Diferente camino para el mismo final en el FC Barcelona

Los caminos se han tornado, pero, sin embargo, nada ha cambiado. El FC Barcelona ha interiorizado una dinámica que perfectamente se podría relacionar con el Real Madrid. No por las victorias, ya que ese es un proceso que ambos saben manejar con soltura, sino por las formas en las que esas victorias llegan. Aquella Supercopa de España marcó, por un lado, una diferencia atípica entre ambos, pero, indirectamente, condicionó las decisiones que tomaría el Barça hasta el día de hoy, cuando se vuelve a encontrar con el Real Madrid.

El Barça escogió otro camino para llegar al mismo punto, la victoria. Ni peor, ni menos convincente, pero contracultural a lo realizado hasta entonces. Aunque mostró durante diferentes momentos de la temporada, una versión que aunaba aquella circulación y presión añorada con la capacidad de generar peligro con espacios. Predomine la imagen que predomine, la sensación es de que el Barça inclinará la balanza a su favor en cualquier momento. Como en los 24 partidos que encadena sin perder antes de un clásico que puede ser decisivo para la máxima competición del fútbol español.

Pero tampoco podemos ceñir el análisis a las consecuencias de una derrota. Otro de los motivos tiene relación con el diseño y formación de la plantilla. Desde la entrada de una MSN con total libertad hasta la aparición de jugadores como Semedo, Paulinho o Alcácer. Y no es porque no encajen, sino por la poca continuidad que aportan a sus precedentes. Por lo tanto, Valverde ha sabido recoger los frutos de un fracaso y de un precursor (Luis Enrique) que inevitablemente cambió la idea del FC Barcelona.

Esa idea que ahora viene esbozada en otro lienzo, en otro esquema. El 4-4-2 en rombo. Con Paulinho como vértice superior el Barça se asegura llegada, gol y capacidad de trabajo tanto en la presión como en la cobertura del espacio que han podido liberar sus compañeros. Sin embargo, el brasileño intercambiará con facilidad su posición con la de Messi en la doble punta para reforzar dos procesos con balón. El primero se entiende desde la posible presión que pueda ejercitar el Madrid; Paulinho se constituye junto a Suárez en otra posibilidad para jugar de manera directa, además, con mucha más versatilidad en cuanto al espacio que ocupa, pudiendo así buscar el envío en zonas de Marcelo o Carvajal. Y el segundo se crea a partir del retroceso de Messi en su posición y contacto con el balón, atrayendo la atención de centrales y mediocentros del Real Madrid. Algo que obviamente sucede para conectar a los dos jugadores en mejor estado del FC Barcelona, Messi y Jordi Alba.

Ambos se alían desde la distancia para girar defensas y eliminar con un pase la orientación de esta. El lateral, solitario dueño de la banda, está interpretando a la perfección durante la temporada cada desmarque de sus compañeros (Paulinho, Luis Suárez) que alejan el balón y al rival de su posición para poder atacar la espalda del lateral contrario (Carvajal). El argentino, consciente de la capacidad de Jordi Alba, ejercita durante el partido una y otra ver el mismo movimiento. Uno que al contar con una defensa orientada hacia el otro lado, no facilita el contragolpe del Real Madrid.

Para ese ejercicio defensivo el Barça no contará con la principal pieza para pararlo, Samuel Umtiti. Con el francés lesionado, aparte de perder un líder en la colocación y ocupación de espacios, se le escapa la principal vía por la que superar líneas desde el pase y atraer y dividir desde la conducción. Aspecto necesario teniendo en cuenta el valor defensivo de jugadores como Modric, Kroos y Casemiro. Todo parece indicar que el sustituto será Vermaelen, jugador que desde la discreción ha suplido con garantías al francés en sus anteriores partidos. Ante Benzema es una incógnita, es el tipo de jugador que desde el movimiento atrae y crea el espacio a su espalda.

El camino elegido, por lo tanto, no está variando un resultado que hasta el momento les permite liderar la clasificación de la competición liguera con 11 puntos de ventaja sobre el Real Madrid (con un partido menos) y con 6 sobre el Atlético de Madrid y 7 sobre el Valencia. La misma voluntad en el paso, para diferente sendero. El FC Barcelona de Valverde no teme lo desconocido.