en una batalla táctica donde el acierto al asestar un golpe ganador sería clave.

Los jugadores de la Juventus celebran junto al héro de la noche, Zaza, su victoria (1-0) frente al Napoli que les coloca líderes de la Serie A.
Los jugadores de la Juventus celebran junto al héro de la noche, Zaza, su victoria (1-0) frente al Napoli que les coloca líderes de la Serie A.

Cuando todo hacía prever que enfrentamiento acabaría con un empate técnico, justo y visto con buenos ojos por ambas escuadras apareció Simone Zaza para hacer caer la balanza hacia el lado turinés. Allegri sacó del terreno de juego a su delantero estrella, Álvaro Morata, y replegó más atrás a sus tropas, haciendo creer al ejército de Sarri que sacaban bandera blanca y se conformaban con mantener la distancia de puntos entre ambos y no tirar por la borda en un solo día una remontada histórica de varios meses que le acerca a su quinto Scudetto consecutivo. El Napoli se relajó, creyó tener controlado el juego y a la Juve e intentó buscar la portería de Gianluigi Buffon. Fue entonces cuando la vieja dama de Piamonte sacó su último y mortífero golpe en la pelea, y aliada de la fortuna que acompaña a la grandeza levantó al público de sus asientos para gritar juntos un gol que les devolvía a lo más alto del trono en Italia. A partir de ahora se mantendrá una lucha de poder a poder vibrante entre el Norte y el Sur por el título de rey del Calcio hasta el final de temporada.