Los zurdos, Setién y muchos goles en el derbi sevillano

Los zurdos, ¡ay qué calidad tienen los zurdos! Poquitos pero brillantes. Desde Maradona hasta Messi, pasando por Özil o Guti, aquellos ‘raritos’ que apenas saben golpear el balón con la pierna derecha nos han deleitado cada año con grandiosas jugadas. Es en esta tesitura donde el Sevilla 3-5 Betis puede entenderse, porque ellos se juntaron e hicieron más grande aún una maravillosa noche de fútbol en el día de Reyes.

Durante la primera parte el Sevilla llegó más, el Betis mejor y con un inspiradísimo Fabián Ruíz.

El primer gol subió antes que el primer minuto al luminoso. El Sevilla saca de centro, el Betis muerde arriba, el balón le llega una vez a Fabián y pocos segundos otra vez. Fabián es zurdo. 0-1. El canterano echó por tierra los planteamientos de Setien y Montella, pues el tempranero gol lo cambió casi todo. La desventaja en el marcador hizo que el Sevilla no tuviera más remedio que dar un paso hacia delante, y de la mano de Banega lo hizo. El argentino, cerca de N´Zonzi en el doble pivote, repartió el juego y lo llevó, sobre todo, a la banda derecha. Por allí correteó como en los viejos tiempos Jesús Navas, aunque al canterano sevillista le faltó desborde. Lo intentó muchísimas veces, pero casi siempre centró antes de generar una superioridad, y ahí Feddal (zurdo) comenzó a dejar su sello en el partido. Si el marroquí detuvo al Sevilla durante los primeros minutos, Boudebouz lo impulsó. El francés perdía cada balón que tocaba, y eso hacía mucho daño a los suyos, pues ni podían atacar ni podían tener el balón. Además estuvo particularmente torpe provocando varias faltas peligrosas que incluso costaron un gol y destaparon el punto negro del Betis: el balón parado. El Sevilla encontró por ahí un filón y dañó a su enemigo una y otra vez, como hacía Guardado y sobre todo Fabián (zurdos los dos, no lo olviden) cada vez que entraban en contacto con el balón. Precioso fue lo del canterano, con desparpajo y personalidad para tener el balón, tocar, regatear, avanzar o pausar el juego. La primera parte se cerró con lo expuesto: dos goles a balón parado del Sevilla y dos goles de dos zurdos del Betis.

Setién incidió de manera muy positiva en el partido con la entrada de Tello y la posición abierta de Guardado.

En los segundos 45 minutos el guion solo cambiaría por el empuje del Sánchez-Pizjuán y los cambios de Setién, porque ante todo se mantendría la supremacía de los zurdos en el partido y los problemas del Betis a balón parado. A lo primero le metió unas monedas Guardado, que con un excelso golpeo de zurda casi hace el 2-3 y que poco después orquestó una jugada que tuvo su punto álgido en un sensacional cambio de orientación de Feddal hacia la banda derecha para que Boudebouz, tras intercambiar pases con Andrés, pusiera el balón de nuevo en la otra banda para que Durmisi hiciera el 2-3 previa participación, por supuesto, del joven Fabián. Se juntaron los del pie izquierdo y regalaron un gol soberbio para poner a los suyos por delante. La jugada, llena de pases, toques, paciencia y calidad, fue dibujada una y mil veces antes en la cabeza de Setién, llevada a cabo de manera magistral por sus pupilos en una noche mágica. Justo antes del 2-3 ya se había producido un cambio doble y clave por parte del técnico verdiblanco. Guardado abierto a banda derecha y Tello del banquillo al verde. El canterano culé se dio un festín e hizo suya la última media hora de partido (con permiso de Feddal), sembrando el pánico cada vez que arrancaba con el balón cercano al pie. Entre tanto el Sevilla no dejó de empujar y buscar el empate, hecho que quedó muy cercano tras el 3-4 de Lenglet y un cabezazo al larguero de N´Zonzi, ambas jugadas a balón parado. Los 5 minutos de descuento parecieron pocos para todos menos para los verdiblancos, que justo cuando se cumplía el 95 vieron como Tello hacía justicia a su partido marcando el gol que cerró un maravilloso y emocionante partido.