Harry Kane entre Pjanic y Chiellini

Si hay un hombre que llega a los octavos de final de Copa de Europa con ganas de marcar su nombre a fuego ese es Harry Kane. El delantero de moda jugará frente a la Vecchia Signora su primera eliminatoria de Champions League y, probablemente, su curso en estos duelos marque gran parte de las posibilidades de su equipo. Dentro de la versatilidad que abandera el Tottenham de Pochettino, el ariete inglés tiene un rol fundamental ya sea desde un fútbol posicional, en transición o directo. Kane supone la amenaza real, en cuanto a peligro se refiere, del cuadro inglés, además de ser la cúspide en la consolidación del proyecto.

Harry Kane tiene cualidades para hacer daño a la Juve de diversas formas.

La evolución de Harry en las dos últimas temporadas ha ido de la mano de lo que su equipo ha necesitado y, a fecha de hoy, se trata de un delantero completísimo capaz de rendir en muchos escenarios. En transición, es capaz de ser protagonista pues, aunque se trata de un delantero de movimientos lentos y cortos, sus acciones de apoyo suelen ser eficaces; en posicional, su capacidad de remate es pura élite; y en juego directo ha desarrollado una capacidad sobresaliente para dejar de cara a compañeros de segunda línea.

Pero si hay un movimiento verdaderamente definitorio en el juego de Harry Kane es aquel que, en esta eliminatoria, va a repercutir sobre el triángulo conformado por Pjanic, Chiellini y su acompañante en la zaga–Benatia, Rugani o Barzagli–. Las cifras anotadoras del punta inglés no deben esconder el gran abanico de virtudes que tiene para relacionarse con el juego y es, precisamente, a partir de su desmarque de fuera a dentro desde el que más daño puede hacer a los de Allegri. Kane es un virtuoso en el remate pero siempre resulta más decisivo cuando lo hace llegando en lugar de esperando. Y para conseguirlo acostumbra a utilizar un automatismo que no por frecuente deja de ser efectivo. Desde su posición de nueve, Kane sale del área, arrastra al central de turno y ocupa el espacio entre él y el mediocentro. A partir de ahí su repertorio reluce pues, además de disponer de espacio para llegar al punto de penalti –ya sea con desmarques interiores como cargando el área ante centros laterales– está en disposición de ayudar a los suyos de muchas otras formas. Puede funcionar de apoyo para dejar de cara a Alli y Eriksen, liberar el área para la llegada de Son o encontrar espacio desde el que armar su tremendo disparo desde la frontal.

Cómo intente solventar Allegri la baja de Matuidi será clave para la Juve.

Y ahí es donde puede definirse gran parte del desarrollo del partido. Allegri, tras un inicio de temporada algo irregular, ha conseguido hacer funcionar su sistema de juego en base al 4-3-3, con Pjanic en la base de la jugada y la dupla formada por Khedira y Matuidi escoltando al bosnio. Sin embargo, la baja del francés pone en jaque a la Juve pues Matuidi venía rindiendo a un nivel sobresaliente y su capacidad para abarcar terreno era una bomba de oxígeno para que Pjanic no viese exigidas sus, aun tibias, labores defensivas. Pero, sin él, Pochettino puede encontrar un filón que explotar detrás de Miralem.

Para suplir a Blaise, Allegri cuenta con las cartas de Marchisio y Sturaro, suponiendo que la idea base sea mantener el sistema actual, más aún con la casi segura baja de Paolo Dybala. Con una Juventus más física y de ritmo más alto que nunca, el papel de Kane se antoja vital para potenciar al hombre por el que debe pasar todo el juego inglés: Christian Eriksen. Si Pochettino encuentra a Harry entrelíneas y puede asentar posesión arriba el más beneficiado será el danés. Cuando los Spurs han necesitado derribar murallas defensivas ha sido habitual ver a Eriksen muy atrás, gestionando el ataque desde la base y ahí, aunque su equipo le necesita, su determinación se reduce. Es por ello que el técnico argentino necesitará de su nueve para ganar metros y permitir a Christian gobernar en zonas adelantadas. Como hemos dicho, gran parte de la eliminatoria puede estar en ese ajuste y en cómo es capaz Massimiliano Allegri de solventarlo.

Adrian Dennis – Getty Images