Mané y Chamberlain en un nuevo Liverpool

Muy pocos técnicos en el mundo pueden decir que han conseguido vencer a un equipo de Guardiola en hasta en cinco ocasiones. Jürgen Klopp, sin embargo, esboza esa sonrisa suya tan pícara y particular cuando le toca enfrentarse a Pep, porque sabe que es el único que puede presumir de tal estadística. El Liverpool consiguió quitar el título de imbatibilidad con el que el Manchester City contaba en Premier hasta el pasado domingo, y lo hizo siendo fiel a su estilo, sin tener que adaptarse al rival ni buscando variantes tácticas perdiendo su identidad. Klopp planteó el único escenario en el que el City podría sentirse incómodo, y lo hizo con valentía pero sin perder competitividad, dos factores que normalmente se le achacan a los reds por no mostrarlos con asiduidad.

A este City, como a casi cualquier equipo de Guardiola, hay un arma que bien ejecutada suele ser efectiva: la presión alta. Así pues, el Liverpool presentó una alineación donde juntó todas sus piezas más físicas y con capacidad para mantener un ritmo alto durante un espacio de tiempo prolongado. El técnico alemán puso en liza una medular formada por Emre Can cómo pivote con Wijnaldum y Oxlade-Chamberlain cómo interiores y en la última línea a Salah y Mané en los costados y Roberto Firmino cómo punta. Con la lesión de Henderson, la apuesta por Can cómo mediocentro no es ninguna novedad, aunque sí el no proteger con Milner al centrocampista germano. Pero Klopp sabía que la exuberancia física de Oxlade-Chamberlain iba a ser clave para neutralizar la salida de balón tan trabajada del City, y a la postre fue una decisión acertada.

No es la primera vez que Klopp vence a un equipo de Pep.

El Liverpool estrechó a su equipo, Oxlade y Wijnaldum se acercaban a Can, creando una línea horizontal evitando que la defensa del conjunto de Pep Guardiola filtrase pases a sus espaldas para De Bruyne y Sterling. A su vez, la titularidad de Joe Gómez en el lateral derecho reforzaba esté planteamiento. El joven inglés posee unas aptitudes defensivas más altas que Alexander-Arnold y al contar con Sané enfrente era lógica su presencia para mantener más la posición e intentar que el extremo alemán no encontrase tantas ventajas.

Cada vez que el City tenia posesión, el Liverpool presionaba individualmente a la columna vertebral citizen provocando que el balón no llegará con facilidad a la medular. Salah y Mané fijaban por fuera a Walker y Delph. De hecho, el lateral izquierdo no pudo hacer ese movimiento de fuera a dentro para ayudar a Fernandinho en la creación, porque tuvo que estar pendiente del egipcio siempre, mientras que Firmino y Oxlade —que se adelantaba al la altura del punta brasileño— molestaban a Stones y Otamendi. Esta presión tan bien orquestada hizo que el City retrasará permanentemente el balón hacia Ederson y que el guardameta dividiera el mismo una y otra vez. Jürgen Klopp sabía que lo mejor para su equipo era permanecer el máximo tiempo posible en campo contrario, evitando así que City hiciera lo propio. Pero para que esto fuera posible el equilibrio defensivo esta vez sí debía ser notable y ahí apareció la figura de Lovren que cuajó un encuentro brillante. La anticipación del croata saliendo de zona para frenar a Agüero así como su poderío aéreo en la rifa de balón de Man City fueron claves.

Oxlade-Chamberlain y Mané están siendo claves en el Liverpool de la 17/18.

Aunque pueda parecer que un planteamiento así pueda servir como referencia en un futuro para otros rivales que pretendan vencer a este City, no es fácil encontrar a otro club en Europa que contenga en una plantilla tanto poderío físico y capacidad para hacer el daño en transición ofensiva como este Liverpool. No es sólo la idea o los mecanismos, sino que las cualidades de los jugadores reds provocan que una presión pueda ser de tal ritmo y que dure durante los noventa minutos. En este sentido, opino que hay dos piezas claves que no sólo fueron destacadas en el encuentro frente al Manchester City sino que dentro del escenario que busca Klopp le da un plus: Alex Oxlade-Chamberlain y Sadio Mané.

-Oxlade-Chamberlain: Al polivalente jugador inglés le ha costado hacerse con un puesto en el once. Es más, muchos pensaban que se había equivocado al firmar por los de Anfield el pasado verano. Dentro del vértigo que Klopp quiere implantar, la entrada de Oxlade en el equipo se ha convertido en imprescindible. Desde el interior derecho, Oxlade compensa muchos movimientos de sus compañeros por su capacidad para actuar en muchas zonas. Cuando el equipo ataca y Salah pisa área rival, el inglés lateraliza su posición y cae a banda para que ese costado derecho éste siempre ocupado. Si los suyos se encuentran en fase defensiva, él se acerca al pivote para generar superioridad ante el rival o bien, gracias a su enorme capacidad de ida y vuelta, es el primero en ir a apretar arriba en la presión cómo vimos ante el City. Quizá ante rivales más replegados su falta de finura y creatividad sea un punto negativo para Klopp, pero en el caos que quiere el Liverpool cada día encaja mejor.

-Sadio Mané: Sin Coutinho, se espera que el africano dé un paso adelante y sea el jugador más diferencial —con permiso de Lallana— dentro del césped y así fue como frente al Man City. Fue un gran activo para hacer retroceder a la defensa rival. Mané desde el extremo izquierdo ya no sólo busca su famosa diagonal para disparar desde el pico del área, sino que se le ve participar por el carril central buscando apoyos y ayudando a Firmino a girar al adversario. Ciñéndonos a lo que Sadio ayudó a conseguir la victoria frente al City, hay que quedarse con algo más que su infinita calidad ofensiva y es con el trabajo sin balón. Mané ayudó siempre a Robertson para cerrar su banda y desesperar tanto a Walker cómo Sterling, el primero no pudo desplegarse y el segundo no encaró en ventaja ni una sola vez.

El Liverpool cuenta con el mejor contragolpe del continente solo le queda compensar que lo que gana en el área rival no la pierda en la suya, y Klopp haría bien en tomar como ejemplo su quinta victoria frente a Guardiola para cimentar el trabajo venidero.

FOTO: Dan Istitene / Getty Images.