Zidane mira hacia atrás, y por fin sonríe

El banquillo del Madrid ha sufrido un enorme bajón esta temporada con respecto a la pasada, tanto cuantitativa como, sobre todo, cualitativamente. James, Mariano y sobre todo Morata le dieron muchísimos puntos al equipo blanco durante la temporada 16/17. A la fiesta se unió Asensio y también Lucas. Cada uno a su manera, todos diferentes entre sí, pero todos sumaron muchísimo saliendo desde el banquillo. A eso se sumó que Zidane solía acertar con sus decisiones, fuera por cambios de hombres o por cambios tácticos, el técnico galo pudo incidir muy positivamente en numerosos partidos durante el doblete conseguido. De 4-3-3 o 4-3-1-2 a 4-1-4-1 para cerrar bandas y salir a la contra, Morata por Benzema para subir el ritmo y cargar el área, Lucas y/o Asensio para abrir campo y desequilibrar mediante regate, James o Isco para hacer lo propio mediante pases…todas las teclas que Zidane tocó sonaron de maravilla.

Sin embargo, en la presente campaña, nada parece salirle a ‘Zizou’. Por un lado ha perdido calidad en el banquillo, pues ha pasado de poder contar con Morata, James e Isco a no hacerlo con ninguno, y encima el nivel ofrecido por Lucas y sobre todo Asensio ha dictado muchísimo del visto en la anterior campaña, al menos hasta enero del presente año. A esto le sumamos que las decisiones de Zinedine han sido muy pobres y unidereccionales. Fuera como fuera el partido el cambio era quitar un centrocampista (Isco) y un atacante (Bale) para pasar a 4-3-3 con Asensio y Lucas colgando balones a los centrales rivales. El plan B se repitió hasta la saciedad, pero el Madrid no ha dejado de perder puntos durante toda la temporada sin que ese plan B haya cambiado nada, hasta ahora.

Asensio y Lucas han empujado a Zidane a abandonar el 4-3-1-2 con su enorme producción y rendimiento

Sin embargo, 2018 le ha sentado muy bien al Real Madrid. Por un lado ha mejorado algo su juego, por otro sus sensaciones. En el cambio visto han tenido mucho que ver las piezas de que dispone Zidane, pues prácticamente todas han mejorado sus prestaciones. Tal ha sido la mejora que, ahora mismo, el técnico francés cuenta con numerosas variantes para formar un 11, y para modificarlo durante el partido. Lucas y Asensio han apretado tanto que han “obligado” ha Zidane a cambiar el 4-3-1-2 por un 4-4-2 o 4-3-3 en el que ambos tienen cabida desde el pitido inicial. Esto ha hecho que Bale o Isco ya no luchen entre sí por un puesto (4-3-3 con el galés, 4-3-1-2 con el malagueño), sino que lo hagan también con el mallorquín y el canterano (ganando opciones el 4-4-2). Cuatro jugadores para dos puestos, para alegría de Zinedine que ahora sí tiene y va a tener variantes individuales para incidir en los partidos. La victoria frente al PSG fue la primera prueba. Isco fue sustituido, Bale pasó desapercibido cuando salió al campo y Lucas y Asensio cambiaron la cara al equipo siendo absolutamente decisivos en el tramo final del encuentro y en los dos últimos goles.

Bale o Isco pueden ser dos suplentes de lujo con los que Zidane gana opciones para incidir en los partidos

Ahora llega el momento decisivo de la temporada y Zidane tiene lo que se conoce como un ‘bendito problema’. Muchos jugadores en forma para pocos puestos, y es que si mantiene el 4-4-2 que tan buenos resultados le ha dado últimamente, jugadores como Casemiro, Isco o Bale serían teóricos suplentes, si opta por su clásico 4-3-3, Isco, Asensio o Lucas tienen muchas papeletas para no salir de inicio, al igual que si la opción elegida es el 4-3-1-2 el propio Marco, Vázquez y Bale no serían de la partida. Y hablamos siempre, y en todo caso, de algunos de los mejores jugadores del mundo, una lujo que pocos entrenadores pueden permitirse.

Sea como sea, quien sale ganando es el Madrid y Zidane, y es que por fin podrá contar con alternativas suficientes desde el banquillo como revertir un resultado, asegurarlo o amarrarlo:

Bale: el galés te acerca al gol, pues es uno de los jugadores más autosuficientes de la plantilla. Además aportaría amplitud, amenaza desde lejos o llegando al área y posibilidad de contragolpear con mayor eficacia.

Isco: hasta la pasada temporada fue un suplente habitual capaz de cambiar partidos desde el banquillo, incluidas finales de Champions. El malagueño tiene personalidad y calidad para subir el ritmo, echarse el equipo a la espalda y sumar creatividad ante equipos encerrados.

Lucas: verticalidad, profundidad, amplitud y desborde. Además está produciendo goles y es un reputadísimo agitador de partidos. Muy trabajador en defensa. Ya cambió el partido de ida ante el PSG.

Asensio: gol. Prestaciones parecidas al galés, pero la inclinación de Zidane de meterlo por la izquierda le restan capacidad goleadora y participación en pos de ganar desborde, amplitud y profundidad. Un plus también en defensa. Cambió el partido y fue decisivo en la ida.