A lomos de Saúl, Thomas y Filipe Luis

AS Roma y Atlético de Madrid protagonizaron el primer enfrentamiento directo en uno de los grupos de la muerte que hay en la presente edición de UEFA Champions League. Los de Diego Pablo Simeone viajaron a la capital italiana con la intención de sumar los tres primeros puntos que le acomodasen dentro del Grupo C pero, aunque el conjunto colchonero terminó realmente bien el partido, el Atleti tuvo que conformarse con el empate ante una Roma que ayer se vio que aún está muy verde.

La baja de Patrick Schick por lesión llevó a Di Francesco a sacar un once idéntico al que está poniendo en liza en la Serie A. Así salió el técnico italiano en su estreno en la máxima competición de clubes en Europa; con Defrel tirado al costado derecho en un 1-4-3-3 en el que, como siempre, Dzeko fue la referencia del ataque giallorosso. Mientras tanto, Simeone apostó por tener algo más de músculo en su equipo titular. El Cholo prefirió salir con un centro del campo compuesto por Saúl, Thomas, Gabi y Koke en lugar de Carrasco, el día en el que regresó Antoine Griezmann.

En su propósito de comenzar la Champions ganando, el Atlético de Madrid saltó al césped del Olimpico ejerciendo una presión que dificultó a la Roma en el origen de todos sus intentos ofensivos. Simeone lanzó bien arriba el bloque rojiblanco y en los primeros 10 minutos al conjunto de Eusebio Di Francesco no le fue fácil salir iniciando desde atrás. Tanto Juan Jesus como Manolas tuvieron las primeras líneas de pase bien tapadas y esto obligó a la Roma a tener que buscar alternativas para contrarrestar el prometedor inicio atlético. En estas, Di Francesco ordenó a su equipo que saliese jugando por los laterales y el cuadro local pudo al menos sortear en más de una ocasión la presión del Atlético y pasó la divisoria con relativa facilidad.

La Roma mejoró con el paso de los minutos.

No obstante, el primer tiempo no siguió un guion explícito. Porque la Roma mejoró a medida que fueron transcurriendo los minutos, pero el Atlético de Madrid pudo atacar de vez en cuando. Lo hizo gracias a la calidad que atesora Saúl Ñiguez para ir eliminando rivales mientras conduce la pelota con su potencia tan característica; y lo hizo también gracias a un Filipe Luis que aprovechó los movimientos interiores de Koke —que jugó en la izquierda— para abrir el campo desde su banda con sus subidas. Así, el Atleti dispuso de la oportunidad más clara antes del descanso contra una Roma que tenía más balón, pero que sus ataques carecían de peligro pues el centro lateral de Perotti o Bruno Peres hacia Dzeko —el único foco ofensivo romanista—  fue la jugada que más repitieron los de Di Francesco. Y claro, ante centrales como Godín o Savic esto tiene muy pocas probabilidades de éxito.

Después del entretiempo, el Atlético de Madrid volvió a hacerse con el dominio del encuentro a su manera. A la Roma cada vez le duraba menos el cuero en sus pies y esto hizo que el cuadro colchonero fuese a más en el segundo capítulo del partido. El técnico giallorosso interpretó que si todo seguía así el gol rival iba a llegar más pronto que tarde, y para evitarlo introdujo un defensa más (Federico Fazio) en lugar de Grégoire Defrel. Con dicho cambio, la Roma pasó a defender su área con un futbolista más, pero no por ello impidió que el Atlético dejase de atacar con más o menos claridad.

El Atlético acabó mucho mejor y Di Francesco quiso evitar el gol colchonero con sus cambios.

El Cholo Simeone metió a Ángel Correa que cumplió bien con su papel de revulsivo en este tipo de situaciones. Y con un Thomas que se adueñó de la medular, el Atlético de Madrid insistió tanto en el 0-1, que solo varias paradas de mérito de Alisson y un error muy sorprendente de Saúl, impidieron que el conjunto madrileño iniciase su cabalgada hacia Kiev con una victoria.

– FOTO: Andreas Solaro / Getty Images.