El Clásico de Modric e Iniesta

En el fútbol la realidad dice que gana siempre quien más goles marca.  Esto es símbolo de alegría y felicidad, pero hay algo que altera el orden lógico y natural de las cosas. Modric e Iniesta no marcan goles y, a priori, no ganan partidos, pero manejan el devenir de los partidos a su antojo y nos hacen disfrutar más que cualquier poker de goles del delantero más voraz. El empate a un gol entre Barça y Madrid no tuvo como principales protagonistas a los delanteros de uno y otro equipo, y eso que ambos conjuntos concentran a los más determinantes y goleadores de la última década. La primera parte fue de Luka Modric y la segunda de un Barça al que Iniesta rescató de las profundidades y abofeteó para recordar que del fuego siempre quedan cenizas.

Modric actuó en defensa como mediocentro, con Isco y Kovacic a sus lados

Zidane alineó por delante de una línea de cuatro defensas otra de cuatro medios un tanto particular. Isco fue el interior derecho y Kovacic el izquierdo, sobre todo en defensa, con Modric entre ambos. El Barça apenas entraba por la derecha y el Madrid basculó a sus medios de forma casi descarada a la zona central. Ronaldo y a veces Benzema tapaban tímidamente la banda izquierda, porque casi siempre formaban una doble punta dentro del 4-4-2 en fase defensiva que dibujó Zidane. Con balón Isco se soltó un poco más e hizo las veces de mediapunta, cerrándose Kovacic y dejando el costado izquierdo para las caídas de Ronaldo o Benzema. El Barça por su parte mantuvo su clásico 4-3-3, con André Gomes como interior izquierdo y Messi siendo más centrocampista que delantero.

El Madrid fue superior en la primera parte en la que Modric estuvo imperial en defensa

La primera parte del encuentro fue del Madrid porque así lo quiso Modric. El conjunto blanco no dominó con claridad porque sus delanteros no estuvieron a la altura, pero sí fue mejor porque Luka se disfrazó de Busquets, Xabi Alonso, Kroos, Iniesta o él mismo según el partido lo requería. Su primera parte fue perfecta sin balón y también perfecta con él. Modric actúo casi como mediocentro, con Isco y Kovacic a sus lados y dio una clase maestra de cómo posicionarse correctamente para recuperar el balón una y otra vez sin apenas esprintar. Una vez recuperado, sus conducciones y sobre todos sus pases siempre hacían daño al Barça. Luka encontraba a Isco unos metros más hacia delante o a Marcelo a su izquierda. Si no, quien se beneficiaba de sus pases eran Carvajal y Lucas en el otro costado. El Madrid crecía y consolidaba su ligera superioridad a través de una defensa posicional que el Barça no pudo romper. Suárez luchaba con Ramos, Neymar inquietaba y estiraba al equipo y Messi ayudaba en la base de la jugada, pero poco peligro salió de ahí. Leo la tocó mucho pero apenas verticalizó ni inquietó, y el Madrid no sufría a pesar de no tener el balón. Con él encontraba rápido el costado izquierdo, por donde Marcelo actuaba y por donde Ronaldo caía. Sergi Roberto era el eslabón más débil del Barça, y el Madrid lo aprovechó pero sin llegar a crear demasiado peligro.

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Recuperaciones (derecha) y pases (izquierda) de Modric.

El gol del Barça quitó protagonismo a Modric y se lo dio a Iniesta en un contexto muy favorable para él

Estuvo algo mejor el Madrid que el Barça en los primeros 45 minutos mientras Modric bailaba la canción que tocaba el partido mientras su equipo echaba de menos algo más de mordiente arriba. Ronaldo no tuvo una gran noche y Benzema estuvo completamente desaparecido mientras que Bale, el hombre que pudo reventar al club azulgrana, estaba en la enfermería. El Barcelona con balón atacaba y con balón trataba de defenderse, hasta que marcó el gol y todo cambió. Una serie de catastróficas desdichas reventó el partido a favor del Barça y condenó al Madrid. El orden cronológico fue el siguiente: gol de Suárez, entrada de Iniesta al campo y salida de Isco del mismo. El gol del uruguayo sentó muy mal al Madrid y puso en liza un escenario casi perfecto para el Barça y para la entrada de Iniesta. Hasta el momento los hombres de Luis Enrique solían tener el balón pero no arriesgaban. Al Madrid no le parecía mal, pues basculaba de un lado a otro y no sufría. El problema para los blancos vino con el gol, pues el Barça siguió manteniendo el balón, pero ahora arriesgando mucho menos y eliminando las fases que había habido de dominio alterno para centrarlas en solo dominio local. En ese escenario entró Iniesta, un contexto totalmente favorable que propició su lucimiento. Modric ya no controlaba lo que pasaba, pues el Barça no atacaba, de manera que él ni lo tocaba ni lo podía recuperar. Andrés y el club azulgrana bajaron un punto el ritmo del choque, el Madrid no podía robar y Zidane quitó al único jugador que tenía el balón a las espaldas de los interiores locales. Zinedine quizás pensó en que la entrada de Casemiro liberaría a Modric y el croata podría actuar unos metros más adelante, pero lo cierto es que el brasileño mostró su lógica falta de ritmo y el Madrid se quedó sin los apoyos de Isco entre líneas. Modric desapareció e Iniesta aprovechó el contexto para tenerla y tocarla una y otra vez. Andrés, además, encontró a Jordi Alba y este a Neymar con más frecuencia y el brasileño pudo matar el partido. El Madrid estuvo a merced del Barça durante muchos minutos y sin ningún tipo de respuesta. El plan B no funcionaba porque directamente no existía y Zidane falló doblemente con los cambios, por las fichas introducidas y sobre todo por la tardanza. Mariano añadió intensidad e inquietó a los centrales mientras que Ramos marcaba al final para poner un justo 1-1 en el marcador.

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Pases de Iniesta