La España que quiere Lopetegui

La era de Julen Lopetegui al frente de la Selección Española de Fútbol comenzó de la mejor forma posible: con una victoria. La Roja demostró ser superior a la Bélgica de “Bob” Martínez en el juego, y con el paso de los minutos plasmó esa superioridad en el marcador del Stade Roi Baudouin, en Bruselas (Bélgica), gracias al doblete del canario David Silva.

Para disputar el primer partido tras la Eurocopa 2016, el técnico vasco apostó por un once lógico teniendo en cuenta que su andadura al frente de la Selección estará marcada por la “evolución” y no tanto la “revolución”. Y por esa misma razón, el equipo que puso en liza para jugar el primero de los partidos de la jornada de compromisos internacionales estuvo compuesto por algunos jugadores ya contrastados y con recorrido como Gerard Piqué, Sergio Ramos, Busquets y Silva, añadiendo a éstos algunas “caras nuevas” como las de Koke, Thiago y Vitolo que empezaron como titulares.

Bélgica buscó ser protagonista, pero España se lo impidió.

La presión que realizó el conjunto español en los primeros minutos condicionó el posterior desarrollo del encuentro. En el debut como seleccionador de Roberto Martínez, Bélgica pretendió ser un equipo que buscase llevar la iniciativa con el objetivo de acomodar a todas las excelentes individualidades que tiene. Pero el trabajo sin balón de los hombres más adelantados de una España que no rehuyó el repliegue por momentos, hizo que el cuadro belga terminase renunciando a su plan inicial.

El 1-4-1-4-1 de España con David Silva ocupando posiciones interiores en ataque y con Jordi Alba rompiendo por el costado izquierdo, permitió a los de Julen Lopetegui tener equilibrio defensivo y un mejor orden alrededor de la pelota en fase ofensiva. Y a partir de ahí, La Roja pudo empezar a combinar con relativa facilidad, pero sin encontrar situaciones claras de remate para hacer gol. Sólo acumularon llegadas. Hasta que entró Diego Costa.

David Silva y Diego Costa fueron los mejores en España.

Con el delantero del Chelsea —que entró en lugar de Álvaro Morata que se retiró lesionado a la media hora de encuentro— España mejoró en los metros finales, y las fases de dominio las tradujo en ocasiones en la zona de finalización. El hecho de que España verticalizase sus ataques dependiendo de la situación y que no priorizase las llegadas en bloque juntando a mucha gente cerca de la pelota, potenció los desmarques de ruptura del hispano-brasileño que ofreció nuevas soluciones a los suyos y asistió a Silva en el 0-1.

Ya con ventaja en el marcador, la Selección Española continuó dejando buenas sensaciones sobre el terreno de juego. Los futbolistas de Lopetegui encontraron más líneas de pase a medida que fueron pasando los minutos en el segundo periodo, y en ese contexto creció la figura de David Silva. El jugador del Manchester City se erigió como el eje sobre el que todo el ataque de España giraba y en ese nuevo rol siempre demostró estar a gusto. Marcó los tiempos, decidiendo qué era lo mejor en cada momento.

El triunfo de España ante Bélgica fue enseñándonos cuáles pueden ser las virtudes y los defectos de la “nueva” Selección. En Bruselas, Silva fue el mejor socio de Julen Lopetegui sobre el campo y marcó las diferencias en el inicio de una etapa que ilusiona.

(Foto: 7JOHN THYS/AFP/Getty Images)