Marc Bartra y Loren Morón en un duelo de entrenadores

El nivel de la Liga Santander a fecha de 2018 se define por partidos como el que han disputado Real Betis y Villarreal en el Benito Villamarín. Y estos no precisan de ser de una vistosidad enorme pues el nivel táctico del fútbol español ha alcanzado cotas que, por ahora, están lejos de aparecer en otros campeonatos domésticos europeos. Y Quique Setién y Javier Calleja lo reafirmaron una vez más.

Setién consiguió ahogar la salida amarilla pero no le sacó demasiados réditos.

Para enfrentarse entre sí, ambos técnicos intentaron ajustes en pos de evitar que el rival pudiera desplegar su fútbol. Y fue el míster bético el que introdujo más novedades, recuperando el 3-5-2 y prescindiendo de varias de sus piezas titulares. Lo más llamativo, tal y como resultó el partido, fue el debut en Primera División de Loren Morón. Por su parte, Calleja mantuvo su habitual 4-4-2 en rombo con las ventajas que otorga el sistema para mutar el rol de ciertos jugadores en función de lo que precise el partido.

Desde el pitido inicial el plan bético fue claro. Con Castro y Loren contra los dos centrales y Guardado y Fabián con la ayuda de los carrileros -Barragán y Durmisi- acompañando a la presión adelantada, el Betis intentó cortocircuitar la salida de pelota amarilla, a sabiendas de que Rodri y Trigueros siempre tratarían de sacar el balón por abajo. Robó en posiciones adelantadas en varias ocasiones y no necesitó demasiado exhibir un inicio de jugada que con Amat de mediocentro podría sufrir pero que Quique solventó juntando a tres centrales en salida de pelota. Y ahí, la llegada de Marc Bartra es un salto cualitativo. Más allá de su nivel -que lo tiene- es un tipo completamente adaptado a la forma de juego del equipo por su historial barcelonista. Bartra conoce el sistema y sus automatismos. Atrás aporta un plus de seguridad que el equipo estaba echando muchísimo en falta y además, es un seguro a la hora de iniciar cada ataque, ya sea en corto o con sus habituales conducciones. Por su parte, el sistema disponía de ventajas por fuera, con Durmisi y Barragán intentando penalizar la estrechez del rombo de Calleja. Sin embargo, especialmente el danés se mostró menos fino en lo técnico de lo que acostumbra. El cambio de sistema de Quique conllevó ventajas sin balón para impedir al Villarreal hacer su fútbol pero con él encontró dificultades para inquietar a Asenjo.

Loren Morón tuvo un debut soñado. Su implicación en el juego no fue enorme pero sí su valor goleador.

En cuanto al Villarreal, sufrió durante bastantes minutos para sacar la pelota con comodidad pero la calidad de sus mediocampistas acaba haciéndose notar y, cuando consiguió solventar la presión adelantada bética, encontró espacios para que tanto Castillejo como Fornals pisasen zonas de peligro. Un peligro que, visto a noventa minutos, fue superior al que sufrió en sus carnes. Aun así, ninguno de los equipos estaba generando demasiado arriba hasta que Loren Morón marcó su nombre a fuego en el Villamarín. Dos tantos en su debut y unas sensaciones más que positivas en todo lo relacionado con el área. El primer gol, tras robo de Fabián en presión alta, sirve para demostrar que, aunque en ocasiones el plan de juego de Setién sufra reveses por fallos individuales, siempre va a cosechar más en positivo que en negativo.

Con el 2-0, el Betis aflojó su achique en campo rival y a raíz de ese bajón el Villarreal comenzó a crecer en el partido. Rodri y Trigueros empezaron a girarse y a recibir con mayor comodidad y el tramo final de partido permitió al submarino amarillo meterse en el choque, sobretodo en botas de un Samu Castillejo que atraviesa su mejor momento. Culpa suya fueron los minutos de mayor dominio visitante que, aun contando con un futbolista menos, consiguió encerrar al Betis durante más de veinte minutos.

La llegada de Bartra se antoja un paso al frente para el proyecto de Quique en tierras andaluzas. La seguridad defensiva de la que está adoleciendo el sistema es algo que se consigue desde la táctica pero contar con una individualidad de nivel es una bombona de oxígeno para el equipo.

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