Heynckes pensando en Bosz

Jupp Heynckes sabía de la importancia que tenía el Der Klassiker que ayer se disputó en el Signal Iduna Park. En el caso de que su Bayern se llevase la victoria, el experimentado técnico alemán era plenamente consciente de que en menos de un mes, su equipo pasaría de estar a cinco puntos del BVB a superarle en seis puntos dentro de la tabla de clasificación. Es decir, ganar en el feudo aurinegro significaba que en apenas cuatro jornadas de Bundesliga con él al mando, el Bayern Múnich podría dormir de nuevo como líder y ratificar así condición de favorito para alzarse con la Meisterschale. Y por ello estudió minuciosamente a su rival. Analizó las virtudes y los defectos que caracterizan al actual Dortmund, y Heynckes planteó a Bosz una especie de sudoku futbolístico que éste no supo resolver para vencer un partido en el que los suyos fueron mejores.

La principal novedad con la que saltó al Bayern al césped del Westfalenstadion no guardó relación con los nombres que los jugadores que compusieron su alineación titular, sino con la disposición táctica del conjunto bávaro. Con Müller lesionado, Jupp Heynckes dio entrada a James Rodríguez, pero no le situó de mediapunta. Lo que hizo fue retrasar un escalón la posición del colombiano y, adaptando su esquema habitual (1-4-2-3-1) al 1-4-3-3, el ex futbolista del Real Madrid ejerció de interior derecho. Pero ¿por qué exactamente? ¿Qué repercusión tuvo la nueva ubicación del cafetero en el Bayern?

Heynckes colocó a James de interior derecho.

Lo que el entrenador germano buscó con esa nueva variante fue igualar fuerzas en el centro del campo. Desde que Peter Bosz asumió el cargo de técnico del Borussia Dortmund ha querido implantar en su nuevo club el 1-4-3-3 que utilizó en el Ajax, y la pretensión de Heynckes fue que el Bayern no estuviese nunca en inferioridad numérica en el centro del campo. Tanto con el balón como sin él, James actuó de interior diestro y el hecho de su equipo estuviese en igualdad en esa zona de creación, dotó al Bayern Múnich de cierto punto de control que le puso muy difíciles las cosas al BVB.

El encuentro tardó en situarse. Durante el primer cuarto de hora no hubo un dominador claro, pero la sensación durante los 93 minutos que duró el choque fue la de que el Bayern siempre estaba más cerca del gol y del triunfo, porque sobre el terreno de juego del Signal Iduna Park se jugaba a lo que ellos querían. Tenían la percepción de control de todo lo que estaba sucediendo, y Arjen Robben firmó el 0-1 tras un pase del propio James Rodríguez y a los veinte minutos Lewandowski dobló la ventaja de los suyos.

Pulisic fue el mejor del Dortmund: completó 8 regates, más que ningún otro jugador durante el partido.

En medio de todo esto, Sokratis se tuvo que marchar lesionado y la inclusión de Toljan en el Dortmund implicó que Bartra —que empezó de lateral derecho— pasase a ser central. Los tantos le fueron cayendo al Borussia y Bosz trató de encontrar la solución al acertijo de Heynckes introduciendo en la segunda mitad a Götze por Kagawa. Sin embargo, por el bajo momento de forma que atraviesa el BVB a nivel juego —se está mostrando como un equipo espeso con la pelota estas últimas semanas—, sus cambios no funcionaron del todo, el cuadro se atascó y dependió en exceso de un magnífico Christian Pulisic para llevar algo de peligro a la portería defendida por Ulreich. El extremo estadounidense asumió todo el peso ofensivo dentro del Borussia Dortmund, haciéndonos olvidar con algunas acciones individuales que aún tiene 19 años.

– FOTO: Patrick Stollarz / Getty Images.