Las primeras intenciones de Montella

Si actualmente podemos decir que la Serie A está teniendo un crecimiento en cuanto a nivel de juego y riqueza táctica, se debe en gran parte a la aparición en los banquillos de una serie de técnicos jóvenes que están apostando por un estilo antagónico y que rivaliza con la famosa etiqueta del “Catenaccio”. Dentro de ésta nueva camada de entrenadores hay uno que se le puede considerar de los pioneros porque, a pesar de su breve carrera, hace ya más de siete años que debutó en el Calcio. Nos estamos refiriendo a Vincenzo Montella.

El técnico napolitano tras un breve paso por el equipo de su corazón, la Roma, donde estuvo solo unos meses, Montella dirigió al Catania antes de hacerse cargo de la Fiorentina. Fue precisamente en Florencia donde creó su principal obra hasta el momento. En el Artemio Franchi tardarán en olvidar la identidad de juego que el entrenador implantó, porque supuso una revolución con respecto a lo que hace ahora cinco temporadas se ponía en liza en el campeonato italiano en general. Además, el fútbol atractivo de la Fiore fue de la mano de los resultados porque los viola alcanzaron la cuarta plaza durante dos cursos consecutivos. Tras dejar Florencia, Montella ha tenido dos experiencias dispares antes de recalar en el Sevilla. Primero un año aciago en la Sampdoria y después el intento de resurgir de sus cenizas a un Milán donde pese a intentarlo de mil maneras, no pudo crear un equipo competitivo.

¿Cómo juegan los equipos de Montella?

De partida podemos definir el estilo de Montella como un estilo ofensivo; a sus equipos le gusta el ataque por naturaleza y, salvo en circunstancias muy concretas, no suelen especular con el resultado. Sus dibujos más utilizados han sido siempre dos: 1-4-3-3 y 1-3-5-2. Independientemente del esquema elegido las consignas son idénticas en ambos, el técnico busca dominar el juego a través del balón quiero tener la posesión tanto para atacar cómo para defenderse. La salida de balón desde atrás es uno de los mecanismos más trabajados. Por ello, contar con centrales de buen pie y lectura del juego es imprescindible para él; no se rifa el balón y muy pocas veces veremos un balón largo desde el fondo. En la sala de máquinas hay una figura que tiene especial importancia: el pivote. El mediocentro en los equipos de Montella es un jugador de unas características muy definidas. Son técnicos, con capacidad de organización y creativos. El técnico antepone este perfil en sus pivotes por delante de un perfil más relacionado con las aptitudes defensivas.

Vincenzo Montella ha demostrado en Italia que no le gusta rifar la pelota.

Tanto en el 1-4-3-3 con laterales cómo en el 1-3-5-2 con carrileros, la relevancia de los jugadores de banda es notable, porque son los que dan la amplitud necesaria para que así el resto de piezas de la medular y sobre todo la última línea puedan juntarse por el carril central, asentando la posesión en campo contrario de esta forma.  Por último, en ¾ y en la punta de lanza, Montella busca que sus equipos cuenten con arietes de mucha movilidad, intercambio de posiciones y capacidad creativa. De esta forma, cuando se inicia el juego y se traspasa la divisoria observamos a mucha gente por delante de la línea del balón, pero siempre en permanente ritmo, nadie permanece anclado excepto los laterales.

A grandes rasgos este es el libreto de un Vincenzo Montella que dio un paso más en el Calcio, demostrando que allí también se puede ser protagonista con el balón, acumular grandes cotas de posesión y mirar más el área rival que la propia. La idiosincrasia, presión y urgencias del Sevilla pueden hacer que al italiano le cueste mostrar su sello de momento, pero a priori suena bien por plantilla y aspiraciones el matrimonio entre ambos.

Montella en el Sánchez-Pizjuán

Partiendo de la base de que aún es pronto puesto que Montella tan solo ha dirigido tres partidos como entrenador sevillista, ya se están viendo cuáles son las primeras intenciones del L’Aeroplanino con su nuevo equipo. Este nuevo Sevilla de Vincenzo Montella que como decimos está en fase embrionaria se está mostrando como un conjunto que quiere tener en el balón el medio para hacer daño al contrario. De hecho, en el último derbi disputado en la capital andaluza, el Sevilla tuvo más posesión que el Betis de Setién, que no se deja superar en ese aspecto. Sin embargo, el esférico no es lo único que está buscando Montella, y es que en los encuentros que ha estado hasta ahora, el preparador italiano ha querido potenciar el juego de bandas de un Sevilla que cuenta con muy buenos extremos: Jesús Navas, Nolito o Pablo Sarabia.

No es casualidad que el día de su estreno en el Ramón de Carranza, Nolito y Navas viesen puerta en los dos tantos que anotaron los suyos. El ex técnico del Milan parece que sabe dónde residen las virtudes del cuadro de Nervión y está por la labor de fomentar ese juego exterior tan característico en el Sánchez-Pizjuán desde hace ya algunas temporadas.

En el centro del campo, lo cierto es que Montella aún está probando cosas. Hasta la fecha ha jugado con un doble pivote formado por N’Zonzi y Guido Pizarro con Banega por delante, ha dejado más libre al galo cuando le rodeó del propio Banega y el Mudo Vázquez, e incluso dado entrada a Geis —que con Berizzo jugó de central— al lado del Steven. Convencer a este último de que en el Sevilla ha sido el gran acierto de un Vincenzo Montella que del mismo modo dará galones a Éver en la medular para que aparezca construya el juego desde la base o más cerca de la mediapunta.

“Si bien es cierto que es italiano, y el histórico preconcepto, tiene mucho de fútbol español. Le gusta salir jugando. Todos sus trabajos son a ras de hierba, con movimientos exactos.” (Gonzalo Rodríguez, ex jugador de la Fiorentina, sobre su ex entrenador, Montella)

Sobre los encargados que traducir todo ese juego en goles, lo primero que hay que decir es que el flamante nuevo entrenador del Sevilla conoce a uno de los dos “9” que a día de hoy tiene en su plantilla. Coincidió con Luis Muriel en la Sampdoria y tanto él como Ben Yedder cumplen con la característica de delanteros rápidos y habilidosos que le agradan a su técnico. Dicho esto, no sería extraño que el conjunto sevillista acudiese al mercado invernal para firmar a otro punta menos móvil y más pesado que los mencionados anteriormente, pues a Montella también le gusta contar con arietes que sepan fajarse con los centrales rivales. En Florencia ya tuvo a Mario Gómez.

Con lo que sí cuenta el protagonista de este artículo es con dos centrales que pueden trasladar al césped los principios que rigen la idea de juego de Montella. Y digo dos centrales porque, por ahora, el de Pomigliano d’Arco ha jugado con dos centrales y no tres, y Lenglet y Kjaer pueden ser dos jugadores que aseguren que los primeros pases del Sevilla se den correctamente.

Quizá la llegada de Vincenzo Montella a la Liga se haya producido antes de tiempo, pero lo que está claro es que el ex futbolista de la Roma o la Samp, entre otros, cuenta con los mimbres suficientes para reconducir el rumbo de un Sevilla que, por momentos este curso, ha transmitido algunas dudas.