El muro de Bordalás

Al inicio de cada temporada siempre aparece, por sorpresa, un equipo que con sus actuaciones nos hace reconciliarnos con el fútbol. Un conjunto que no solo destaca por los resultados cosechados, sino por la manera de conseguirlos a través de la reinvención o de la atribución de una identidad definida y marcada, por parte de su técnico, que eleva la riqueza táctica de nuestro fútbol. Pepe Bordalás devolvió, de una manera merecida y trabajada, al Getafe a Primera División. No está dejando pasar esta oportunidad privilegiada, a causa de la inyección de competitividad que ha recibido su colectivo gracias a su excelso trabajo futbolístico. Ya lo están consiguiendo tras cosechar puntos, o actuaciones, claves ante rivales superiores (Athletic, Sevilla, FC Barcelona…)

El Getafe, como todos sabemos, es un equipo que crece desde abajo hacia arriba, un conjunto que se basa principalmente en la fase defensiva. Bordalás ha conseguido plantear un 4-4-2 sin fisuras entre las líneas y con diversas armas de robos y ayudas. Todo esto con el difícil objetivo de blindar el carril central, convertirlo en una zona de desactivación del rival, y obligar a reprogramar los ataques hacia el exterior. Hoy entonces desgranaremos el esquema defensivo de Pepe intentando diferenciar entre las acciones dinámicas, pérdidas de balón con el Getafe en plena fase ofensiva, y las estáticas, con el bloque completamente armado en campo propio.

La presión ayuda al Getafe a dirigir a los rivales a la trampa.

La presión es una de las acciones características y obligatorias de este tipo de equipos y el Getafe, en repliegue, las utiliza de manera orientativa, es decir, es un medio defensivo con el objetivo de llevar al ataque rival a zonas cómodas de robo. En primer lugar, cuando el bloque se sitúa en altura media/baja, la primera línea compuesta por el delantero y el media punta (o segundo punta) realizan la presión más activa sobre el primer escalón de salida rival, esto redirige el caudal de juego hacia el exterior (bandas). Cuando se bate la primera línea actúa el núcleo duro del bloque, las dos líneas de cuatro, emparejándose cada uno con su homólogo posicional, respetando las zonas de acción por cada posición, forzando que el jugador que lleve el balón se encuentre en un constante duelo individual.

El Getafe al ser un bloque subrayadamente defensivo y al posicionar jugadores, en bandas, rápidos para iniciar el contragolpe, encuentra un claro déficit en el control del balón a largo plazo y esto provoca pérdidas peligrosas con el equipo parcialmente volcado. Bordalás tiene una solución eficaz ante esto. Contra la pérdida inmediata, la solución inmediata es la presión electrizante del propio jugador protagonista de la misma, e incluso de un acompañante realizando una emboscada forzando la recuperación o la falta leve y reorganización del bloque.

 

La red de ayudas es clave en las recuperaciones.

La diversificación de ayudas ha sido, bajo mi punto de vista, uno de los grandes triunfos del trabajo de Bordalás. A nivel ‘’bloque’’ es clave a la hora de proteger la zona central y la vamos a analizar por sectores de acción:

  1. Media punta (o segundo punta): Tiene la función más superficial de esta red de ayudas. En primer lugar ejerce la típica ayuda al delantero, cuando este encima al defensor con balón, quedándose libre para cortar cualquier línea de pase posible. También busca castigar cualquier desajuste superficial con el robo y servir de apoyo cuando alguno de sus pivotes se encuentra en inferioridad.
  2. Bandas y centrocampistas: Es la parte más compleja y donde realmente reside el triunfo de Bordalás. Conlleva una grandísima sincronización de inteligencia defensiva, presión y marcaje. Como hemos explicado antes, la defensa del Getafe busca exteriorizar los ataques rivales para que no proliferen por una zona tan peligrosa como el carril central, ante esto los centrocampistas rivales reaccionan buscando ejercer apoyos y triángulos para limpiar la circulación del balón. La respuesta de Bordalás es que aprovechando que en la presión individual cada jugador encima a su homólogo de posición, incomodándole para que pierda lo más pronto posible el balón, se tapan esos posibles triángulos de pases interiores y se realiza, en la mayoría de ocasiones, una emboscada. La emboscada se realiza dependiendo de la elección del extremo contrario, si este al ver que no tiene línea de pase segura por el centro resiste al robo y prosigue la conducción, el jugador marcador le forzará a dar la espalda para conservar el balón y un compañero azulón acudirá al robo ejerciendo un 2 vs 1.

Djene y la pareja de pivotes son los cimientos de este bloque.

En todos los colectivos siempre sobresalen varios jugadores por encima de los demás y el Getafe está siendo una fábrica de jugadores random en esta temporada. Djene y la pareja de pivotes formada por Bergara y Arambarri son parte fundamental del funcionamiento del equipo. El propio Djene es uno de los centrales más inteligentes y efectivos de lo que llevamos de campaña. Es un defensor tipológicamente extraño para dominar con tanta solvencia el centro de la zaga, altura y centro de gravedad bajo, pero le sobra fuerza al choque, velocidad y lectura defensiva. Su falta de altura para bregar en el área con los rivales la compensa con contundencia, es clave en el dominio del carril central y en las correcciones del bloque gracias a sus ya habituales saltos de línea anticipándose al delantero. Un central de una calidad defensiva enorme.

Bergara y Arambarri completan la columna vertebral del esquema defensivo de Bordalás. Ambos tienen una gran pulcritud en la marca, provocan ese cierre del carril central para los rivales, y se encargan principalmente de realizar ayudas constantes para buscar el robo, tapar los constantes e inevitables saltos de línea de Djene y equilibrar al equipo en las basculaciones con su posicionamiento. También tienen un interesante papel ofensivo. Gracias a la combinación de estas figuras y a la sincronización de los fundamentos defensivos, Pepe Bordalás ha vuelto a ilusionar a un Getafe que está pasando por un momento futbolístico increíble para un recién ascendido, convirtiéndose incluso en uno de los outsiders de este comienzo de campaña.