El techo de Dani, Luka y Marcelo

Un Clásico a priori igualado en el Bernabéu es algo curioso por los matices que implica para ambos equipos a nivel puramente futbolístico. Se trata del escenario donde el Real se siente, obviamente, más determinado a llevar la iniciativa, pero a la vez aquel en el que el Barcelona se siente más capacitado para desbaratar cualquier intentona local de supremacía. Es decir, el Bernabéu no suele medir simplemente qué equipo domina, si no la propuesta del Madrid en ese momento de demostrar que es superior a su rival y las constantes demostraciones del mismo de que es capaz de castigar cada defecto de los blancos. O al menos los más acuciantes.

“Zidane puede plantear encuentros muy distintos”

El equipo de Zidane ha buscado dos vías para imponer su juego durante esta temporada con más o menos éxito. Una primera, más común y brillante, basada en la posesión y dada al desorden posicional, y una segunda, que implica un repliegue con un reparto posicional más equitativo y un mayor dominio de las transiciones. El problema para los blancos es que las virtudes de ambas versiones rara vez se ha visto al unísono, como sí lo ha hecho, con mayor o menor brillantez, en su eterno rival. El Barcelona de Valverde es un equipo con un altísimo control posicional desde el balón y una transición defensiva muy cuidada. Es decir, un equipo preparado para asediar, reanudar y seguir asediando. Si Zidane quiere ponerse el traje de los contragolpes, deberá tener en cuenta cómo la figura de Paulinho ha adelantado por mucho la línea en la que está preparado para robar el Barcelona permitiendo a su vez que Busquets quede muy atrás, entre centrales si es preciso, a modo de segundo cortafuegos.

Todo lo descrito en los dos párrafos anteriores implica sólo una base para imaginar que el Madrid buscará dominar en campo contrario a través del balón. A pesar del último precedente liguero, el 2-3 de Messi ante Casemiro, se antoja que tiene sentido. La defensa posicional del Barcelona ha mejorado con Valverde, pero no es excelente, sobre todo debido al reparto posicional, pero sobre todo, los blaugrana han perdido poder de intimidación al contragolpe. El Madrid del rombo seguramente deba dominar si quiere vencer.

“Modric será el termómetro”

Para ello se antoja fundamental el papel de Modric. Luka viene siendo el termómetro de su equipo. Él es quien, en muchas ocasiones, da sentido a la transición defensiva blanca y a la vez profundidad a su ataque. Si su equipo le exige demasiado y demasiado lejos, el Madrid puede acabar descosiéndose. Su trabajo sobre la zona de influencia de Iniesta se antoja vital, sobre todo por su lectura de cuándo salir ante un esquema tan imprevisible como el rombo culé, así como sus coberturas en la zona de Carvajal cuando suba Jordi Alba. Pero es con balón cuando, si los laterales se muestran, Luka acaba por dar sentido a las rutinas de su propio equipo.

Si Marcelo y Carvajal logran atacar sin tener que esperar serán casi imparables. Aún si lo hacen en espacios reducidos, serán la clave del encuentro. El Madrid necesitará de su versión más cerebral, pues el dominio del área de Piqué y Vermaelen es agudo ante los centros. Su desborde, el único de los blancos, determinará si desmontan a un conjunto que tiende a desordenarse ante posesiones largas. Pero exigir tanto de los laterales, obviamente, implica una debilidad estructural. Casemiro, que ya contará con la misión de parar a Messi a campo abierto, deberá cubrir muchísimo terreno a lo ancho, y aunque es en lo que más brilla, no conviene sobrecargarlo. Sobre todo si Suárez se muestra inspirado en la lucha ante los centrales.

“Dominar la posesión pero no la posición puede ser peligroso”

Evidentemente, todo dependerá en gran medida del acierto que presenten Benzema y Cristiano, la inspiración de Isco y de si Zidane decide potenciar, en el minuto que sea, una propuesta menos propositiva con la entrada de Asensio o Gareth Bale, que automáticamente llevarían la sensación de peligro a la línea medular, pues son los dos hombres por los que probablemente más pavor sienta la plantilla blaugrana. Pero da la sensación de que el techo competitivo del Real Madrid lo marcará Luka y asentarán Dani y Marcelo. Tres de los hombres clave para entender el Madrid del rombo, el Madrid de Cardiff.