La eficacia del plan de Mou

La tarde de ayer en Anfield Road sirvió para recordar que si es José Mourinho quién pone las normas sobre el tablero lo lógico es que su objetivo fructifique. La visita del Manchester United a la casa de los ‘reds’ siguió un guion muy claro desde el primer minuto: no dar ningún resquicio a los de Kloop para hacer daño con espacios, minimizar el impacto de Coutinho y Salah, y allanar el terreno para que Romelu Lukaku disfrutase del contexto dónde se siente más cómodo.

Anfiel Road, de nuevo, volvió a irse de vacío ante un José Mourinho que consiguió que “no sucediese nada”.

Dicho esto, la respuesta del Liverpool fue notable durante los primeros veinte minutos. Con la baja de Mané fue Salah el que tomó responsabilidades mayores y su puesta en escena se tornó impactante. Desbordó con facilidad y verticalizó cada ataque pero, a diferencia de la nueva versión de Sadio, al egipcio no le acompañó la producción final. El Liverpool tuvo acercamientos suficientes para hacer el primero pero Mourinho sabía de su superioridad en las áreas. En la propia cuenta con un David De Gea que hace mucho dejó de ser un gran meta para convertirse en un auténtico ganador de partidos. Salvó un gol hecho frente a cualquier otro portero y que ante él sólo supone una más en su videoteca de paradas marca de la casa. Pasó el aluvión ‘red’ cuando Salah se apagó y el que emergió entonces por encima de todos fue Coutinho. Ayer, retomando su extremo izquierdo, fue el que más intimidó a las dos densas líneas que Mou planteó frente a su guardameta. Bajó a pedirlas, llevó el balón arriba y consiguió generar sensación de peligro pero las escasas vías de escape del United no permitían mucho más.

Coutinho fue de nuevo el faro local. En frente la ausencia de Pogba permitió a Kloop sacar un punto que con él sobre el verde bien podría haber perdido.

Hasta aquí la mitad del guion funcionó. El Liverpool no volvió a probar a De Gea pero el resto de plan, el que conllevaba que ante un equipo volcado Lukaku encontrase espacio para dañar a la inestable defensa de Kloop, no estuvo cerca de de aparecer. Tampoco Mou lo buscó en demasía pues la prioridad era lo que acontecía sin balón. A pesar del empeño de Matic, que además de ser un bastión sin balón con él estuvo bastante más lúcido que Ander Herrera, Mourinho añoró demasiado la figura de Pogba. Sin él el United no consiguió transitar para hacer llegar a su ariete el balón en ventaja ni tampoco aguantar la pelota en posiciones adelantadas y dar tiempo a los suyos a llegar a tres cuartos. Ni Martial ni Young consiguieron generar réditos. Cierto es que la ausencia del francés fue la causa de que el técnico portugués potenciase la primera mitad del plan respecto a la segunda. Y ya se sabe que si es Mou el que reparte las cartas él siempre tendrá el ‘as’ ganador.

IMAGEN – Shaun Botterill/Getty Images