Paulo de gala

Mauricio Pochettino se alzó con el Óscar a mejor director en el partido de ida. Escribió un guion sublime que su equipo, de la mano de Christian Eriksen (mejor actor) y Mousa Dembelé (mejor actor revelación), ejecutó a la perfección. El resultado dejó a su Tottenham en ventaja pero aún hay espacio para la reválida. La Juventus de Turín espera escribir la historia que voltee la eliminatoria y le otorgue la estatuilla definitiva, la de mejor película. Y para ello, Paulo Dybala es la última esperanza. Aunque, en realidad, tendrá un socio.

La puesta en escena del Tottenham en Turín fue impactante y sólo una enorme versión de “La Joya” podría revertir el cruce.

Cuando Gonzalo Higuaín golpeó por dos veces la meta de Lloris hace tres semanas, el partido pareció teñirse de claro color blanquinegro pero solo fue un espejismo. En cuanto Dembélé activó a Eriksen los Spurs monopolizaron el balón y el dominio. Y ante ello, la Juve se empequeñeció pues adoleció de dos recursos diferenciales para sobrevivir a esa guerra: la capacidad de robo y la de pausar. Ahora, en Londres, poseerá ambos al recuperar a dos hombres fundamentales en el esquema de Allegri: Blaise Matuidi y Paulo Dybala.

El primero será vital para cortocircuitar la red inglesa que Dembélé, Eriksen, Alli y Kane tejen entre el círculo central y la corona del área rival. Con él, Massimiliano puede apostar por la versión juventina más física –a pesar de la baja de Mandzukic- que facilite tanto la recuperación de pelota como la salida con la misma. Matuidi es un aval para este contexto y las credenciales italianas aumentan con su presencia, especialmente de cara a potenciar la pierna izquierda por la que pasan las opciones reales de su equipo para remontar el choque. Si la Juventus puede mejorar su cuota de robo, permitirá a Dybala multiplicar sus toques entrelíneas y ahí es donde los italianos pueden ganar opciones. Él es la pausa, la facilidad para juntar a su equipo con balón y dar tiempo para que la batuta de Pjanic gane metros pero, sobretodo, Dybala es el oasis creativo en el desierto de Allegri.

Si fue Dembélé quien activó a Eriksen en Turín, Matuidi puede ser esa mecha que encienda a Paulo.

El inicio de temporada de Dybala fue superlativo y, hasta su parada por lesión, el argentino combinó tanto su clásico juego interior con una puntualidad goleadora superior a la habitual. Esa plus de producción, por su puesto, le eleva al nivel de súper crack pero seguramente lo que más necesite el colectivo de él sea ese salto de competitividad ofensiva que tanto se echó en falta en la ida, en un conjunto algo cojo de imaginación. Allegri ha conseguido enganchar a su equipo, al menos en el Calcio, a una racha importante de victorias abonadas al cerrojo en la meta de Buffon y al máximo aprovechamiento goleador. Si la Juventus consigue soportar los tramos previsibles de posesión local y, posteriormente, hacerse fuerte en campo rival gracias a Dybala -escudado por Pjanic y Douglas Costa- el 0-1 en algún momento del partido es una opción factible. Y, a partir de ahí, la Juve podrá creer. Pero para ello necesita que su ’10’ se vista de gala y premie así a Turín con la mejor distinción.

 

(Foto: Alberto Pizzoli – Getty Images)