El nuevo prisma de Mourinho

Tras 18 años como primer entrenador, la exitosa y dilatada carrera de José Mourinho siempre ha sido de un respeto y profundo análisis. Sus equipos tomaban una identidad muy palpable desde su llegada y lo corroboraban casi siempre a partir del segundo curso, cuando los clubes entrenados por el técnico de Setubal ya habían asimilado todo lo que el proponía y podíamos decir: Este es un equipo de Mourinho.

Actualmente esto ha cambiado, si bien el Manchester United tomó una forma bastante reconocible desde que el portugués llegó a Old Trafford, lo cierto es que el equipo anda lejos de mostrar todo aquello que conocemos del ideario de su entrenador. Mourinho está dando un giro a su propuesta y a su forma de afrontar los encuentros. No es sólo que no se observe un estilo propio sino que además está priorizando adaptarse al rival, con una frecuencia elevada. El Manchester United, empujado por su técnico, ha olvidado lo que es y representa en multitud de ocasiones, cada vez se mueven mejor en el rol de no ser favoritos en casi ningún escenario. Este modelo de Mourinho aleja al equipo de querer vencer a través de sus armas, buscando neutralizar los puntos fuertes del rival y esperando que la balanza se decline hacia sus intereses gracias al fallo del adversario.

Así pues desde el curso pasado el Manchester ha adquirido un papel donde busca protegerse por encima de todo. Las necesidad de minimizar daños y el intento de que ocurran pocas cosas durante los noventa minutos son dos consignas en las que el técnico portugués está haciendo imcapie. Esto lo vemos sobre todo en los enfrentamientos ante rivales directos en Premier o en las eliminatorias europeas. Tomando como ejemplo paradigmático de esto la final de Europa League del curso pasado. En dicha final frente al Ajax de Ámsterdam vimos como tras utilizar un dibujo muy distinto durante casi todo el torneo, colocó un esquema igual al de los holandeses ( 4-3-3) donde quiso cortocircuitar la medular ajacied. Ander Herrera, Fellaini y Pogba marcaron al hombre a Schøne, Klaassen y Ziyech, consiguiendo que el Ajax no encontrará su habitual fútbol asociativo. Otro ejemplo claro es el enfrentamiento en ¼ de final de FA Cup también de la temporada pasada frente al Chelsea. En esta ocasión Mourinho alineó a Matteo Darmian y Phil Jones cómo medios stoppers por delante de la pareja de centrales  con la intención de crear superioridad en la zona donde se mueven la pareja de media puntas del Chelsea (Hazard/Pedro). Esta misma semana de nuevo el portugués nos ha dejado dos muestras de su insistencia en pensar primero en el rival. Ante el Sevilla en Champions y ayer en la victoria frente al Chelsea, buscó , primero que ambos rivales no pudieran imponer su elevado ritmo con balón, segundo que los jugadores diferenciales del rival no tuvieran continuidad en el juego (Banega y Hazard respectivamente no estuvieron cómodos) y tercero provocar que el rival fuera cayendo en la desesperación de no poder ser el mismo y que al tener que buscar alternativas en su juego apareciera el error.

Lingard y McTominay cómo elementos clave

La polivalencia de Jessie Lingard le ha ofrecido al inglés un camino para ser protagonista en este United. Sus titularidades son cada vez más frecuentes y lo son porque posee la capacidad para adaptarse a varias zonas del campo y en todas ellas interpreta lo que le demanda el entrenador. Mourinho más allá de su versatilidad, ve en Lingard a un jugador disciplinado, que sin balón cierra bien las líneas de pase rival, es aplicado para la marca y sobre todo dispone de fortaleza física para a pesar de pasarse muchos minutos tras el rival, luego tener capacidad de estirar al equipo con su habitual profundidad al espacio. El bajo nivel de Paul Pogba ha provocado que el joven Scott McTominay éste adquiriendo galones en la sala de máquinas Devil. McTominay es un interior o mediocentro con despliegue al que Mourinho está otorgándole un rol totalmente dispar a lo que se podía esperar de él. La función del canterano sobre el césped va enfocada en marcar a un rival. Así vemos al medio encimando y persiguiendo al jugador asignado durante los noventa minutos. Su capacidad para decidir cuando ir al balón dividido y su intensidad en la cada choque o fricción le ofrecen a Mourinho un perfil importante para lo que plantea.

Todo se fía a la individualidad.

Ante tal escenario, los resultados acaban llegando por el talento individual del equipo en ambas áreas. De Gea está pasando por el mejor momento de su carrera y la mitad de los éxitos del equipo son gracias a las magníficas actuaciones del guardameta español. Sin embargo arriba el nuevo ecosistema planteado por Mourinho está mermando la capacidad ofensiva del equipo. La llegada de Alexis parecía enfocada en que su pura inspiración compensará el modelo pero el chileno, a pesar de estar muy participativo, no está cómodo. Con el equipo esperando a que el rival falle, Alexis busca a través de sus conducciones o apoyos generar peligro pero la altura donde suele recibir el balón provoca que tenga que recorrer muchos metros para llegar al área rival y así el desgaste que sufre le lastra. Caso parecido es el de Romelu Lukaku, el punta belga pasa la mayor parte del tiempo aislado. Con la totalidad de sus compañeros por detrás de la línea del balón, Lukaku permanece en la frontal del área rival buscando algún envío directo para ganar tiempo y oxígeno para el equipo pero la poca productividad del equipo con balón hace que los registros goleadores del belga se ven estancados y a su vez los del equipo. Aun así Lukaku está siendo el halo donde agarrarse en cuanto a la parcela ofensiva.

El tiempo dictaminará si esta nueva versión del técnico portugués obtiene resultados y sobre todo si es su nueva hoja de ruta o sencillamente es algo transitorio. Podrá gustar más o podrá gustar menos pero desde luego Mourinho no deja de sorprendernos.

FOTO: José Guerrero / Getty Images.