Los privilegios de llamarse Clarence Seedorf

Esta noche, en Riazor y ante el Real Betis, Seedorf se estrenará en el banquillo del Deportivo de La Coruña. La debacle que el conjunto gallego sufrió en Anoeta precipitó el despido de Cristóbal Parralo. El 5-0 frente a la Real le dejó muy tocado y a los pocos días de confirmarse la destitución del ya ex técnico del Dépor, el club blanquiazul anunció quien sería su sustituto: Clarence Seedorf. Las reacciones a la contratación del nuevo entrenador del Deportivo no tardaron en llegar. Y es que con el equipo en puestos de descenso y a tres puntos de la salvación, la dirección deportiva del cuadro coruñés ha confiado su banquillo —y su futuro en Primera— a un entrenador con poca experiencia dirigiendo en le élite que, sin embargo, no tardó nada en asumir las riendas de un grande como el Milan en enero de 2014.

Seedorf dejó de ser futbolista profesional en 2013 y en 2014 ya estaba entrenando a todo un Milan.

La irrupción de Clarence Seedorf en el mundillo de los entrenadores fue tan meteórica que en menos de 12 meses pasó de colgar las botas en el Botafogo a entrenar al Milan. Su caso recuerda al de otros ex jugadores mundialmente conocidos que por lo que han significado en su etapa como futbolistas, han tenido un mayor acceso a los banquillos de primer nivel. Al nombre de Seedorf le podríamos unir una lista en el que debemos destacar nombres como el de Zinedine Zidane, Gary Neville, Filippo Inzaghi y Giovanni van Bronckhorst. Mientras que si echamos la vista atrás y nos remontamos a los años 80, no podemos pasar por alto el de Johan Cruyff, que antes de fichar por el Barça entrenó al Ajax sin ni siquiera tener el carné sacado.

Si bien es cierto que algunos de los ejemplos mencionados anteriormente han estado ligados al éxito pese a no haber tenido una trayectoria contrastada como técnicos en sus inicios, es innegable que el haber sido una estrella en sus años como futbolista profesional, allana —y mucho— el camino de los ex jugadores que toman la decisión de ganarse la vida al otro lado de la línea de cal.

Conocer un determinado club por haber sido campeón de liga o Europa con él hace que conozcas desde dentro los entresijos de dicho club y eso en tu carta de presentación eso siempre va a pesar. Aunque en tu curriculum como técnico no conste que tengas una dilatada experiencia dirigiendo e instruyendo equipos. Y otra incuestionable ventaja que supone haber sido antaño lo que hoy en día son Sergio Ramos, Buffon o Messi y lo que hasta hace bien poquito eran Totti, Xavi o Gerrard, es que esos futbolistas cuentan con el beneplácito de su afición por las veces que les han hecho disfrutar. Por lo que representan. Y contratar como técnico a uno de esos ilustres ex futbolistas es muchas veces una manera de reenganchar a tu hinchada cuando te invaden las dudas. Zidane bien lo sabe. Y en cuanto a Seedorf, ¿quién no se acuerda de su gol al Atlético desde 40 metros?

Pero el acortar los plazos en la formación de cualquier entrenador y tomar atajos tiene también su lado negativo. El no haber entrenado con anterioridad en otros equipos con más o menos repercusión mediática, hace que muchos de esos grandísimos ex futbolistas se expongan. Al final, la inexperiencia genera desconfianza y el no haber probado lo que es el fútbol modesto tiene sus consecuencias.

“La universidad para un entrenador es el fútbol modesto porque te da riqueza. Como no tienes muchos medios a tu alcance te los tienes que crear, y te encuentras ante situaciones complicadas que tienes que resolver” (Caparrós en ‘Cáprica’, 2018)

Joaquín Caparrós —un currante de la profesión— lo explicaba a la perfección en un ‘Cáprica’ hace dos semanas. “La universidad para un entrenador es el fútbol modesto porque te da riqueza. Como no tienes muchos medios a tu alcance te los tienes que crear, y te encuentras ante situaciones complicadas que tienes que resolver”, decía. Y muchos de esos técnicos que han quemado etapas rápidamente y que sólo se han sentado en banquillos acolchados y personalizados, carecen de ese aprendizaje a mi juicio necesario.

Una vez vistas las dos caras de la moneda, por más que pueda parecer injusto, el hecho de no haber sido un futbolista reputado hace que tengas que pagar un peaje para llegar a lo más alto como entrenador. Con la edad actual que tiene Seedorf (41 años), Asier Garitano estaba en el Orihuela y Mendilibar en el Lanzarote. Por otra parte, confiar antes en alguien conocido, que ha sido idolatrado y ha llenado estadios aunque fuese vestido de corto y sin la libreta en mano, siempre ha parecido la opción más lógica.