Massimiliano Allegri, el inconformista

De la plantilla que cayó derrotada en Berlin hace ahora dos temporadas frente al F.C. Barcelona en la final de la Champions League a la que ha viajado a Cardiff para medirse al Real Madrid, han salido del club veintiún jugadores. Esta anotación es tan solo uno de los factores a tener en cuenta a la hora de hacer un juicio de valor sobre Massimiliano Allegri y poder valorar el increíble trabajo realizado por el técnico de Livorno a pesar de los cambios permanentes, que como todo club grande, sufren curso tras curso.

El entrenador ha demostrado, en esta su tercera temporada en Turín, el mayor catalogo de recursos tácticos que se le recuerdan en su carrera. Allegri en la 2014/2015 mantuvo una linea algo mas continuista con respecto al legado de Antonio Conte (tan solo fue virando del 3-5-2 tipo al 4-4-2 en rombo), en la pasada temporada si que se mostró algo mas flexible y el equipo se movió con frecuencia en un 4-3-3, eso si, sin obviar jamas el 3-5-2 que siempre estará presente mientras la BBC juventina se mantenga en el equipo. Sin embargo ha sido este curso que estamos a punto de acabar donde el técnico, bien por circunstancias adversas (lesiones, estados de forma, acoplamiento de los fichajes), necesidad de dar un paso mas en búsqueda de mejorar las prestaciones del equipo o por una cuestión sencillamente experimental, pero lo cierto es que la Juventus se ha erigido este curso como uno de los conjuntos en toda Europa que mayor flexibilidad táctica ofrece y que mayor rendimiento han obtenido del abanico de posibilidades que Allegri ha puesto a servicio del equipo.

Diversos sistemas:

La Vecchia Signora comenzó la temporada instalada en el 1-3-5-2 de cabecera donde tanto Higuain como Pjanic -flamantes fichajes bianconeros- esperaron su oportunidad en el banquillo, Allegri trabajó lentamente con ellos para que su entrada en el equipo fuese la adecuada. El equipo se configuró los primeros compases de curso con: Buffon bajo palos, Barzagli, Bonucci y Chiellini en la linea de centrales, Lichsteiner/Alves y Alex Sandro como carrileros, Lemina, Khedira y Asamoah como trío de la medular y Dybala-Mandzuckic como pareja de delanteros. Con esta formación el equipo seguía siendo fiable en la transición defensiva pero tenia muchas lagunas en la creación de juego porque ninguna de las piezas de la medular son armadores. Ademas el radio de acción de Dybala se veía limitado al actuar demasiado cerca del área rival, tanto Khedira como Asamoah abarcan mucho campo y los espacios entre lineas para que el argentino pudiera ser influyente en el juego del equipo estaban reducidos. El equipo funcionaba como un reloj pero sin brillantez y las individualidades no se veían potenciadas.

Sistema 1-3-5-2:

Así pues, Allegri modificó su apuesta inicial cambiando el modulo. Miralem Pjanic y Gonzalo Higuain fueron entrando en el once y el dibujo pasó a ser con asiduidad un 1-4-3-1-2 moldeable al 1-4-3-3. Con el cambio a defensa de cuatro el damnificado fue Barzagli que paso al banquillo, en la zona ancha se mantuvo el triunvirato de centrocampistas, aunque Marchisio fue teniendo minutos en detrimento de Asamoah y en punta Higuain sentó al croata Mandzuckic. Con este nueva disposición el equipo empezó a tener mayor fluidez con el balón, se encontraba mas cómodo en el ataque posicional y sobre todo generaba mayor numero de ocasiones de peligro. Pero algunas piezas, llamadas a ser diferenciales, seguían mostrándose dubitativas y lejos del nivel esperado. Si antes mencionábamos a Dybala, también hay que hablar de Pjanic. Allegri de partida colocó al bosnio como Trequartista ,justo por detrás del dúo de delanteros, otorgándole libertad para que fuese la brújula en la fase ofensiva del equipo pero Pjanic jugando un escalón tan arriba estaba desconectado del juego del equipo y su aportación se resumía en el balón parado y algunos detalles poniendo balones en ventaja, un bagaje muy pobre para lo que se esperaba de él. La superioridad abismal en Serie A asi como la experiencia en los torneos del K.O ( Coppa de Italia y Champions League) hacían que la Juventus fuese cumpliendo objetivos y los resultados respaldasen tanto cambio pero el engranaje seguía sin ser del todo optimo.

Sistema 1-4-3-1-2:

