Un nuevo Mourinho en Old Trafford

En la dilatada carrera de José Mourinho podemos asegurar que sus equipos han practicado un juego muy reconocible en el que tanto esquema, la filosofía y sus intenciones eran cristalinas desde el primer día. El técnico nacido en Setúbal apostaba todo a su Plan A y solo en ciertos contextos —sobre todo en eliminatorias europeas— era cuando solía modificar dicho plan con el fin de adaptarse a los rivales; la mayor parte de veces con bastante éxito. Pues bien, en su primer año en Old Trafford ha ocurrido todo lo contrario. Esta temporada hemos visto al Mourinho más permeable, dúctil y voluble que hubiésemos podido imaginar. El Manchester United ha ofrecido un abanico de variantes tácticas que han ido en beneficio del colectivo, adaptándose a las necesidades de la plantilla y reajustando las carencias de la misma.

Tres dibujos diferentes

Mourinho de partida comenzó la temporada con su sistema de cabecera: el 1-4-2-3-1. En este sistema la defensa la formaban la pareja de centrales Bailly y Blind con Valencia y Shaw en los laterales, el doble pivote recaía en brazos de Fellaini y Pogba con Mata, Rooney y Martial en la linea de media puntas por detrás de Ibrahimovic. De entrada, el Manchester acomodado en este planteamiento transmitía los rasgos de identidad propios del técnico portugués. El equipo presionaba bien la salida de balón rival e intentaba en la medida de lo posible verticalizar sus ataques a través del juego exterior con las subidas de los laterales, más la agilidad mental de sus media puntas. Pero el equipo carecía de creatividad y control en el centro del campo, la pareja compuesta por Fellaini y Pogba ofrecía físico, despliegue y juego aéreo pero por sus condiciones no estaban preparados para dominar los encuentros. Además, por esa naturaleza de ambos de no mantener la posición el equipo, sufría en las transiciones rivales, al encontrarse demasiado expuesto. Así pues, Mourinho optó por un cambio de esquema.

A partir de principios de octubre el equipo varió 1-4-3-3, donde la entrada de Ander Herrera fue totalmente clave. Con el español como pivote puro y Fellaini y Pogba como interiores, el equipo comenzó a carburar y sobre todo a ser un equipo más dominador. De hecho este es uno de los factores que marcan el estilo de juego de esta temporada. Mourinho cambia por completo su discurso y a raíz de implantar este dibujo comenzamos a observar un Manchester United al que se le han bajado las revoluciones de golpe. Con un efectivo más en la medular sumado a la incorporación permanente de los laterales al mediocampo, así como un Ibrahimovic entregado al juego colectivo,el equipo somete a sus rivales a través de generar superioridad numérica en la sala de maquinas. El ritmo se vuelve más parsimonioso —probablemente estemos ante equipo dirigido por Mourinho con el ritmo más bajo— y las transiciones dejan de ser constantes.

El equipo se desató y encontró estabilidad en este sistema encadenando una racha de 28 encuentros sin conocer la derrota —tan solo el Chelsea pudo doblegarlos en este transcurso— en Premier League y solo la falta de acierto ante la meta rival les privo de sumar mas puntos y ver como los empates eran frecuentes. A pesar de que en mayor o menor medida el equipo funcionaba, la visita a Rostov en el encuentro de ida de octavos de final de Europa League supuso un nuevo punto de inflexión. Mourinho, en un nuevo ejercicio de versatilidad, apostó por modificar de nuevo el dibujo acomodando al equipo esta vez en un 1-3-4-2-1 o 1-3-5-2 dependiendo de a la altura que se moviera Fellaini. Lo que parecía en un principio un recurso para contrarrestar los condicionantes negativos de su visita a Rusia —césped en malas condiciones, agresividad y juego directo rival….— se convirtió en una opción más a la que el técnico portugués le dio continuidad.

