Mané, Firmino y Salah con todo a favor

A pesar de cosechar un buen resultado en el Rhein-Neckar-Arena hace poco más de una semana (1-2), el Liverpool no especuló en el encuentro de vuelta y certificó su presencia en el sorteo de la UEFA Champions League de hoy a lo grande. En parte no lo hizo por dos motivos bastante evidentes que no por ello tienen que dejar de ser mencionados. El primero tiene relación con la naturaleza que envuelve a los equipos de Klopp, porque especular es algo que el técnico alemán no concibe y jugando en Anfield mucho menos. La segunda de las razones por las cuales el Liverpool salió tan bien fue porque no quiso dar ninguna esperanza de poder clasificarse al sorprendente y novato Hoffenheim, y en apenas veinte minutos liquidó el partido y la eliminatoria haciendo tres goles.

Para el segundo choque contra el conjunto alemán, Klopp volvió a confiar en los mismos hombres que en la ida fueron capaces de encarrilar el play-off de acceso a la Liga de Campeones. Calcó el once con el que lograron vencer en Sinsheim al Hoffenheim, mientras que Julian Nagelsmann sí introdujo alguna que otra alternativa en su equipo. El entrenador del cuadro germano dejó en el banquillo a Bicakcic y Rupp y en su lugar entraron Nordtveit y Geiger respectivamente.

El Liverpool realizó una presión asfixiante y localizó muy pronto el punto débil del Hoffenheim.

Nada más empezar el partido, a los tres minutos para ser más exactos, el Liverpool ya detectó donde estaba el punto débil del Hoffenheim. Con un pase en profundidad de Roberto Firmino a la espalda del central diestro del cuadro alemán (Nordtveit), Mané ya tuvo la primera gran oportunidad de la noche y ahí empezó todo. Aquella primera ocasión red fue un indicio de lo que vendría después, pues los de Klopp castigaron una y otra vez la espalda de la defensa adelantada del Hoffenheim, penalizando especialmente el intervalo entre el central derecho y el carrilero derecho (Kaderabek) del sistema de Nagelsmann. Y el Liverpool pudo golear por eso.

Sin embargo, el equipo inglés no fue capaz de anotar tres goles en veinte minutos por lo que hizo solo en fase ofensiva. La adelantadísima y agresiva presión que el Liverpool ejerció en un primer cuarto de hora frenético, también tuvo mucho que ver en el desarrollo del encuentro y esto hizo que al Hoffenheim el balón le durase poquísimo; menos de lo que pretendía y esperaba. Ante la salida de balón rival, Klopp colocó habitualmente hasta a seis jugadores en campo contrario: su tridente ofensivo y sus tres centrocampistas. Así, el Liverpool logró maniatar como quiso a un Hoffenheim que tuvo que dividir mucho la posesión y que solo equilibró la contienda cuando Nagelsmann dio entrada a un hombre de ataque como Uth en sustitución de Nordtveit y los suyos pasaron a jugar con cuatro defensas atrás. Pero para entonces, la diferencia de goles entre ambos equipos era tal que el Hoffenheim debía hacer un total de cuatro goles sin que el L´Pool marcase en una hora de juego. Misión imposible.

El momento que vive Sadio Mané

Como en el duelo que se disputó en Alemania, Sadio Mané fue uno de los nombres propios del Liverpool. El extremo senegalés ha arrancado realmente bien la temporada 2017/18 y esto lo constata el momento de forma por el que está atravesando y sus números. Porque aunque ayer su actuación no constase en el marcador en forma de gol, su partido volvió a ser muy bueno. Como todos los que está jugando este mes de agosto. Y es que en Premier League ya son dos los goles en dos encuentros los que ha hecho —contra el Crystal Palace y el Watford—.

Sin Philippe Coutinho, Mané se ha convertido en uno de los activos más importantes del Liverpool en ataque. Tras el fichaje de Salah ya no ocupa la posición de extremo derecho, pero partiendo desde la izquierda sigue dejando muestras de sus mejores virtudes físicas: la aceleración y la potencia en carrera. Sadio Mané está de dulce y es por ello que el Liverpool es uno de los equipos más temibles al contragolpe.

– FOTO: Jan Kruger / Getty Images.