Tras caer derrotados en el Artemio Franchi, el 15 de enero frente a la Fiorentina, llegó el punto de inflexion clave en la temporada de la Juventus. A raíz de esta derrota Allegri dio una vuelta de tuerca a su libreto y nos presentó un sistema que en los últimos tres años nunca había puesto en liza. Siete días después de caer en Florencia el equipo saltó al césped del Juventus Stadium para medirse a la Lazio y formó en un 1-4-2-3-1. Lo que llamó la atención de dicho sistema no fue la disposición numérica sino el rol de algunos jugadores dentro del mismo. La defensa no tuvó alteración alguna pero de mediocampo en adelante aparecieron ciertas novedades. Con la lesión de Marchisio, el técnico ideó un doble pivote formado por Pjanic y Khedira, donde el bosnio aseguraba calidad en la salida de balón gracias a su buena técnica y el alemán -algo mas fijo- aportaba físico para contener al rival cuando tocase defender. Arriba -y es aquí donde la variación de Allegri cobra relevancia- actuaron juntos por primera vez en toda la temporada los tres estiletes del equipo: Dybala, Higuain y Mandzukic mas Cuadrado como extremo puro y no carrilero. La presencia de los tres delanteros en el once provocó que Allegri agitase la memoria de Mandzukic para recordarle aquellos tiempos en el Wolfsburgo donde en mas de una ocasión jugó de extremo. Sin ser un jugador de banda el croata se adaptó a la posición de maravilla, siendo un desahogo para cuando el equipo se siente presionado buscarlo con un balón largo y trabajando sin balón con una naturalidad impropia de un jugador de su naturaleza. Con este nuevo sistema Higuain disfrutaba de contar con el área en exclusividad para él como venia haciendo en San Paolo y sobre todo Dybala por fin se sentía liberado. El contar con un pieza menos en la sala de maquinas dio lugar a que Dybala, ahora si, contase con una amplia parcela donde poder desarrollar todo su juego, en la mediapunta el argentino puede ver el juego de cara y moverse en espacios de mayores dimensiones y ahí es determinante.

Sistema 1-4-2-3-1:

Lo que parecía una formula pasajera se ha convertido en una alternativa real, fructífera y sobre todo equilibrada a partir de la cual se han cimentado los éxitos de esta temporada. El sexto Scudetto consecutivo, la Coppa y el billete a Cardiff han llegado de mano de este ultimo sistema y a buen seguro que si se consuma el triplete será con el 1-4-2-3-1 sobre el verde.

Piezas clave:

Este cambio de piel constante no podría llevarse a cabo sin la capacidad de evolución, trabajo y versatilidad de muchos jugadores sobre los que Allegri ha trabajado en profundidad.

Miralem Pjanic: Las virtudes del bosnio llevaron al entrenador a utilizarle en varias demarcaciones hasta que dio con la tecla. A Pjanic lo hemos visto como interior izquierdo en el 4-3-3, mediapunta en el 4-3-1-2 y su asentamiento en el equipo llegó de la mano del ultimo cambio de dibujo actuando como pivote derecho del 4-2-3-1. Tanto en Lyon como en Roma no intuiamos las aptitudes posicionales y defensivas que ha mostrado Pjanic este año. Allegri ha conseguido que el balcánico se mueva como un mediocentro posicional al uso, aprovechando su talento para dar pausa y calidad a las posesiones pero es que ademas en fase defensiva Miralem es el primero en la cobertura y robo de balón.

Mario Mandzukic: El rol del croata es una de las reconversiones del año en toda Europa. La llegada de Higuain al equipo hacia presagiar que el papel de Mandzukic iba a ser secundario y si bien es cierto que durante algunos tramos del curso fue suplente, su nivel cuando salia del banquillo era tan alto que Allegri se “inventó” un lugar para el punta. La actuación de Mandzukic pegado a la cal ha sido impecable, ha conseguido canalizar ese fuerte carácter que alberga, para ponerlo a servicio del equipo en defensa, formando una conexión especial con Alex Sandro. Ademas su capacidad para el remate no se ha visto reducida, el esfuerzo es mayor partiendo desde el costado pero el croata sigue atacando el área con voracidad.

Dani Alves: Superó una lesión que lo tuvo apartado un tiempo de los terrenos de juego pero ha llegado para el momento clave de la temporada. En el ultimo mes y medio la presencia del brasileño sobre el césped ha sido definitoria. Alves que en el comienzo de temporada empezó jugando en su puesto natural de lateral derecho ha sido la apuesta de Allegri como extremo en detrimento de Cuadrado en los últimos encuentros importantes ( semifinales de Champions League frente al Mónaco y final de Coppa Italia frente al Lazio). Actuando como extremo Alves tiene incidencia en la creacion de juego siendo un apoyo para Pjanic, mayor llegada al ataque y su sociedad con Dybala, cuando el argentino cae al sector derecho, logra desestabilizar al equipo rival. También, con Alves jugando mas adelantado y Barzagli como lateral el equipo puede modificar el sistema durante los encuentros sin necesidad de introducir ningún jugador desde el banquillo. Cuando el contexto requiere protegerse más, Barzagli se desplaza hacia la zona de centrales y el brasileño baja unos metros así el conjunto pasa del 4-2-3-1 de partida al 3-5-2 con naturalidad.

  • DavidM_SVQ

    Yo soy muy del 3-5-2 de esta Juve con la BBC atrás, pero esta temporada no terminó de funcionar como debía. Quizás faltaba creatividad como comentas en el artículo, pero me inclino a pensar que quizás el problema era que estaban acomodados.

    Cuando Allegri varía al 4-2-3-1 yo era escéptico. No terminaba de verlo, pero con el paso de los partidos y la asimilación al sistema, el equipo comenzó a jugar a niveles muy muy altos. El tiempo le dio la razón a Max.

    Respecto a nombres propios, a mi me tiene prendado la adaptación de Pjanic al doble pivote. Tampoco creía en su reconversión principalmente porque no le veía fundamentos tácticos ni sacrificio defensivo. Pero el tiempo también le ha dado la razón a Max. El bosnio en la base de la jugada no solo aporta fluidez y calidad en la circulación, si no que además al contactar tantas veces con la pelota, se mitiga su característica intermitencia.

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