Las posibilidades del Alavés de De Biasi

La excepcional temporada que el Deportivo Alavés firmó en su regreso a Primera División tuvo dos lecturas bien distintas. La primera —la más positiva— hizo ver que el conjunto albiazul fue uno de los equipos relevación el curso pasado, al encadenar un dignísimo noveno puesto en la Liga con una Final de Copa del Rey que fue la guinda a una campaña para el recuerdo. La segunda de ellas —la menos positiva— reflejaba que la vuelta de El Glorioso a la élite del fútbol español había despertado tanto interés, que la continuidad de ese primer proyecto tan exitoso se tambaleó. Tras quedar subcampeones de la pasada edición de la Copa, Mauricio Pellegrino, el técnico que diseñó el Alavés a su imagen y semejanza, decidió abandonar la disciplina del cuadro vasco y la Dirección Deportiva se encontró ante la situación de tener que buscarle un sustituto de garantías. Y por si ello fuera poco, a la marcha del entrenador argentino se le sumaron varias salidas de jugadores importantes que militaron en las filas vitorianas en condición de cedidos.

Para llevar a cabo tal tarea —que consistía, ni más ni menos, que en reinventarse para seguir compitiendo igual de bien en la Liga Santander—, el Deportivo Alavés fue fiel a sí mismo, a sus ideas, y no modificó un ápice la política de fichajes que tan buenos resultados le dio en el verano de 2016, cuando el equipo albiazul renovó por completo su plantilla y no dio continuidad a Pepe Bordalás, uno de los artífices del ascenso del Alavés. Concretó sus traspasos en base a esa política que muy pocos conjuntos ponen en práctica en Primera, y Luis Zubeldía fue el elegido para sustituir a Pellegrino en Mendizorroza. Sin embargo, las sensaciones que el Alavés dejó en el estreno europeo del preparador argentino no fueron nada buenas a nivel de juego y resultados. El equipo parecía muy vulnerable en defensa algo perdido en ataque, y después de ser incapaces de anotar gol en cuatro encuentros y sumar todos sus partidos por derrotas, el Deportivo Alavés anunció su despido.

Para intentar darle la vuelta a una situación tremendamente difícil —0 puntos en las primeras seis jornadas—, el Alavés reflexionó mucho sobre quien debía ser el sucesor de Zubeldía y finalmente pensaron que Gianni De Biasi era la mejor opción para redirigir el rumbo del conjunto vitoriano. El hombre milagro que lideró la gesta de la Albania que se clasificó para la EURO de Francia aceptó el reto y con ello el Deportivo Alavés pasó de tener al entrenador más joven de la categoría (36 años) a contar con el más veterano (61 años).

Para De Biasi, Pedraza es extremo izquierdo; no lateral.

Desde que está De Biasi, el Alavés ha jugado dos partidos en los que ha cosechado dos resultados completamente opuestos. Venció en su debut en el Ciutat de Valencia (0-2) y perdió el sábado ante la Real Sociedad (0-2) en dos encuentros en los que el italiano ha ido dejando muestras de lo que quiere que sea su equipo. En ambos compromisos calcó los onces titulares y también realizó planteamientos similares. Su Deportivo Alavés se presentó de nuevo en sociedad como un conjunto eminentemente defensivo que tiene en el repliegue intensivo y en el contragolpe sus armas más poderosas. En líneas generales, parece que es así como pretende lograr la salvación, aunque los matices que De Biasi está introduciendo en el Alavés van más allá de su plan habitual de partido.

Porque si comparamos el Alavés que estamos viendo con Gianni De Biasi con el Alavés de Luis Zubeldía, hay una serie de cosas que merecen ser comentadas. La posición de Alfonso Pedraza es una de ellas, pues con De Biasi el canterano del Villarreal ya no ocupa el puesto de lateral izquierdo. Ha adelantado varios metros su posición y ahora actúa de extremo, siendo Rubén Duarte el lateral zurdo en una defensa de cuatro. Y esto también ha llevado a Ibai Gómez a jugar más por la derecha. El ex seleccionador de Albania prefiere que sus jugadores de banda jueguen a pierna natural por una simple razón: necesita que sean rápidos al espacio y que, una vez ganen línea de fondo, centren lo antes posible, y con Ibai por el perfil diestro y Pedraza por el opuesto pueden transitar de forma más cómoda por los costados.

Este Alavés quiere correr.

Dani Torres —un pilar en los primeros dos meses de Pellegrino en Vitoria— también ha ganado protagonismo en el Alavés en detrimento de Wakaso y Tomás Pina. El colombiano es el nuevo mediocentro dentro del cuadro albiazul por detrás de Medrán y Manu García, que forman una medular que se siente a gusto defendiendo en campo propio y lanzando. Arriba, este Deportivo Alavés ha renunciado a un delantero para jugar con un solo punta que está siendo Munir. Contar con un ariete tan móvil como él, está facilitando los ataques de un equipo que si algo quiere es correr.

A pesar de que ha dado algunos síntomas de mejoría, el desafío al que se enfrenta Gianni De Biasi no es nada sencillo teniendo en cuenta la situación clasificatoria del Alavés. Terminan la octava jornada siendo 19º con 1 solo punto, aunque si algo ha demostrado este trotamundos de los banquillos es que en esto del fútbol hay que tener fe. Porque como bien dijo él mismo cuando Albania hizo lo imposible hace no tanto: “Cuando persigues tus sueños, a veces, estos sueños se hacen realidad”.

– FOTO: Handout UEFA / Getty Images.