Tanto en la vuelta de dicha eliminatoria frente al Rostov, como en cuartos de final de FA Cup frente al Chelsea y en los encuentros venideros de Premier League, el conjunto mantuvo esta estructura matizada eso si en función de sus intereses. Con el 1-3-4-2-1 vemos un Manchester United mucho más pragmático, el cual cede descaradamente la posesión al rival y busca salir con velocidad tras el robo. En este modulo el equipo está indudablemente más protegido atrás, ocupa mejor los espacios y adquieren protagonismo tres hombres claves en el final de temporada: Lingard, Mhikitaryan y Rasfhord. Con la baja de Ibrahimovic este sistema presenta aún mayor coherencia puesto que el sueco suele ralentizar las posesiones y como es lógico por su edad, la movilidad ya no es la misma. Así los tres hombres anteriormente citados poseen libertad para desestabilizar las defensas rivales a través de velocidad, desborde e intercambio de posiciones.

Los tres esquemas base del Manchester United esta temporada:

  

Los nombres propios

No solo en el colectivo ha conseguido Mourinho implantar esta enorme versatilidad sino que como a hecho siempre haya donde estuvo, ha conseguido sacar lo mejor de muchos jugadores otorgándoles funciones que no habíamos visto nunca en la trayectoria de los mismos.

Ander Herrera. El español es el ejemplo mas paradigmático. Su evolución esta campaña es algo que pocos podíamos intuir. El medio ha pasado de ser un interior de posesión con lectura del juego e incidencia en el ultimo pase a ser el pivote defensivo tanto en el 1-4-3-3 como en el 1-3-4-2-1. El entrenador portugués le ofreció la titularidad por su buen pie y capacidad para ser el encargado de la salida de balón pero ademas le propuso crecer en el plano defensivo y Ander ha respondido de la mejor forma posible. A pesar de su físico liviano y poca estatura, el medio ha conseguido sentirse cómodo en su nueva posición siendo un baluarte en las coberturas defensivas. Su concentración en las transiciones rivales e inteligencia para mantener el sitio han hecho esconder sus carencias sin balón. Ademas incluso realizo uno de los mejores encuentros de su carrera el día que Mourinho le encomendó realizar una marca personal a Eden Hazard donde Herrera ganó la partida y el belga estuvo desaparecido.

Ander Herrera para José Mourinho

Matteo Darmian. La apuesta por Valencia en el lateral derecho así como Shaw o Blind en el izquierdo cerraban las puertas del once al italiano, ademas cuando a comienzo de temporada dispuso de minutos el ex jugador del Torino estuvo dubitativo y muy lejos del nivel que le conocemos. En el momento que Mourinho se declino por el sistema con tres centrales atrás la titularidad de Darmian empezó a ser una realidad. Las posibilidades que el italiano le ofrece al entrenador le han convertido en una pieza clave. Darmian que en el Torino creció y se hizo un nombre actuando como carrilero en una defensa de 5, encaja como anillo al dedo en el nuevo sistema ademas su versatilidad le permite jugar como central izquierdo corrector —con Conte y Ventura lo hizo en la selección italiana—, y esto permite al equipo modificar el modulo durante el transcurso de los encuentros

Marcus Rasfhord. El imberbe punta ingles ha adquirido una nueva dimensión en su fútbol durante esta temporada. La llegada de Ibrahimovic y apuesta inicial por Martial en el extremo izquierdo hacían presagiar que el delantero tendría pocas posibilidades de jugar con regularidad pero al final gracias a su infinito talento ha derribado la puerta. Las decepcionantes actuaciones de Martial acabaron por relegarle al banquillo en favor de Rafhord y el jovencísimo atacante empezó a disfrutar de minutos actuando en banda pero fue con la lesión de Zlatan cuando vimos al mejor Rasfhord. Mourinho le ha otorgado la responsabilidad ofensiva del equipo y el chico con una personalidad impropia para su edad se ha erigido en el elemento diferencial arriba. Con libertad absoluta Rasfhord cada vez hace mas cosas, pide el balón constantemente y es decisivo. Sin duda el principal peligro de los Red Devils.

El sexto puesto cosechado en Premier League dista mucho de poder calificar como exitosa la temporada del Manchester United que al final se ha jugado todo su futuro a la carta de la Europa League y esta a un encuentro de levantar un titulo europeo y certificar su presencia en la próxima edición de la Champions League. Eso si al menos en Old Trafford no pueden decir que José Mourinho no lo ha intentado todo dotando de identidad al equipo —aquella que David Moyes y Louis Van Gaal nunca aportaron— y dejándonos la temporada mas camaleónica del entrenador.

FOTO: Matthew Lewis / Getty Images.