Allegri imponiéndose en la pizarra

Los cuatro puntos que el SSC Napoli le sacaba a la Juventus de Turín antes del encuentro de ayer en San Paolo, llevó a Massimiliano Allegri a no especular tanto. Sobre todo si tenemos en cuenta lo que su Juve ha pretendido hacer estos últimos años cuando ha pisado el feudo del actual líder de la Serie A. Anoche, Max se impuso en la pizarra mediante un planteamiento que limitó mucho al Napoli, y venció en un coche trascendental de cara al desarrollo del Scudetto con un solitario gol de Gonzalo Higuaín.

El Pipita fue noticia desde antes de que el colegido de la contienda diese comienzo al mismo. Porque si a principios de semana el argentino era intervenido en su mano izquierda y se dudaba de su presencia ante su ex equipo, Higuaín no sólo entró en la convocatoria de su entrenador, sino que lo hizo para ser de la partida. Allegri le dio la titularidad a él, pero esa no fue la única novedad, pues el técnico livornés abandonó el 1-3-4-3 que utilizó en el triunfo ante el Crotone y volvió al 1-4-4-2; con Matuidi, que también salió de inicio, de medio izquierdo. Maurizio Sarri, por su parte, tan solo tenía que resolver una cuestión relacionada con su once titular. La incógnita estaba en si Mário Rui iba a ser titular o no y, finalmente, el defensa luso sí lo fue, haciendo que Hysaj se mantuviese en el lateral derecho.

Durante el primer acto del partido, la Juventus mostró dos versiones a través de las cuales dificultó mucho la tarea a un Napoli que nunca se sintió cómodo. La Vecchia Signora saltó al césped de San Paolo con la firme intención de tener el control del encuentro y consiguió su propósito mediante dos vías bien distintas.

La Juventus mostró dos versiones que desesperaron al Napoli.

En un principio —antes del 0-1— la Juve quiso hacerse con el esférico y buscó salir jugando desde atrás. Con un Miralem Pjanic que bajó muchísimo a recibir en ese primer tramo de partido, el conjunto bianconero se hizo dueño y señor de la pelota y sorteó con relativa facilidad la presión alta del Napoli. Cuando los de Sarri acosaban y tendían una especie de emboscada a cualquier adversario para recuperar su campo, la Juventus demostró tener un temple una calma con balón que le permitió al cuadro turinés descoser el sistema defensivo del Napoli continuamente.

En apenas 12 minutos, Higuaín ya dispuso de dos situaciones gol bastante francas a pase de Douglas Costa y Paulo Dybala. Y en la segunda no perdonó. Batió a Reina por abajo tras una intercepción del propio Costa cuando el Napoli —y más concretamente Mário Rui— estaba asentándose en terreno de juego rival, y con la ventaja en el marcador la Juve siguió queriendo tener el control, pero de otra forma.

Del dominio inicial que tuvo balón, pasamos a ver la cara más contragolpeadora del equipo que entrena Massimiliano Allegri. A los suyos ya no les interesaba tanto la tenencia de la bola y el italiano organizó a su conjunto entorno a un 1-4-4-2 muy definido que a partir del tanto de Gonzalo Higuaín replegó bajo. Con ese repliegue, la Juventus no regaló metros a su rival, sino lo que buscó fue anular al Napoli. Y lo consiguió con un Chiellini que lo bordó.

El mérito por parte de la Juventus de Turín residió en que impidió que el Napoli tuviese juego interior. Los once futbolistas juventinos se agruparon detrás de la línea de la pelota, jugaron en muy pocos metros y obstruyeron el carril central juntando a todos sus efectivos por dentro. Al Napoli solo le quedó la opción de jugar por los costados, y es por ahí por donde el cuadro napolitano intentó dañar a su contrario. Ante la imposibilidad de que Hamsik encontrase a Insigne para triangular con Mertens o Jorginho, los laterales del Napoli (Hysaj y Rui) aparecieron con más frecuencia, pero esto no favoreció del todo al conjunto azzurro.

No lo hizo porque el Napoli tuvo que dar el último pase muy cerca de la línea de cal; haciendo un uso excesivo de los centros laterales si reparamos en que Dries Mertens —delantero de metro sesenta y nueve— es el “9” de Sarri. Para Chiellini, Benatia y compañía, que el Napoli solo pudiese atacar por los costados fue una especie de regalo que aceptaron como tal y durante el primer acto el empate parecía estar muy lejos.

A la vuelta de vestuario, el guion del envite no varió demasiado pero sí permitió que el Napoli pudiese estrechar el cerco sobre Buffon. La Juventus siguió defendiendo igual de bien, aunque no atacó como en la primera parte. La Vecchia Signora perdió sus puntos de referencia en sus transiciones (Dybala y Douglas Costa) y esto hizo que tan solo se asomasen una vez al área rival. El Napoli acentuó su dominio territorial sobre la Juve, pero no dispuso de ocasiones claras de gol.

El Napoli solo pudo llegar a Buffon a través del centro lateral.

Lorenzo Insigne, que acabó lesionado, y Callejón probaron suerte desde media distancia —era la única alternativa que les quedaba para marcar—. Maurizio Sarri trató de reactivar su fase ofensiva con la entrada de Zielinski y Ounas, que ocupó la banda derecha desplazando al de Motril al lado opuesto. Sin embargo, el Napoli jamás logró desbordar a la Juventus y todos sus intentos por empatar el partido se quedaron en varios centros laterales —la jugada que más repitieron los locales— que Chiellini se encargó de despejar.

– FOTO: Carlo Hermann / Getty Images.