Con y sin Ghoulam

El segundo round de la batalla táctica entre Pep Guardiola y Maurizio Sarri no decepcionó. El resultado fue el mismo —el Manchester City obtuvo la victoria—, pero si en el duelo del Etihad el gran inicio del conjunto inglés y la reacción del Napoli fueron los aspectos más destacados del juego, en el día de ayer los dos equipos demostraron el potencial del que disponen en un encuentro que estuvo muy marcado por la lesión de Ghoulam.

A diferencia de otras noches de Champions, Sarri no reservó a nadie. El técnico italiano no dejó en el banquillo a Allan y Jorginho como suele hacer en estas lides, y alineó a ambos a pesar de que contra el Sassuolo en Serie A, tanto Allan como Jorginho disputaron los 90 minutos. El Napoli se jugaba el ser o no ser en la Liga de Campeones y este pretexto invitó a su entrenador a no prescindir de ningún futbolista de su once de gala. Guardiola, no obstante, sí que dio descanso a algunos de sus cracks. David Silva, Walker y Gabriel Jesus —los tres titulares en el último partido de Premier— estuvieron en la banqueta, mientras que Gündogan, Danilo y el Kun Agüero ocuparon sus respectivos sitios en el equipo titular del City.

La presión del Napoli obligó al Man City a dividir la pelota en hasta nueve ocasiones en los primeros 10 minutos.

La intención del Man City al saltar al terreno de juego de San Paolo fue la misma que hace dos semanas en Inglaterra. El cuadro inglés —plenamente consciente de que su rival se parece a él desde el punto de vista de que precisa también del esférico para generar— no dudó en hacerse con la pelota, pero no le pudo dar el mismo uso que en Mánchester. La excelente presión del Napoli orquestada por Jorginho impidió que la iniciación de juego citizen fuese aseada. Y con ello, el equipo local empezó marcando las pautas dentro del encuentro.

Ederson, Otamendi y Stones se vieron más de una vez ante la delicada situación de tener que dividir sus posesiones y el Napoli se lo agradeció gobernando el partido a su manera. Los defensas azzurros —especialmente Koulibaly y Albiol— ganaron muchos de esos envíos largos del City y el conjunto partenopeo pudo juntarse con balón en campo rival durante 25 largos minutos. Anoche, Guardiola no quiso que Delph sí hiciese algo que repitió constantemente en el Etihad, y el futbolista inglés no se sumó como doble pivote en el engranaje del Man City, lo cual no ayudó a que los suyos pudiesen superar el plan de acoso y presión que tan bien llevó a cabo el Napoli.

Lorenzo Insigne fue el encargado de plasmar en el marcador la superioridad inicial que su equipo mostró sobre su rival. Lo hizo tras controlar con su pierna izquierda una fantástica devolución de Mertens, y el de Frattamaggiore no perdonó. Con un disparo colocado batió a Ederson y el Napoli se puso en ventaja. Sin embargo, tras ese primer tanto, el paronama de partido que tanto había beneficiado al cuadro napolitano varió y el City se alivió.

La lesión de Faouzi Ghoulam fue el causante de esto último. Su infortunio conllevó a que el Napoli hiciese su primera modificación a la media hora. Sarri, al no poder contar con Mário Rui como suplente, tuvo que dar entrada a Maggio —el único lateral que constaba en su convocatoria—, y este cambio de piezas supuso que la estructura colectiva del Napoli se resintió y todo ello le terminó perjudicando. El ingreso al campo del veterano defensa italiano llevó a Hysaj a tener que jugar en banda izquierda, a pierna cambiada, algo que lastró mucha las posibilidades de su conjunto.

Sin Ghoulam, el Manchester City mejoró.

En ausencia de Ghoulam, el Napoli perdió juego exterior en salida y al jugador que cierra el triángulo que más fútbol crea en el lado más fértil del ataque del cuadro del sur de Italia y el Manchester City mejoró sus prestaciones. El Napoli acusó la baja de Ghoulam a nivel futbolístico y mental de tal forma que el equipo de Guardiola pasó a jugar mucho más arriba y Nicolás Otamendi igualó la contienda con un certero remate de cabeza.

Al descanso el Man City llegó bastante mejor y con la sensación de que tenía toda la segunda mitad para voltear el 1-0 de Insigne, y así fue. Ninguno de los dos técnicos hizo ninguna variación y al poco de dar comienzo al segundo acto, Stones puso el 1-2 en el luminoso tras botar un córner. El Napoli seguía estando fuera del partido, pero una genialidad del propio Insigne —el más inspirado de los tres atacantes de su equipo— encendió a la grada de San Paolo. Su derechazo que se estrelló en el larguero recordó a los suyos que aquello era la Champions y que rendirse no era una opción, y el Napoli se encontró de nuevo.

Los de Maurizio Sarri disfrutaron más del balón en sus pies, Jorginho empató de penalti y el Napoli volvió a atacar con la misma frecuencia que antes, aunque con un matiz: el Manchester City encontraba a Leroy Sané en sus transiciones y de esta manera sentenció su triunfo en Nápoles. Agüero no falló ante Reina y Sterling hizo finalmente el 2-4.

– FOTO: Filippo Monteforte / Getty Images.