Achraf Hakimi: Un “2” a imagen y semejanza de Carvajal

La “Fábrica” del Real Madrid, o lo que es lo mismo, su estructura de cantera, vive tiempos dorados. Con jugadores criados en la casa como Kiko Casilla, Dani Carvajal, Nacho Fernández o Lucas Vázquez plenamente asentados en el primer equipo, y otros como Marcos Llorente preparando las maletas para su regreso a Chamartín por la puerta grande tras su espléndido año de cesión en Vitoria, la maquinaria en lo que a formación de futbolistas no se detiene.

Óscar Rodríguez, Aleix Febas, Luca Zidane, Dani Gómez, Franchu… Son sólo ejemplos de algunos futbolistas que siguen quemando etapas a una velocidad pasmosa, acercándose al profesionalismo y a su sueño de debutar con el primer equipo del Real Madrid. En el día de hoy vamos a detenernos en un jugador en concreto, uno de esos jugadores que cumple el estándar “Carvajal” en lo que al ABC del lateral derecho criado en la cantera se refiere. Ese jugador no es otro que Achraf Hakimi.

Nacido en Madrid aunque de padres marroquíes, este espigado lateral de 1,79 m y 68 kilos se ha convertido, por méritos propios, en el próximo gran candidato a engrosar las filas de la plantilla dirigida por Zinédine Zidane. Pero, ¿por qué una aseveración tan contundente para con un jugador que apenas goza de experiencia “pseudo-profesional” tras medirse a jugadores de Segunda División B?

La razón es simple: Achraf ha demostrado estar preparado para dar el salto al nivel senior tras deslumbrar en base a una serie de cualidades que, como relatábamos, comparten mesa y mental con las que ofrece Dani Carvajal, el amo y señor del lateral diestro del primer equipo.

Estaríamos cometiendo toda una osadía si estableciésemos una comparación entre ambos, especialmente cuando se escruta el “Currículum Vitae” de ambos, pero estas líneas no pretenden establecer similitudes competitivas entre ambos. Estas líneas pretenden mostrar por qué Achraf Hakimi está preparado para el mundo senior y para, en no demasiado tiempo, compartir ese carril diestro del Santiago Bernabéu con el “2” del primer equipo.

Y es que Achraf hace gala de condiciones indispensables para el asentamiento y posterior crecimiento en la élite: potencia física, explosividad, comprensión del juego y técnica individual. Cuando se habla de potencia física, se habla de un jugador cuyo ida y vuelta es poco menos que infatigable, tanto para las sorpresivas incorporaciones al ataque (su coordinación velocidad – conducción es primorosa). Cuando se habla de explosividad, se habla de un jugador con una arrancada desde estático que asombra, de ampliza zancada y aceleración, hecho que le permite superar líneas de presión o convertirse en un arma más en las situaciones de contraataque.

Cuando se habla de comprensión del juego, se habla de un jugador disciplinado a nivel táctico, capaz de solventar con acierto situaciones de 1 vs 1, además de una gran inteligencia para negar a su par, de manera sistemática, la salida hacia el costado para servir algún centro peligroso al área. Cuando se habla de técnica individual, se habla de un jugador con las suficientes armas a nivel de talento individual para convertirse en opción preferencial en el momento en que se necesita dar “limpieza” a las jugadas desde el inicio de las mismas.

Es evidente que, como cualquier jugador que quema sus últimas etapas dentro del lógico proceso formativo seguido en categorías inferiores, Achraf aún muestra ciertos defectos en su juego, no tanto de interpretación del mismo, sino de exceso de solidaridad en los esfuerzos para con sus compañeros, hecho este que dibuja a un jugador “contenido”, sabedor de su capacidad para generar mucho más de lo que ya genera, pero cuyo rigor táctico hace limitar su incidencia en el juego del equipo.

El paso al siguiente nivel, el de la élite, es el más lógico cuando hablamos del potencial de Achraf. Bien sea al abrigo de las enseñanzas, la madurez y experiencia de Dani Carvajal (el mejor espejo en que puede mirarse el joven lateral marroquí), bien sea con una salida temporal del club para adquirir vuelo en Primera División, ningún mal presagio parece podrá detener el meteórico ascenso de un lateral moderno, vital para dotar a un equipo de mayores recursos tanto en defensa, como especialmente en ataque.