Cristiano de Europa

Hizo lo que quiso, como quiso y cuando quiso. Con esta simple frase podríamos resumir lo que ha sido Cristiano Ronaldo en Europa estos últimos años, y más concretamente lo que ha sido Cristiano esta pasada noche en el Santiago Bernabéu, un dominador total que, en los momentos importantes, nunca se escondió, sino todo o contrario. No lo hizo en 2014 rompiendo el récord absoluto de goles en una misma edición de la Champions League, no lo hizo la temporada pasada solventado él solo el momento más crítico de toda la andadura blanca en la fase decisiva, y no lo ha hecho este año, anotando 5 goles al Bayern de Múnich, y otros 3 al Atlético de Madrid.

En una época marcada por Leo Messi, Cristiano ha sido y es la luz blanca más esperanzadora

Hablamos de historia, porque nadie a estas alturas debería dudar de él. Y entiendo la posición de todo aquel que considera a Leo el mejor jugador del mundo, pero ellos deben entender la mía, considerando a Cristiano el mejor goleador del planeta. La variedad de recursos, la calidad de cada acción y su hambre insaciable en cada partido. Un ganador como pocos, un competir nato. Ante el Atleti mostró esa faceta suya que cada vez mejor le sienta, cercando las proximidades del área.

Y no, aunque lo parezca, no defiendo al Ronaldo delantero centro puro, sino aquel que acaba cada jugada en el área, pese a partir de cualquier otra zona exterior, pues si bien no mantiene su velocidad y maestría en el regate que tantos años le caracterizó, sigue siendo igual de determinante. El tiempo le ha hecho perder facultades físicas, pero también le ha hecho ganar destrezas tácticas. Su ocupación de espacios, sus movimientos para romper bloques defensivos y ese continuo olor a peligro que desprende a cada paso que da, tan característico de un depredador. El transcurso del tiempo ha hecho que el carril central se vuelva un lugar más habitado por él, cuando siempre había acostumbrado a intimidar por cualquiera de los dos costados, su participación ha descendido, pero cada vez es más efectiva, acertada en la toma de decisiones, y muy precisa en los últimos metros.

El tiempo ha hecho de un grandísimo jugador, una figura superlativa

Un valor añadido, un plan al que poder aferrarse siempre, independientemente del contexto y de las circunstancias. Algo de lo que solo otro jugador en el mundo puede presumir. Pero aun así, nunca será suficiente para él, y eso, al final, es lo que hace de su figura, algo superlativo. Cristiano sigue siendo ese cazador, y Europa sigue siendo su territorio.

Imagen: Curto de la Torre – AFP/Getty Images