Impacto Martial

Anthony Martial no decidió un partido más. El delantero francés del Manchester United decantó la balanza a favor de los suyos en un encuentro muy parejo en el que la igualdad fue la nota dominante. Durante más de una hora de juego, ni ManU ni Tottenham fueron capaces de hacer la diferencia desde su funcionamiento colectivo. Hasta que a falta de 20 minutos para la conclusión, José Mourinho miró qué soluciones tenía en su banquillo y apostó por él como otras veces. Y le funcionó.

Sin Harry Kane para un partido crucial en el desarrollo de la Premier League, Mauricio Pochettino se las tuvo que ingeniar. Su Tottenham Hotspur visitaba Old Trafford igualado a puntos con el ManU —a 20 para ser más exactos—, y el técnico de Murphy apostó por una doble punta muy móvil —compuesta por Son Heung-Min y Dele Alli— dentro del 1-5-3-2 que tanto está utilizando últimamente. Mourinho también dispuso de cinco defensas en un principio, pero la distribución de las demás piezas no fue como la del Tottenham y el Man Utd jugó en el día de ayer con un doble pivote (Matic – Ander Herrera), un mediapunta (Mkhitaryan) y dos delanteros (Lukaku – Rashford).

El Tottenham Hotspur no saltó al verde de Old Trafford a especular con ningún resultado y esto se pudo apreciar con la puesta en escena del conjunto londinense. Ante un Manchester United que de primeras prefirió protegerse para buscar su oportunidad a la contra, los de Pochettino asumieron gustosamente el papel de protagonista en el partido. Esas fueron sus intenciones y más allá de que no lograsen concretar en ocasiones demasiado claras el dominio territorial que ejercieron sobre el ManU durante el primer acto, el Tottenham no se empequeñeció.

Los ataques del Tottenham carecieron de claridad.

A lo largo de un tramo concreto de esa primera mitad, los Spurs llegaron a promediar más del 70% de posesión de balón ante un Manchester United que sólo se dedicaba a defenderse. Resistir para menguar las posibilidades de éxito de su rival fue la tarea que José Mourinho encomendó a sus jugadores, aunque el mérito del Tottenham antes del descanso no residió solo en enfrentarse a ese escenario con la pelota como principal —y único— aliado. El conjunto de Mauricio Pochettino dejó mejores sensaciones porque impidió transitar a su rival, obligando a que el lanzador de esos contragolpes por parte de los red devils —Mkhitaryan, la mayoría de veces— recibiese siempre mal parado y en desventaja. Sin embargo, el llevar la iniciativa no le valió al Tottenham para adelantarse en el marcador y al entreacto el resultado inicial no se movió.

A la vuelta de vestuarios el encuentro se agitó un poco. El Manchester United encadenó dos ataques prometedores tras beneficiarse de algunos errores concretos que el Tottenham cometió entonces, y los de Mourinho probaron por primera vez a Lloris. Hasta ese momento, el ManU nunca había estado tan cerca del gol.

En su intento de frenar los mejores minutos del Man Utd, Pochettino no modificó un ápice su dibujo, aunque sí dio entrada a Fernando Llorente y Dembélé. Lo hizo para tratar de dotar a su equipo de mayor presencia arriba, dado que al Tottenham Hotspur le faltaba la referencia del rematador dentro del área rival. Pero sus cambios no surtieron el efecto esperado. El ingreso al campo del ariete español y el centrocampista belga coincidieron con los mejores minutos del Manchester United que no dejó tener tanto tiempo el balón al Tottenham. Y los cambios de José Mourinho tuvieron gran culpa en esto último. Jesse Lingard sustituyó a Henrikh Mkhitaryan y Martial hizo lo propio con Rashford.

De los cuatro goles que Martial ha marcado en Premier, todos ellos los he hecho saliendo desde el banquillo: vs West Ham, vs Swansea, vs Everton y vs Tottenham.

Con el ex del Monaco en el terreno de juego, los ataques del ManU adquirieron otra dimensión. Fueron más constantes, menos previsibles y Romelu Lukaku —que estrelló la bola la madera— pasó a jugar más cerca de la portería contraria. Sin que hubiese demasiado olor a gol, el peligro sobrevolaba más la meta de los Spurs, y en un saque de De Gea, en apenas tres toques, el Manchester United anotó el tanto de la victoria. Un golpeo en largo del guardameta español, una peinada de Lukaku y un zurdazo de Martial desmontaron toda la organización defensiva del Tottenham que vio cómo el triunfo se les escapó en los instantes finales.

– FOTO: Oli Scarff / Getty Images.