Paul Pogba, de nuevo en Manchester

El culebrón del verano ha llegado a su fin: Paul Pogba regresa al Manchester United. Y, como buena telenovela, no ha faltado dinero ni tampoco pretendientes por bailar con la más deseada. El precio del fichaje rondará los 120 millones de euros, el más caro en la historia de este deporte. Pogba salió de Manchester en 2012, a los 19 años de edad, ya que Sir Alex Ferguson no podía entonces asegurarle un sitio habitual cada fin de semana en el once del United. Hoy, cuatro veranos después de todo aquello, el francés vuelve a la que un día fue su casa costando 100 veces más de lo que un día pagó la Juventus por sus servicios (1 millón de euros). Casi un lustro ha sido tiempo suficiente para que las cosas se hayan tornado muy distintas: en medio de una crisis futbolística, por Old Trafford han desfilado hasta dos entrenadores y un interino -sin contar a Mourinho-, en la época post-Ferguson; así como también Pogba regresa más hecho, más maduro y siendo uno de los mejores del mundo en lo suyo.

A lo largo de estas cuatro temporadas en Turín, primero con Conte y después con Allegri, Pogba ha tenido tiempo para orbitar su fútbol a la élite. También de ganar, y mucho, pues a lo largo de este tiempo, el francés ha aumentado en 4 Scudetti, 2 Copas y 3 Supercopas de Italia, además de ser elegido el mejor futbolista joven (Golden Boy) en el año 2013, un palmarés que, cuando emigró hacia Italia, brillaba por su oquedad. Y oportunidades no le han faltado de aumentarlo con los dos máximos galardones europeos, a nivel de clubes y selecciones, de haberse impuesto a Barcelona y Portugal en sus correspondientes finales. En el Calcio, Pogba se ha desarrollado como uno de los mejores centrocampistas del planeta. Interior, para ser más exactos. Pues si por algo destaca el francés es por su recorrido en mitad de campo. Siendo diestro por naturaleza, en la Juventus sin embargo se acostumbró a rendir por la izquierda, debido al posicionamiento de Marchisio, Arturo Vidal y posteriormente de Khedira en el flanco contrario. Incluso Antonio Conte, en su etapa en Turín, quiso probarlo alguna que otra vez como regista: como el futbolista posicional de mediocampo, encargado de hacer jugar al equipo a la vez que evita (o incomoda) la labor al contrario. Y la cosa, dada su hiperactividad, no funcionó. Con Francia, no obstante, su posición natural es la de interior diestro, como ya vimos en la Eurocopa de este mismo verano. Aunque, por circunstancias tácticas, terminase jugando más atrás en la recta final del torneo.

A Pogba lo que le gusta es correr. Galopar y no ser cogido. Así, la jugada más característica del francés no es otra que recuperar, cuando más arriba mejor, y acelerar en dirección a la portería contraria. Bien para tirar o dar el último pase, cuanto más cerca del área juegue, más peligroso se vuelve. Aunque sepa también manejarse con la izquierda, la pierna derecha de Pogba es el verdadero eje de su exuberancia física. Porque si por algo destaca el galo es por su pletórico manejo del cuerpo, para defender el balón y escurrirse -a menudo chochando- del contrario, su golpeo con la diestra es el recurso más eficaz desde media-larga distancia. Porque Pogba siempre juega a lo bruto. Su disparo, a menudo con el empeine, se vuelve un imposible para cualquier portero. La comba del esférico, que todos tantas veces hemos visto, no es sino fruto de la propia potencia del lanzamiento. Una folha-seca que, fruto de la necesidad tras la marcha de Andrea Pirlo, ha visto también mejorada cuando el lanzamiento no recoge tanta distancia. Como decíamos, Pogba es un futbolista inquieto. De muchos kilómetros. De desgaste. Y en ello, la Premier parece venirle como anillo al dedo. Mientras en Italia, lo normal era ver a la Juventus descifrar la apertura de bajos repliegues defensivos; ahora, en Inglaterra, el ida y vuelta tan característico de la liga, parece el escenario ideal para todo un caballo trotón como es Pogba.

