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Nueve meses habían pasado desde la última vez de la BBC coincidiendo en el césped. Frente al Deportivo de La Coruña, Zinedine Zidane solo pudo disfrutarla durante algunos minutos de la segunda mitad pero lo llamativo fue cómo parece estar allanando el terreno para recuperarla. Tras varios partidos en los que el equipo estaba dando síntomas inequívocos de falta de identidad, el técnico francés se decidió por un giro de timón que agitase el ánimo blanco y, con él, su juego. Retomó el 4-3-3, simplificó mecanismos con y sin balón, y el equipo se valió de un equilibrio del que hace meses que no disponía. La intención de Zidane parece ir encaminada a fomentar un equilibrio táctico y emocional que permita a sus jugadores crecer individualmente.

Los automatismos del 4-3-3 favorecen mucho que el actual Madrid recupere certezas en su juego.

Con Mayoral de nueve, tanto Cristiano como Bale recuperaron sus puesto como extremos. Una vez el Madrid se instalaba arriba por banda, los laterales no estaban obligados a buscar el área directamente pues el contexto que les rodeaba era mucho más favorecedor para otras vías. Marcelo y Carvajal no se vieron como únicos ocupantes de los flancos al contar con Cristiano y Bale cerca. El resultado fue automático ya que el Deportivo tuvo que centrar su atención hacia lo que pasaba cerca de la cal, liberando espacio para que Kroos y Modric llegasen arriba. Y la mejora colectiva se explica de forma muy clara en base al principal recurso ofensivo blanco hasta la fecha: el centro lateral.

 

 

 

 

 

 

Con el cambio de sistema, el Madrid llegó en ataque como siempre por fuera pero centró en mucha menor proporción que otras veces. Tanto la combinación interior en el pico del área (Marcelo+Cristiano+Kroos en izquierda y Carvajal+Bale+Modric en derecha) como el balón atrás hacia la llegada de ambos interiores permitieron ver a un Madrid que no abusó del centro y que permitió volver a demostrar que su plantilla tiene más recursos que nadie para hilvanar otros tipos de fútbol. Además, con Kroos y Modric llegando tan arriba, Casemiro pudo subir metros y defender en campo rival. Como resultado, el Madrid ganó muchísima segunda jugada, haciendo sus posesiones más continuas. Aun así, por momentos, el equipo siguió defendiendo en muchos metros, lo cual es algo a gestionar de cara a la eliminatoria frente al PSG. Sin Sergio Ramos, la línea defensiva blanco no siempre es tan alta como debiera.

 

 

 

 

 

 

En cuanto al rendimiento individual, la nota más positiva fue el nivel ofrecido por Gareth Bale. Acostado en el flanco diestro pero lejos de encorsetarse en él, el galés demostró una vez más que, si las lesiones se lo permiten, es la respuesta a muchos de los déficits del ataque blanco. EL ‘11’ dotó a su equipo de velocidad y autosuficiencia arriba pero lo que más agradeció el Madrid fue su puntualidad goleadora. Y con la Champions en el horizonte, esa es una carta ganadora. Además, tener cerca a Modric siempre es una extra para él ya que dota al sector de una energía notable. Frente al Depor, pudimos ver la versión más profunda de Luka.

Una vez recuperado Benzema, parece que la BBC va a ser la respuesta de Zidane a los problemas blancos.

La entrada de Mayoral en el once le vino de perlas tanto a Bale como a Cristiano y todos estos caminos conducen hasta Karim Benzema como socio de ambos. La segunda mitad sólo pudo juntarles algunos minutos sobre el campo pero las pistas que Zidane dejó ayer parecer llevar hasta una nueva oportunidad para la BBC. Con Karim jugando de espaldas para que ambos puedan recibir de cara, el fútbol de Ronaldo y Gareth mejora exponencialmente y Zinedine no parece querer dejar pasar la oportunidad. Habrá que ver, en las próximas semanas, en qué puesto deja esto a Francisco Alarcón.

(Photo by Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images)