Entre De Bruyne y Allan

Ya lo advirtió Guardiola el día anterior al partido. “El equipo que más domine al otro le hará mucho daño”, aseguró a 24 horas del Manchester City – SSC Napoli. Y así fue. El enfrentamiento entre dos de los conjuntos que están más en forma en la presente temporada, se saldó con una victoria a favor del cuadro inglés en un encuentro que estuvo a la altura de las expectativas y que dejó bien claro que tanto al Man City como al Napoli lo que más les gusta es atacar.

Pep Guardiola no introdujo ninguna novedad en su once inicial. El técnico catalán dio continuidad al equipo que tan buenos resultados le está dando en la Premier y en la Champions, y distribuyó a todas sus piezas mediante un 1-4-3-3 asimétrico. Por el contrario, Maurizio Sarri sí que dio descanso a dos jugadores que siempre son titulares (Allan y Jorginho) pensando en la exigencia del calendario azzurro. En su lugar entraron Zielinski y Diawara respectivamente, que en Liga de Campeones sí que están teniendo más oportunidad de ser titulares.

El Man City minimizó al Napoli durante la primera media hora.

El inicio de partido del Manchester City marcó el desarrollo del mismo. Los de Pep Guardiola no dudaron en pisar el acelerador y buscaron reducir al Napoli haciéndose con la pelota y, por ende, arrebatándose a su rival, sabiendo que si lo hacían bien, el conjunto napolitano lo iba a pasar realmente mal en el Etihad. Los pasos que siguió el City para conseguirlo fueron los siguientes: presionaron en bloque alto —obligando a Reina a dividir las primeras tres pelotas que tocó—, recuperaron rápido tras pérdida y fueron capaces de superar con facilidad la primera línea de presión del Napoli para coleccionar un ataque tras otro en una primera media hora arrolladora. Fabian Delph tuvo parte de culpa en esto último, pues como ya es costumbre en la Premier League, el futbolista inglés —aunque ocupe a veces el puesto de lateral izquierdo— se incrustó en el centro del campo citizen permanentemente para actuar como un centrocampista más y ayudar a los suyos en esa faceta.

Ante la imposibilidad de tener el balón y ordenarse a través de él, el problema con el que se encontró el Napoli fue que solo pudo dedicarse a defender. Es lo que quiso el City, le obligó a ello y, además, no lo hizo bien. En ese tramo de partido en el que conjunto de Manchester firmó sus dos goles —obra de Sterling y Gabriel Jesus—, el equipo italiano defendió siempre al límite y arriesgando. Teniendo que salir vencedor en varios duelos individuales y con Albiol y Koulibaly saliendo muchas veces de zona en una primera media hora que fue una pesadilla para los de Sarri. La descoordinada presión del Napoli se tradujo en un deficiente posicionamiento que, a su vez, también repercutió en que tras cada recuperación al cuadro partenopeo le costase salir combinando por lo impreciso que estuvieron —llegando a registrar un 68% de acierto en el pase—. Tan solo Insigne, que cada vez que recibía era capaz de conducir varios metros escondiendo el esférico, representó el peligro de su equipo.

Sin embargo, en los minutos finales de la primera parte, el contexto que predominó hasta entonces varió poco a poco. El Man City no pasaba tanto rato en campo rival y el Napoli aprovechó la circunstancia para hacer algo novedoso hasta ese momento: instalarse en terreno citizen. Esto invitó a los laterales visitantes (Hysaj y Ghoulam) a proyectarse de vez en cuando durante la fase ofensiva de los suyos, pero la mejora en el juego no quedó patente en el marcador, porque Mertens erró el primer penalti de la noche.

El segundo acto siguió los cauces de los minutos finales del primero de ellos. Lorenzo Insigne cayó lesionado al poco de empezar y Maurizio Sarri decidió dar entrada a Allan por el canterano, en lo que fue un cambio que, a postre, tuvo su impacto. Piotr Zielinski —que hasta ese instante jugó de interior derecho— pasó a ocupar la banda izquierda del ataque azzurro, y con Allan sobre el césped el Napoli mejoró bastante.

El cambio de Allan dio otro aire al Napoli.

¿Por qué? Porque el conjunto partenopeo sumó a su medular un perfil de centrocampista que durante la primera parte no había tenido. Y como en él es habitual, Allan fue el hombre que, con su sola presencia, restó calidad a las posesiones del Manchester City, orientándolas hacia las zonas que más le interesaban a su equipo y ayudando en el que el bloque del Napoli presionase más arriba y mejor. Los centrocampistas de Guardiola se fueron desconectando del juego y en un acto de fe de Ghoulam, el conjunto italiano logró el empate. El lateral argelino forzó un nuevo penalti que esta vez Amadou Diawara se encargó en transformarlo. Y con ello, a falta de veinte minutos para el final, el Napoli recortó distancias.

A los cambios de Allan, Maggio y Ounas, Pep Guardiola respondió dándole la alternativa, primero a Bernardo Silva, después a Gündogan, y por último a Danilo que entró en sustitución de Gabriel Jesus. El entrenador de Santpedor quiso certificar su victoria jugando sin delantero centro, pero a cambio de eso añadió un jugador más a su circuito de pases en la recta final, y el City se hizo de nuevo con el control, cortando de raíz cualquier intento del Napoli por empatar la contienda.

– FOTO: Getty Images.