Kylian jugando en Metz

La noche era especial en la ciudad de Metz, y es que no todos los días debuta en su nuevo equipo un jugador como Kylian Mbappé. El 29, a pesar del doblete de Edison Cavani, o del notable partido de Neymar Jr en la victoria del Paris Saint Germain por 5-1, acabo siendo protagonista absoluto de la obra vislumbrada. Unai Emery planteaba un 4-4-2 desplegando gran parte de su arsenal ofensivo, y aprovechando el bajo nivel del Metz en lo que va de temporada. Así fue como descubrimos que no solo tiene un nivel de estrella mundial, sino que Mbappé es capaz de asimilar el contexto de su pareja de baile, y adaptarse a ella como pez en el agua. No solo es ese jugador capaz de romper al espacio, de imponerse gracias a su potencia, sino que, como hoy, es capaz de asociarse entre líneas moviéndose por todo el frente de tres cuartos. Algo que, quizás, no se contemplaba al nivel que ha mostrado hoy, partiendo de la zona en la que partiera, sin importarle esta misma.

Kylian se adapta, entiende el contexto y actúa en función del mismo.

La idea de Unai fue clara y concisa desde el comienzo, con Draxler pegado al carril diestro y Cavani fijando en punta, eran Neymar -encargado del perfil izquierdo- y Kylian los responsables de abarcar y generar. Y como era de esperar, lo hicieron, en gran cantidad y de gran calidad. Eso sí, con poco acierto en la definición, lo que supuso que el Metz, con un bloque bajo y compacto, fuera capaz de poner en problemas el esquema del PSG y, sobretodo, de destapar las carencias en transición defensiva que suponía el doble pivote formado por Thiago Motta y Adrien Rabio. Aun así, la superioridad era tal que, con la expulsión de Assou-Ekotto, el devenir del encuentro se tiñó de negro para el equipo local. Con espacio a la espalda de los mediocentros, tanto Neymar como Kylian no tuvieron piedad. Rompieron líneas, generaron ventajas y, por si fuera poco, decidieron ellos mismos. Quedó sentenciada la primera prueba de lo que puede suponer una de las parejas más potentes, en cuanto a ofensiva, de lo que va de siglo. Aunque, como siempre, al final el tiempo decidirá.

Imagen: Jean-Christophe Verhaegen – Getty Images