Alemania nunca pensó en perder

A la final del Europeo Sub21 de Polonia llegaron las dos mejores selecciones del campeonato. Alemania, que anoche jugó en condición de local, se ha mostrado como el conjunto más equilibrado y sobrio de todo el torneo. Mientras que España ha exhibido una gran pegada que, potenciada por tus excelentes individualidades —Marco Asensio, Saúl Ñíguez, Deulofeu, Kepa Arrizabalaga…—, le ayudó a acceder a la finalísima tras hacer un pleno de victorias en la fase de grupos y después de haber eliminado a Italia en semifinales cuajando un notable encuentro.

Para la batalla de Cracovia, el seleccionador alemán, Stefan Kuntz, introdujo una novedad en su once de inicio. Al no poder contar Davie Selke —su delantero centro habitual a lo largo de la EURO— al 100%, Kuntz no le dio la alternativa a su ariete suplente (Platte) y en su lugar ingresó Maximilian Philipp, que ayer formó él solo la punta de lanza del ataque teutón. Albert Celades, sin embargo, no dio lugar a la sorpresa con el equipo que dispuso, y para tratar de levantar el quinto Europeo Sub21 para España el técnico catalán alineó a su once tipo.

Alemania presionó muy bien y dispuso de las primeras ocasiones del encuentro.

Los primeros compases del envite empezaron a marcar lo que sería la final. Alemania, que estudió al detalle lo que debía hacer en cada momento, ejecutó mejor su planteamiento y a través de una presión adelantada el cuadro germano comenzó a decantar la balanza. Kuntz hizo muchísimo hincapié en el trabajo sin balón que debían hacer los suyos y a cada jugador le encomendó una pequeña tarea. Cuando España tenía que sacar de portería, Philipp y Meyer —que en el esquema táctico de partida partía de mediapunta— ganaba unos cuantos metros hasta situarse a la altura del propio Philipp y ambos se emparejaban con los dos centrales españoles (Meré y Jesús Vallejo). Arnold era el encargado de saltar a por Llorente en la presión, y al mismo tiempo los hombres de banda de Alemania (Gnabry y Weiser) cerraban la línea de pase posible hacia los laterales de La Rojita.

De esta forma, Alemania cortocircuitó y limitó todos los movimientos a España desde su salida. Todo esto se tradujo en que el combinado germano tuvo más tiempo la posesión en la primera parte, aunque la peor noticia para los de Celades no residió precisamente en el porcentaje de tiempo que mantuvo la pelota en sus pies. El problema con el que se encontró España es que, por mérito del adversario, el gol español era muy difícil imaginárselo. Parecía algo utópico. Y es que esta España Sub21 —que a lo largo del Europeo ha dejado claro que también se siente cómodo explotando los espacios que le deja su rival cuando éste lleva la iniciativa—  robaba muy lejos de Pollersbeck y, con ello, todo el talento individual se vio mermado. Los Asensio, Deulofeu o Saúl, ante cada recuperación, estaban alejados de la parcela del campo donde son más influyentes y España lo notó para mal. El gol de Mitchell Weiser, que con un cabezazo académico hizo el 1-0, demandaba cambios por parte del bando español. A los de Celades les tocaba remontar.

España mejoró algo en el segundo acto, pero Alemania jamás perdió el control.

Para intentar darle la vuelta a la final, el seleccionador español no tardó demasiado tiempo en hacer su primer cambio. En el minuto 51, José Luis Gayà sustituyó a Jonny, y con el lateral valencianista sobre el verde llegaron los mejores momentos de España. Dicha circunstancia no guardó una relación directa con la dirección de campo que llevó a cabo Celades, sino más bien con que España logró recuperar con algo más de frecuencia en campo rival y encadenó una serie de ataques entre los cuales debemos destacar por encima del resto un disparo lejano protagonizado por uno de los mejores futbolista de la EURO a título individual: Dani Ceballos.

Para el último cuarto de hora, Albert Celades intercambió de bandas a sus dos extremos. Es decir, Gerard Deulofeu —que hasta entonces había arrancado la mayoría de veces desde el costado derecho— pasó al izquierdo y lo mismo sucedió con Marco Asensio. El técnico lo que buscó con esta modificación que a priori puede parecer menor, tenía que ver con que, en ese momento del partido, prefería que sus extremos tuviesen más cerca la posibilidad de disparar tras recibir la pelota al pie, pues con una simple diagonal hacia dentro podían probar suerte. Pero a pesar de que se jugó más cerca del área alemana, el equipo de Stefan Kuntz no perdió nunca el control, y la última opción que contempló España para poder empatar fue la de atacar por acumulación, añadiendo un delantero más (Mayoral) en sustitución de un centrocampista (Marcos Llorente). Pero no fue suficiente. Alemania fue superior.

– FOTO: Nills Nilsson / Getty Images.