El Madrid vuelve a sonreir

El Real Madrid completó frente al Sevilla FC los 45 minutos de más disfrute en el Santiago Bernabéu de lo que va de temporada. Zidane contaba, entre otras, con la baja de Casemiro y si bien el técnico dispone en plantilla de alternativas naturales como Marcos Llorente o Mateo Kovacic, el francés se decidió por un cambio de sistema que conllevó juntar a Kroos y Modric como doble pivote, y a Lucas Vázquez y Asensio en los extremos a banda natural. El Madrid golpeó de inicio con el gol de Nacho y desde ahí hasta el 2-0 el equipo culminó 20 minutos de cierta desconexión no muy diferentes a los de otros partidos previos. El Sevilla de la mano de Ever Banega comenzó a amasar posesiones y a dominar con balón a los blancos. Sin embargo, los merengues dispusieron de una ventaja grande en este contexto y con los velocistas que contaba en banda, sumados a una versión mucho más recuperada de sus dos puntas –Benzema desde el apoyo y Cristiano desde la llegada–, encontraron en su transición ofensiva la posibilidad de golear y darse un chute de confianza muy importante de cara a lo que se avecina en este mes de competición.

El Real Madrid pudo contragolpear como en sus mejores tiempos y esa abundancia de espacios definió el choque.

La ausencia de mediocentro puro llevó a Zidane a buscar las cosquillas arriba a los de la capital andaluza con el fin de que Modric y Kroos tuvieran que defender lo mínimo en campo propio. Fue habitual ver a Toni por momentos unirse a Benzema y Cristiano en la línea de presión más adelantada, y a partir del minuto 20 de partido la presión alta empezó a dar sus frutos. El Real pudo hilvanar sus ataques ya pasada la línea de mediocampo, por lo que su salida de pelota no se vio exigida, y con los grandes espacios que el Sevilla le permitió recorrer, Asensio y Lucas lanzando, Benzema generando y Cristiano ejecutando encontraron un panorama muy favorable. El partido no destacó por el control de ninguno de los dos equipos pero, mientras el Madrid se vio comodísimo en este contexto, el Sevilla casi ni compareció. La mejora de la ocupación de espacios, tanto en ataque como en defensa, del 4-4-2 de Zidane facilitó al Madrid simplificar su planteamiento y su juego giró en torno a ello, favoreciendo individualmente a cada jugador la mejora de su rendimiento particular. Cristiano, Asensio, Modric o Marcelo estuvieron a nivel muy superior al mostrado recientemente y unido al acierto de cara a puerta el Madrid se cargó de una confianza que hasta ayer no estaba teniendo en casa.

Una vez más, a pesar de partir desde una zona que en nada favorece su fútbol, Marco Asensio exhibió sus cualidades con mayúsculas.

Con el paso de los minutos Marco comenzó a desenjaularse de la banda y a flotar por todo el frente de ataque como en sus mejores versiones de la temporada –Supercopa frente al Barcelona y partido contra el Valencia–. Es sabida su determinación cuando pisa zonas interiores y ayer dio una nueva muestra de ello. El encuentro, además, sirvió para corroborar la enésima reivindicación de Nacho Fernández como un central de categoría y el primer partido de entidad en el que Jesús Vallejo deja muestra de su capacidad defensiva.

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