Argentina sin Leo Messi

Analizar un partido de Argentina –o al menos intentarlo- sin Leo Messi vistiendo la albiceleste es, seguramente, algo tan poco valioso de aquí al Mundial de Rusia que no debería intentarlo, pero es, quizás con vistas a lo que puede venir después, lo que tanto me llamó la atención del encuentro que planteó y disputó el equipo de Jorge Sampaoli. Cómo en la búsqueda de control y contención terminó quedándose en terreno de nadie, esclareciendo al mundo entero las numerosas y diversas carencias que, a día de hoy, y salvo sorpresa, de aquí a unos meses, determinan el devenir del equipo argentino. Todo esto, por supuesto, sin Leo Messi. Porque con él, cualquier análisis queda invalidado, la cuestión es que ni siquiera Leo es para siempre.

La ausencia de Leo Messi como punto de partida.

Sampaoli dejó claro que lejos de lo que había logrado en etapas anteriores y cómo lo había logrado, y a sabiendas de la necesidad cortoplacista del conjunto albiceleste, priorizará la solidez que puedan ofrecer sus jugadores, busca formar un bloque compacto que, unido a una buena presión, deje el menor tramo de juego posible a la improvisación y espontaneidad. Juntó en el centro del campo a Mascherano y Biglia para reforzar, pero en cuanto le dio algo de alas a la línea de tres cuartos, el equipo se partió. Meza y Lo Celso, más allá de los repetidos intentos de transicionar, no fueron suficiente apoyo junto al ‘Pipa’ para un Banega que no puede, ni podrá, hacer las veces de Ever y de Leo. Si bien la debilidad española ante la ausencia de Busquets penalizó los primeros cuarenta y cinco minutos, no fue así en los segundos donde el plan de argentina acabó cayendo por su propio peso. Sin una figura capaz de resguardar el balón tras la divisoria, el bloque de presión fue bajando metros a medida que España y, sobre todo Isco, aparecían, y la propia diferencia técnica entre unos y otros hizo el resto. Todo lo que había ganado en una primera parte muy positiva en determinados aspectos, se vino abajo con el fiel reflejo del paso de los minutos.

Es por esto que más allá de lo que supone un amistoso, y más allá de lo que pueda ofrecer la selección en Rusia –ligada muy fuertemente a lo que pueda ofrecer Leo-, no se pudo ver un plan de futuro a pesar de los intentos de Jorge Sampaoli por remediarlo; ni con su apuesta por la zaga de cuatro dando importancia a Tagliafico y Bustos, ni la ausencia de Paulo Dybala en pos de buscar el orden. Al final, Argentina no es Argentina sin Leo, y no es casualidad. Y, por desgracia, Leo no es para siempre.

Imagen: Gabriel Bouys / Getty Images