Jorge Molina, el sustento ofensivo

Si todos elaboráramos una lista de los delanteros que más han transcendido o han sido fundamentales, en estos últimos años, para equipos que han estado tonteando con primera y segunda división, estoy seguro que todos plasmaríamos el nombre de Jorge Molina en un lugar de preminencia en la misma. Precisamente ha sido Bordalás el que ha confiado en él y le ha convertido en uno de los pilares de su Getafe, teniendo un papel más goleador en su etapa en la Liga 123 y un rol mucho más táctico, con mayor transcendencia en el colectivo, en la presente etapa en la máxima categoría.

Molina es un delantero que no brilla ni por su técnica ni por su talento con el balón en los pies, es un delantero de los de siempre, un ‘’ariete’’ de un físico notable que avala su gran capacidad de lucha constante con la defensa rival y su anticipación en el área. Un delantero que tiene el don de la oportunidad, sabe estar en el momento y en el sitio oportuno.

¿Cuál es entonces el impacto que supone en este Getafe de Bordalás? Dentro del 4-4-2 que suele proponer el club madrileño, Jorge Molina completa funciones enfocadas a sostener y dar sentido ofensivo a un colectivo que se centra principalmente en las funciones defensivas y la solidez:

  1. Verticalidad y salida: Las líneas del esquema de Bordalás, para su funcionamiento en repliegue, necesitan convivir a pocos metros de su área, siempre situadas en propio campo, y establecer entre ellas el mínimo espacio posible. Tras la recuperación, y aquí entra Jorge, se pretende plantear un ataque rápido y vertical. Debido a ese recogimiento intensivo de las líneas, se encuentran con una gran distancia hasta la portería contraria que Molina compensa constantemente. Su fuerza física permite que cuando el Getafe recupera, este, aporte una recepción limpia, un desahogo, a la salida en largo, sin provocar riesgos cerca del área propia, facilitando una mayor verticalidad y el tiempo para que las demás piezas ofensivas puedan desplegarse con la mayor rapidez posible.

  2. Desgaste y creación de espacios: Al ser un delantero que convive cara a cara con los centrales ricales, Jorge utiliza su gran capacidad de movimientos cerca y dentro del propio área, para ofrecer vías libres para que sus compañeros penetren como puñales. Es el caso de Amath, Gaku, Álvaro o Ángel. También provoca el repliegue intensivo de la defensa rival, vulgarmente conocido como ‘’empujar hacia atrás a los defensores’’, creando el perfecto contexto para que los hombres del centro del campo, bien Markel o Arambarri, lleguen con remate limpio desde segunda línea. Recurso que al Getafe le está otorgando muchos de los goles que lleva en esta Liga.

  3. Especialista en el área: Nunca ha sido un goleador especialmente destacado en Primera División, pero siempre supone una sensación de peligro constante dentro del área. Tiene una gran capacidad de anticipación y movimientos que aprovecha para ocupar el espacio perfecto para el remate. A balón parado ocurre lo mismo, su oportunismo le lleva a completar un de los principales recursos ofensivos del Getafe de Bordalás.