Rafinha, la apuesta de Spalletti

Cincuenta días lleva el Inter de Milán sin conseguir una victoria. El equipo de Luciano Spalletti está pagando algo que era evidente al principio de temporada, pero que el buen trabajo del técnico romano, unido a los buenos resultados estaban tapando: este Inter tiene muy poca profundidad de plantilla. A pesar de tener un buen mercado estival donde llegaron jugadores que venían a reforzar varios puestos donde el equipo tenia carencias, el plantel quedó corto, especialmente en la línea más creativa del equipo.  Llegaron Matías Vecino y Borja Valero ambos procedentes de la Fiorentina para apuntalar una medular que junto a Roberto Gagliardini estaba llamada a dominar los encuentros a través del balón y así fue durante el primer tercio de temporada pero Spalletti encontró demasiada rigidez en el sistema y empezó a rotar entres los tres para implantar un 1-4-2-3-1 más asimétrico intentando sobre todo dar espacio a la figura del mediapunta para dotar de más creatividad a ese control total que ya había conseguido.

El Inter necesitaba reforzarse.

En los choques ante los equipos de mayor entidad (Napoli, Roma o Milan) el técnico apostó por Borja Valero como trequartista intentando aumentar la cuota de posesión con la capacidad del español para dirigir y organizar los ataques en campo contrario. Pero en el resto de encuentros Spalletti ha ido probando piezas en esa mediapunta sin obtener demasiado éxito. Joao Mario y Brozovic han sido los dos jugadores que más minutos han tenido ahí. El portugués es pura movilidad, su constante movimiento aporta siempre una línea de pase extra pero le falta finura en espacios reducidos y no está preparado para jugar de espaldas a portería. Por su parte Brozovic es un jugador de movimientos agresivos con y sin balón, más enfocado en llegar desde atrás con espacios para explotar su genial disparo que en estar anclado en una posición en la cual se siente ahogado. Además de estas dos opciones en su búsqueda de que el equipo tenga un punto mayor de inventiva, incluso a trabajado en Candreva para que el Italiano partiendo desde la cal, centre su posición con frecuencia para que desde ahí aporte su exquisita visión de juego.

Ante tal panorama la contratación de un jugador “diferente” en esa posición era una necesidad imperiosa que incluso el propio técnico se ha encargado de pedir públicamente en más de una rueda de prensa. Así pues el elegido para llegar al Guisseppe Meazza ha sido Rafinha, que a expensas de saber en que condiciones físicas llega, a priori parece que es un jugador que casa bien con la propuesta de este Inter.

¿Qué le puede dar Rafinha al Inter?

Creatividad y desborde. Esos son los dos registros donde el Inter necesita una pieza que le ofrezca soluciones. Rafinha es el jugador indicado para ello, su capacidad para aumentar el ritmo en la última parcela del campo es vital para un equipo en el que su excesivo control le provoca que sólo aceleran las jugadas a través del juego exterior, la presencia de Rafinha les puede dar un elemento que tenga cambios de ritmo en el carril central y desorganice así al rival. Hasta ahora el único reducto donde el Inter encontraba 1vs1 era Perisic en banda izquierda, con la llegada del hispano-brasileño deberían de repartirse las funciones para hacer más imprevisibles los ataques y que no se focalice todo en buscar por fuera al croata. Spalletti suma un jugador que le va a permitir liberar a Valero de toda la responsabilidad de que el equipo sea fluido en campo rival, un apoyo más por dentro para juntar pases. Además la apuesta de Rafinha también debe potenciar al jugador más determinante de este Inter: Icardi. El delantero tiene unos registros goleadores increíbles y los suma teniendo pocos contactos con el balón durante los encuentros. Este hecho evidencia que el argentino echa en falta a alguien que sea capaz de alimentarlo de bolas y que lea sus permanentes desmarques. Rafinha, gracias a su lectura del juego, puede ser el socio idóneo para Icardi en ese sentido. El club italiano, en su búsqueda de un mediapunta, no ha firmado a uno al uso y esto no es un error sino que deber verse como un acierto, porque la apuesta por Rafinha le abre también un abanico de opciones gracias a  su versatilidad.

Si Spalletti mantiene el 1-4-2-3-1, el lugar de Rafinha es evidente que es justo por detrás de Icardi, pero el ex Barcelona también podría dar descanso tanto a Candreva o Perisic y partir de desde una banda. No parece una opción remota porque tampoco cuenta el Inter con muchas alternativas en el banquillo para ambos extremos. Si por lo contrario se vuelve al 1-4-3-3 que se esbozó a inicio de campaña, Rafinha podría partir desde uno de los interiores junto a Valero o Vecino (dependiendo el contexto/rival) y Gagliardini cómo pivote, formando así una medular más que interesante y complementaria con argumentos para doblegar y dominar a cualquiera.

Walter Sabatini (director deportivo del Inter de Milán) ha atendido a la demanda de Luciano Spalletti. Ahora sólo queda ver si el técnico es capaz de sacar todo el rendimiento a un Rafinha que mejorará ostensiblemente al equipo.

 

FOTO: Mundo Deportivo