Mertens, la reconversión definitiva

La noticia de la grave lesión que sufrió Arkadiusz Milik hace casi un año debilitó muchísimo al Napoli 2.0 de Maurizio Sarri. Tras un verano muy movido en el que el conjunto partenopeo vio cómo su estrella por aquel entonces (Higuaín) se marchaba al eterno rival, el Napoli se encontró ante una situación tremendamente difícil: perdía a Arek —que llegó a la capital de la región de Campania para sustituir al argentino y que cayó de pie en San Paolo— para unos seis meses y lo hacía en un momento en el que toda la ciudad ansiaba con pelearle de tú a tú el Scudetto a la Juventus. El panorama no invitaba a ser optimista. Pero después de que haya pasado casi un año de aquello, lo cierto es que, ante la desgracia de Milik, Dries Mertens se abrió camino, y con ello el mundo del fútbol ha visto paso a paso la explosión de uno de los delanteros centro más determinantes de toda Europa en la actualidad.

Lo primero que es necesario hacer a la hora de hablar de Mertens es contextualizar su paso por su actual club, el Napoli. Porque a pesar de que a día de hoy sea una de las estrellas del equipo junto a Hamsik e Insigne, al belga nunca se le consideró un indiscutible hasta la temporada 2016/17. Es más, su rol en sus primeros años en el cuadro napolitano estaba más que definido. En la etapa de Rafa Benítez y en el primer curso con Sarri, Dries sabía que era un jugador de segundas partes; tenía interiorizado que era el típico extremo que ejerce de revulsivo. E incluso durante ese periodo de tiempo en que Mertens cumplía realmente bien con dicha función, se pensaba que su aportación dentro del Napoli se limitaba solo a eso. Pero no, el infortunio de Milik dejó un hueco en el frente de ataque, y el menudo punta nacido en Lovaina cogió el testigo del polaco para no soltarlo más.

Sarri le ha cambiado la vida a Mertens y Mertens se la puede cambiar a Sarri.

En cualquier caso, la explosión goleadora de Dries Mertens se ha ido dando de manera progresiva. Al compartir vestuario con Gabbiadini la campaña pasada, el ariete italiano y el propio Mertens empezaron a turnarse el puesto de delantero centro una vez se confirmó la lesión de Arek Milik. Pero después de que el actual jugador del Southampton no encajase del todo bien en un puesto tan específico dentro del sistema azzurro, Ciro —así le apodan a Mertens en Nápoles— se convirtió en el “9” del Napoli definitivamente en noviembre de 2016, cuando entró con más regularidad que su compañero en los planes de su entrenador.

Las características físicas y técnicas de Dries Mertens marcaron sus primeros días como punta del conjunto partenopeo. Sus 169 centímetros poco —o nada— tienen que ver con la planta que poseen Arkadiusz Milik, Higuaín o Gabbiadini. Y ante tal situación, Maurizio Sarri tuvo que hacer de la necesidad virtud hasta reconvertir a Mertens en uno de los delanteros del momento.

Dries Mertens no es un falso “9”.

En un principio se habló de él como un falso “9”. Al no tener la altura de otros puntas, fue fácil catalogar de esa forma a Mertens. Pero a medida que ha ido acumulando partidos en esa posición, está claro que el internacional belga no es un falso “9”, sino que es un delantero de baja estatura y físico liviano, que se adapta muy bien al juego de posición del Napoli y que ha ido desarrollando un olfato goleador que le permite tener las cifras goleadoras que tiene actualmente. Dries Mertens no es un falso “9” porque Sarri no le pide que desocupe su zona constantemente para que otros compañeros ejerzan como tal. Su técnico prefiere que se desenvuelva como la referencia del ataque del Napoli en el 1-4-3-3, para que, a partir de ahí, dibuje una serie de movimientos que faciliten y den fluidez a los ataques de los suyos.

En este Napoli, que es el equipo que más ocasiones genera del Calcio, Mertens es un ariete que tiene mucha relación con el juego. Normalmente, espera en una posición intermedia entre la espalda del doble pivote rival y los centrales adversarios, con el objetivo de ser un apoyo más en la circulación —para activar el lado fuerte del ataque del Napoli; ese triángulo que componen por izquierda Insigne, Hamsik y Ghoulam—. Aunque el papel de Dries Mertens en el cuadro napolitano no reside solo en eso. Maurizio Sarri también le pide que reciba en el pico del área para que haga sus clásicas devoluciones a sus compañeros para que éstos jueguen de cara, sin olvidar que la mayoría de acciones ofensivas de su equipo las debe finalizar donde se está transformando en un futbolista letal: cerca del punto de penalti. Porque, en definitiva, Mertens está llamando tanto la atención por su condición de ariete devastador que cuando pisa el área del adversario no pregunta. Él actúa. Y te acribilla. Siempre tiene la pistola cargada.

Sus registros goleadores en el tiempo que lleva actuando como “9” en el Napoli no dejan lugar a dudas. Ciro ha firmado un total de 21 goles en los últimos 21 encuentros que ha disputado en la Serie A, después de que en la 16/17 se quedase a tan solo dos goles de ser el capocannoniere del campeonato italiano. Por todo ello, Dries Mertens se ha erigido como uno de los descubrimientos más importantes dentro de la trayectoria de Sarri, que como ya demostró con Tavano, Maccarone, Higuaín o Milik —hasta su lesión—, sus puntas tienen una relación especial con el gol.

¿Milik y Mertens juntos?

Con el polaco ya recuperado, se está hablando mucho de la posibilidad de que ambos jueguen juntos. El tanto que Mertens anotó el pasado miércoles ante la Lazio evidencia el extraordinario estado de forma por el que atraviesa el belga —se atreve y le sale todo—. Y teniendo en cuenta esta circunstancia, para Maurizio Sarri es imposible renunciar al máximo realizador del Napoli hasta la fecha y existe la posibilidad de que alineé a ambos a la vez.

Por ahora es algo que no le hemos visto hacer dentro de un once inicial, y a título personal no creo que lo vayamos a ver en un tiempo. Juntar a los delanteros centro que constan en la plantilla azzurra de este año, llevaría al técnico napolitano a variar su dibujo más clásico en pos de apostar por un 1-4-2-4 o incluso un 1-4-2-3-1. Lo que implicaría perder efectivos en la medular en el primer caso y bajar un escalón a Marek Hamsik en el segundo.

La única vez que hasta ahora han coincido ambos en el terreno de juego fue en la segunda mitad ante el Shakhtar Donetsk en Champions League, dentro de un escenario de partido desfavorable para el Napoli en el que Sarri los hizo jugar a la vez sin que existiera ningún precedente en la presente temporada.

– FOTO: Miguel Medina / Getty Images.