Mucho ruido, poco fútbol

Atlético de Madrid y Real Madrid jugaron anoche un derbi que define a la perfección el actual estado mental y futbolístico de sus temporadas. Los del Cholo se mostraron carentes de plan y de individualidades mientras que los de Zidane volvieron a adolecer de los problemas habituales de una posesión estéril y sin veneno.

El primer cuarto de hora pareció vislumbrar un Atlético valiente, con un pressing alto que forzó en no pocas ocasiones al Madrid a jugar en largo y con cierto olor a peligro cuando Koke desde la gestión y Correa desde la verticalidad se hacían fuertes. La vuelta del centrocampista español se hizo presente desde el arranque y los mejores minutos rojiblancos salieron de sus botas. Por su parte el diablo argentino comenzó el choque muy activo, buscando sacar rédito del mal momento defensivo de Marcelo y en su hiperactividad cerca estuvo de poner el 1-0.

Atlético y Real mostraron los mismos síntomas de los últimos partidos.

Sin embargo el susto reactivó al Madrid y el inicio colchonero se disolvió como un azucarillo en cuanto Casemiro e Isco Alarcón hicieron acto de presencia. El brasileño siempre se hace enorme frente a los rojiblancos y su figura fue el primer aval para que el monólogo que se escribió hasta el descanso tuviese explicación. Más arriba fue el propio Isco el que encontró acomodo en el sector izquierdo y en torno a él los blancos empezaron a ordenarse con balón. Al pequeño mago malagueño se unieron Marcelo por delante, Kroos por detrás y Karim al apoyo. El Real dibujaba continuos triángulos y por mera calidad técnica aglutinó el balón de forma abusiva. Sin embargo los problemas de los que adolece el sistema se hicieron más visibles que nunca. La ausencia total de movimientos complementarios al espacio, de desmarques de ruptura y de autosuficiencia en las inmediaciones del área fueron más protagonistas que nunca y ante esto Godín, Savic y Lucas Hernández se erigieron dueños siempre de cualquier duelo que existiera cerca de la meta de Oblak. La fase inicial de presión alta atlética duró lo que quiso Isco pero la fase mayoritaria de dominio merengue se tornó improductiva.

La segunda mitad de derbi sirvió para corroborar dos aspectos vinculados a cada equipo. En lo referente a los colchoneros la invisibilidad de Antoine Griezmann, completamente aislado, se hizo más patente que nunca. Sin referencia arriba que le permitiese lucir su repertorio entrelíneas para dar continuidad y subir los ataques de los suyos, el francés se marchó sustituido sin absoluta huella en el verde. En cuanto al Madrid llamó la atención la poca confianza depositada por Zidane en su plan B a día de hoy. Sólo Asensio contó con unos escasos quince minutos de juego en los que volvió a aparecer por zonas poco beneficiosas para los suyos. Entró por Benzema para jugar arriba con Cristiano pero Marco no compensó esa profundidad y desborde en tres cuartos que los suyos necesitaban y su aportación se limitó a aparecer más cerca de la gestión de juego que del área rival.

En una orilla las individualidades atléticas no rindieron y en la otra Zidane no buscó demasiadas soluciones desde su dirección de campo.

El encuentro murió con una búsqueda blanca del gol muy sintomática respecto al desarrollo del partido y con un Atlético que se encomendó a Torres y Gameiro arriba para cazar algo a la contra. Tensión, intensidad y muy poco fútbol en un derbi que seguro no cazó desapercibido a todo el que ha seguido a los dos equipos de la capital desde hace un par de meses. Diego Pablo Simeone necesita como el comer volver a su competitividad defensiva de antaño, conseguir volver a meter en dinámica a Carrasco por lo que puede aportar al ataque y, sobretodo, reactivar a Griezmann –la llegada de Costa se tornará fundamental para ello-. El Madrid por su parte continua ahogado en un sistema que a fecha de hoy le genera muy pocas ventajas y obliga a su mejor futbolista actual a multiplicarse para crear un mínimo de juego. Zidane está generando muy pocas ventajas colectivas desde la pizarra y los suyos lo están notando.

(Photo by Lars Baron/Getty Images)