La Juve, si breve, dos veces Juve

Diez minutos en Turín y otros diez en Londres han valido para que la Juventus alcance los cuartos de final de la Copa de Europa. El Tottenham de Pochettino, después de haber sido enormemente superior a su rival durante la práctica totalidad de la eliminatoria, ha degustado en primera persona la crueldad de esta competición pues mostró credenciales notables, y hasta sobresalientes por momentos, para haberse erigido vencedor.

Pochettino, de la mano de Eriksen y Dembélé, ganó la partida a Allegri en el cómputo global pero diez minutos de inspiración de Massimiliano valieron la eliminatoria.

Pochettino mandó a sus hombres un mensaje claro desde el inicio: desactivar a Pjanic para borrar a Dybala. Y durante 65 minutos el plan funcionó a la perfección. Miralem no recibió cómodo nunca, siempre de espaldas y con las líneas de pase cortadas gracias al buen posicionamiento táctico londinense y, a partir de ahí, se escribió el guion del partido. Los artistas protagonistas, de nuevo, volvieron a ser Mousa Dembélé y Christian Eriksen, que completaron un cruce de pura élite. Uno desde la recuperación y la conducción, otro desde el pase y el control. Los Spurs dominaron la escena con pelota desde la base, con una alta frecuencia de envíos verticales hacia Kane y Alli que destruía la presión juventina con una facilidad primorosa. Pero, además, contaron con una baza de la que adolecieron en la ida para hacer aún más daño: el puñal de Son en banda. El coreano estuvo incisivo, vertical y rapidísimo en todas sus acciones y de no ser porque su gran déficit –el acierto goleador– estuvo muy presente, su equipo podría haber matado la eliminatoria antes del descanso.

Por su parte, los de Allegri solo podían avanzar a campo rival por fuera, cuando Khedira caía al apoyo hacia Douglas Costa –el mejor de los suyos ayer- pero Higuaín y Dybala nunca dieron continuidad para asentar cada ataque. Hasta que en la segunda parte, Massimiliano tomó una doble decisión que reactivó a sus dos delanteros y en base a la cual, primero, remontó la eliminatoria y, posteriormente, se defendió en un contexto en el que se siente más cómoda que nadie. La entrada de Lichtsteiner y Asamoah permitió a su equipo disponer de dos laterales profundos para apoyar a Alex Sandro y Costa, y a partir de esa superioridad por fuera la Juventus ganó metros, empezó a rondar tres cuartos en ataque y, ahí Higuaín demostró que su nivel de fútbol es muy superior al que su pasado quiere reconocerle. Cuatro goles producidos en ambos partidos y sensaciones de que juega con la tranquilidad que los años le han dado. Ayer hizo el empate y sirvió el segundo a un Dybala que no mostró ni un ápice de su juego pero si la puntualidad goleadora que acredita en esta temporada. Suficiente para la Juve.

Chiellini se asomó por encima del resto en el tramo final.

Tras esos diez minutos en los que los italianos consiguieron lo que no habían rozado en los ciento cuarenta minutos anteriores y hasta el pitido final, el Tottenham buscó la épica con el mismo plan que tan bien ha efectuado esta Copa de Europa pero cuando la Signora se disfraza de Vecchia a Chiellini se le encienden las pupilas. Después de sufrir de lo lindo ante Kane en la ida y durante gran parte de la vuelta, Giorgio firmó un final de partido soberbio y fue el gran aval de la resistencia turinesa. Ayer, de nuevo, la Copa de Europa dictaminó su veredicto.

(Foto: Adrian Dennis/Getty Images)