Con Messi todo es más sencillo

En el día más decisivo para determinar cuál será el desenlace en la Liga, Leo Messi volvió a ser la pieza diferencial que concedió a su Barça la posibilidad de encarar la recta final de la temporada con ocho puntos de diferencia sobre el segundo clasificado en la competición doméstica. El argentino, que no faltó a su cita con el gol, anotó el único tanto en un partido que el FC Barcelona entendió que debía encarrilarlo cuanto antes. En juego había algo más que tres puntos, pues perder hubiera supuesto que se dudase de todo lo que se ha ido haciendo tan bien hasta ahora en la casa azulgrana, y ante el Atlético de Madrid, el conjunto culé dio un golpe de autoridad encima de la mesa para ratificar su condición de favorito para hacerse con la Liga Santander en mayo.

Como ya se pudo intuir el pasado jueves cuando Valverde dio descanso a jugadores como Piqué, Rakitic o Coutinho, el Txingurri salió con todo para enfrentarse al Atleti. Sacó el que posiblemente sea su once de gala aunque eso le llevase a Iniesta a repetir titularidad, y con Jordi Alba también de regreso, el Barça no ser reservó a nadie. En el Atlético tampoco hubo mucho lugar a la sorpresa. Sin Savic —lesionado—, Giménez fue el central titular junto a Godín y el Cholo se decantó alinear a Saúl, Thomas, Gabi y Koke en el centro del campo, relegando al banquillo a Vitolo y Correa.

El Barça encontró grietas en la presión del Atlético.

Cuando el colegiado del encuentro dio inicio al mismo, el FC Barcelona no tardó demasiado en comprobar que tenía a su disposición más de una puerta abierta hacia el gol. El Atlético de Madrid, que no quiso replegar intensivamente de primeras, no presionó conjuntamente y el Barça empezó a cimentar su triunfo en las grietas que encontró dentro del sistema atlético.

Al equipo de Valverde no le supuso un gran esfuerzo batir las dos primeras líneas de presión del Atlético de Madrid. Con Sergio Busquets jugando a sus anchas, el Barcelona pudo convivir toda la primera mitad en terreno de juego del rival con lo que ello implica: alejar de Ter Stegen a Griezmann y Diego Costa y complicar la existencia al Atleti hasta el punto de que se les hiciese raro contactar con el balón. Y la mejor noticia para el conjunto catalán es que fueron capaces de hacer todo eso sin tener pagar nada a cambio.

El Atlético no tuvo escapatoria en el primer acto. A medida que fueron pasando los minutos, la situación incluso se fue agravando. El Barça se aproximaba cada vez con más asiduidad y con más gente. El gol local parecía cuestión de tiempo y tal fue así que la salida del verde de Iniesta —un futbolista que siempre brilla en escenarios semejantes— por lesión no fue un contratiempo demasiado grande para los culés.

Leo Messi provocó la falta del primer y único gol del choque. El ‘10’ superó a la perfección la barrera atlética e hizo inútil el salto de Costa y Saúl para firmar su tercer gol en libre directo. El Atlético ya estaba tocado, pero no hundido y Simeone, que enfiló los vestuarios del Camp Nou sabiendo que su equipo estaba siendo sometido, rectificó al descanso.

Porque aunque el técnico argentino esperase 15 minutos para introducir su primer cambio, el Atleti repasó punto por punto los pasos que debían seguir para sacar algo positivo de su visita a la Ciudad Condal. El cuadro rojiblanco acentuó su presión, pero no lo hizo sumando más efectivos en campo contrario, sino que se posicionó mejor para forzar la pérdida del Barça donde más se expone.

El Atlético no chutó a puerta, pero mejoró en la segunda mitad.

Entre tanto, Simeone dio entrada a dos de los tres jugadores más ofensivos que tenía en su banquillo. Correa y Gameiro ingresaron al césped del Camp Nou para hacer del Atlético de Madrid un equipo con más artillería pesada en su fase ofensiva. Thomas se colocó de lateral derecho, Griezmann de extremo y Koke formó doble pivote con Saúl, y el Atlético tuvo más presencia.

Las ocasiones a su favor escasearon. Sin embargo, con la nueva predisposición que el Cholo Simeone dio a los suyos, el Atlético de Madrid recuperó más en campo azulgrana, Busquets pareció un mediocentro más vulnerable y el Barcelona vivió el último tramo del choque con la incertidumbre que genera ir ganando por la mínima.

FOTO: David Ramos / Getty Images.