José Mourinho: “El Manchester United es el club ideal para que Paul Pogba crezca hasta el nivel que sea alcanzar. No obstante, debe saber que llega a un club ganador y tendrá que trabajar muy duro para poder formar parte del conjunto”.

Sin embargo, fue el propio José Mourinho, a su llegada, el encargado de disipar las dudas en mediocampo. Con él en el banquillo, Wayne Rooney jamás volvería a jugar como centrocampista. Y la pretemporada, así como la primera gran prueba disputada (la Community Shield frente al Leicester), apunta a que se mantendrá fiel a su ideario táctico. Como ya ocurriese en Madrid, en el Chelsea o en muchos otros de sus equipos, el 4-2-3-1 parece ser innegociable. Con él, se enfrentó el domingo al Leicester. Y, pese a que el Manchester United, maneje recursos suficientes como para emplear otro sistema, el doble pivote por detrás del trío de mediapuntas acompañará al luso también en Manchester. En estas, deberá encontrar sitio a Pogba. Y, si el sistema no variará, la pareja medular parece ser el sitio reservado al futbolista francés. Allí, como antes decíamos, ya probó en la Juventus y, más recientemente, con Francia en la última Eurocopa. Sin embargo, esta no parece ser la mejor posición para él. Jugando en mediocampo, y más concretamente en un doble pivote, Pogba se verá sometido a labores muy distintas a las de correr con el balón pegado al pie. Deberá cubrir sus espaldas (aunque, por supuesto, también sabe lo que es defender), pelear por balones aéreos o incluso participar en tareas de elaboración; tres facetas que, a día de hoy, no se corresponden con sus puntos más fuertes a destacar. Pogba como mejor rinde es como interior, bien en un 4-3-3, 3-5-2 o cualquier otro sistema que precise de su flanqueo a caballo entre la banda y el mediocampo. Y posicionarlo en mediocampo, es lo más parecido a maniatarlo de su fútbol más vistoso (y eficaz).

El francés llega como cuarto refuerzo del verano 2016/17 del Manchester United, tras Mkhitaryan (42 millones de euros), Bailly (38) e Ibrahimovic (libre). Nadie podrá negar que el mercado ha saltado por los aires; como tampoco que la inversión realizada por el club inglés bien merece ser rentabilizada con, al menos, un regreso a la Champions League. Dando por descontado, claro está, que el equipo peleará por la Premier League hasta el final. Para ello, para volver a ganar, también llega José Mourinho. El portugués, tras un año fatídico en Londres, recae en Manchester con la responsabilidad de transformar los millones en títulos. Así como de devolver al histórico club de Manchester al sitio en el olimpo que jamás debió abandonar. Y para ello, para agilizar ese trámite, Mourinho ya tiene a su centrocampista. Un joven de 23 años muy potente, muy Premier y muy de su gusto. Aunque su rendimiento en la segunda vuelta fuese de menos a más, la primera vuelta 2015/16 de Pogba dejó cuanto menos que desear. Incluso muchos se atrevieron a criticarlo por su actuación durante la Eurocopa, pese a jugar en una posición muy distinta a la suya. Es la crítica, los focos y el dinero desembolsado por el United en su traspaso lo que indican que el francés ya no es uno más en todo esto. Ahora, Pogba necesita de Mourinho, como Mourinho necesita de Pogba: en un movimiento recíproco que no estanque alguna de las dos progresiones. O, en el peor de los casos, las dos a la vez. Por ello, a una semana del arranque oficial de la Premier, el portugués deberá encontrarle el sitio ideal entre los Schneiderlin, Carrick, Schweinsteiger, Mata, Ander, Fellaini, Mkhitaryan y compañía. Bendito problema, pensarán muchos.

Artículo realizado por Adrián Blanco (@AdrianBlanco_)