Zaza para el Valencia

El Valencia ha experimentado una evolución futbolística sobresaliente en esta última temporada que se ha visto traducida inmediatamente en resultados positivos. La llegada de Marcelino ha sido transcendental, ya que su idea se ha asentado de una forma rápida y eficaz, dotando al equipo de Mestalla de una identidad táctica que hace mucho tiempo que no encontraban. El triunfo ha estado enormemente ligado a la potenciación y el compromiso que se encuentra en figuras trascendentales, este es el caso de Simone Zaza que no solo ha ofrecido sus amplias competencias futbolísticas, también un valor implícito en su conducta que los valencianistas echaban en falta y que, entre otras cosas, les separaba de volver a ser un club puntero en España, la competitividad.

Establece numerosas conexiones y potencia a sus compañeros.

Simone es uno de los dos delanteros protagonistas del 4-4-2 típico de Marcelino García Toral. Su tipología, delantero fuerte y potente, casa a la perfección con el elemento referencial que necesita el Valencia. El italiano tiene una gran importancia en la mejoría del ataque valencianista y singularmente en el nivel presente de Rodrigo. El español, parecía no tener la suficiente pólvora para ser el nueve valencianista, pero tampoco se sentía cómodo como extremo. La llegada de Simone Zaza ha establecido una especie de relación simbiótica en la que el italiano se aprovecha de su condición de ariete para fijar centrales, aguantar el balón de espaldas y asociarse, en resumen como un ariete al uso, mientras que Rodrigo se establece como segundo delantero encontrando la libertad que necesitaba para brillar.

Esa condición de delantero referencia no le cierra el radio de acción, Zaza es también un jugador clave en el abanico de salidas valencianistas:

1. Cuando el equipo decide salir a través de las asociaciones, es habitualmente Parejo el que con balón y en conducción llega al medio círculo del centro del campo para comenzar el ataque. El italiano es clave a la hora de producir líneas de pase y desalojar vías verticales de llegada al área, es decir, Zaza fija a los defensores, busca salir de su marcaje saliendo a recibir de espaldas, requiere entonces la atención y provoca la basculación de defensores rivales y por último descarga de forma excelente, y al primer toque, hacia una zona liberada. Busca atraer, descargar y dar ventaja al equipo en lo ancho del campo.

2. En ocasiones el Valencia se ve sometido a una presión elevada o simplemente quiere realizar un juego mucho más directo, en ese instante también aparece el delantero italiano. Su físico portentoso le hace convertirse en un filón en los desplazamientos largos y a su vez provoca jugadas secundarias que dan ventaja ofensiva a sus compañeros.

Ha superado la barrera competitiva del gol de una manera variada y efectiva.

Simone Zaza es un delantero que casa a la perfección con la idea de Marcelino, el sistema potencia todas sus características como nueve y a la hora de hacer gol se está confirmando. Sus movimientos de cara al área son espectaculares, en conducción es un delantero demoledor en la arrancada, su potencia le permite sacar metros al defensor al inicio de la carrera, metros insalvables. Su autosuficiencia subraya y apoya la verticalidad marcada por el propio Marcelino y explica su capacidad de ruptura al espacio. En la finalización hace gala de su gran y potente disparo, haciendo de sus goles obras de arte.

No solo es un filón en fase dinámica del juego, en jugadas a balón parado o juego aéreo, como antes remarcábamos en el proceso de salida, tiene una gran importancia e impacto. Su gran lectura posicional, a la hora de realizar la acción de remate, le hace desmarcarse con una gran facilidad y establecer una línea directa y limpia entre él y el centrador. Su remate agresivo de cabeza hace lo demás. No solo el instinto le convierte en un depredador voraz de las porterías ajenas, los números también nos lo indican y es que es el segundo máximo goleador de nuestra Liga.

El sistema defensivo empieza en él.

Todo gran sistema del fútbol moderno conlleva un sacrificio defensivo activo de sus jugadores ofensivos y Simone también cumple en esa faceta de forma sobresaliente. Su actitud agresiva le avala a la hora de establecer esa presión adelantada al robo del Valencia y que a su vez ayuda a sostener las líneas adelantadas de Marcelino. Mientras los defensas están al quite de cualquier desplazamiento largo, su envergadura y dominio se lo permite, Zaza-Rodrigo en el interior y Guedes-Soler por el exterior comienzan a buscar la pérdida del rival directa o indirectamente.