Dulce introducción al caos

No es la primera vez que el Real Madrid se enfrenta a esta situación, pero no deja de ser complejo afrontar un partido sabiendo, además desde hace meses, que éste puede marcar, no ya un antes y un después, sino un principio y un final en una temporada e incluso un proyecto. Zidane y sus muchachos tienen numerosas alternativas que tomar para encarar un encuentro de tal importancia, pero muy pocas certezas. Sabiendo lo difícil que resulta jugar a las adivinanzas en estos contextos, lo más prudente resulta, por ahora, tratar de enumerar diferentes situaciones que se antojan cruciales en el devenir de la eliminatoria, y distintas maneras en las que los blancos podrían afrontarlas, conscientes de que ninguna esconde fórmulas infalibles. Empezamos.

Presionar o esperar

Lo primero que deberá decidir Zidane es si atacará o no la salida de balón parisina. El conjunto de Emery ha demostrado ser capaz de encontrar un primer pase con facilidad, sobre todo con jugadores de buen pie como Rabiot o Lo Celso en la base de la jugada o de un gran dominio posicional como Verratti y Lass Diarra. Sin embargo, la falta de una estructura táctica que de sentido a estas posiciones hace que sea un punto débil a explotar. Una vez el balón ha superado la altura de los centrales, cada posesión del PSG sigue un camino distinto, dotadas del carácter anárquico que representan sus interiores-mediapuntas.

Aquí, el Madrid juega claramente a un juego de riesgos. Probablemente los mejores minutos de los blancos esta temporada han llegado tras presiones exhaustivas que han permitido a sus jugadores más ofensivos robar y reanudar arriba. Sin embargo, a nadie se le escapa el potencial ofensivo de la tripleta atacante del París corriendo con espacios, si bien es cierto que las situaciones de contraataque se darán con más facilidad cuando el Madrid pierda el balón mal posicionado que por arrancar buscando a los de Emery a su área, aún con margen para recular.

Posiciones de la BBC y la MCN

Relacionado con esto entra la incógnita de cómo y dónde se pararán el Madrid y sus delanteros. En los últimos partidos hemos visto como la BBC ha recuperado parte de sus rutinas al contragolpe. Probablemente, un planteamiento relacionado con el control del espacio y el repliegue sería lo menos arriesgado, pero también lo que menos ventajas ofensivas escondiera para el Real. Para dominar, los blancos necesitarán controlar el balón en campo contrario, probablemente con Bale y Cristiano partiendo abiertos y los 3 centrocampistas dominando la frontal. De la comparecencia de la BBC y su capacidad de generar superioridades y triángulos dependerá en gran parte cómo defienda su equipo las pérdidas posteriores.

Esto se debe en parte al claro papel preponderante que los laterales tienen en este sistema. Cuando Bale y Cristiano se alejan de la elaboración y se acercan al área, las exigencias para generar peligro recaen sobre Carvajal y Marcelo, que en este caso deberán centrar muchas de sus atenciones en cubrir sus espaldas de oleadas visitantes.

De nuevo, un matiz importante: ¿quién debe parar a Neymar y Mbappé? Probablemente no pueda responderse con un nombre, si no con un sistema de ayudas que implica sí o sí un ataque equilibrado. Se hace difícil imaginar al Madrid aguantando 90 minutos a base de 1v1 constantes. Ramos anticipándose puede hacer daño a Mbappé. Casemiro – o incluso si jugara Kovacic – en cobertura puede tapar las constantes diagonales de un Neymar que le enfrentará más a él que a Nacho. Pero cualquier duda puede costar un gol, sobre todo si sumamos a Cavani a la ecuación bloqueando al central libre. El Madrid debe jugar con el conocimiento de que cualquier pérdida descontrolada después de encadenar 3 pases puede acabar en su portería. Y es algo complicado de gestionar futbolística y anímicamente.

Isco y el balón parado

Una de las últimas incógnitas gira en torno a la comparecencia de Isco. Probablemente, uno de los futbolistas del mundo más preparado, sino el que más, para mostrarle al PSG sus mayores defectos y demostrarle al Madrid sus propias virtudes. Siendo capaz de situar al Bernabéu en un clima de dominio ancestral, también es el jugador que más desordenará a los suyos si entra en vorágine, exponiéndose, a pesar de su constante generación de triángulos, a transiciones con aún menos activos en defensa. Todo apunta a que Zidane reservará al de Benalmádena a un papel de revulsivo que le relaciona directamente con la Copa de Europa, con medias horas brillantes de dominio y grandeza que pueden mostrar como la defensa parisina tiembla ante acosos sostenidos. Si el Madrid llega al final con ventaja, contar con balas como Asensio o Lucas acentuarán la manera que tendrá el Madrid de tapar los huecos a su espalda.

Por último, pero no menos importante, la mención al balón parado es obligada. Se ha visto en las últimas semanas cómo el Real ha recuperado una de las armas que ha otorgado más campeonatos en los últimos años. Todas las nociones de acoso y dominio de las áreas deberán relacionarse con esta faceta del juego y ganar potencial es crucial. Sobre todo teniendo en cuenta que es el 2º recurso más ganador de un equipo que lo ha ganado todo sólo por detrás de una bestia competitiva como Crisitiano Ronaldo.

(Photo by Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images)