Mantener el sueño vivo

A la Champions League hay que entenderla. Es especial. Es alguien capaz de coger todo aquello que encuentre sobre la mesa y sin previo pretexto, enviarlo al garete. Como esta misma previa. En un instante puede cambiar todo y lo difícil es adivinar el momento. De hecho, la historia del duelo entre el FC Barcelona y el Chelsea, que verá hoy su continuación y desenlace en el Camp Nou, pudo haber sido tan distinta en Stamford Bridge como si en un abrir y cerrar de ojos Willian hubiese acertado en su primer y segundo intento, ambas repelidas por el poste, antes de marcar el 1-0 ya en el segundo de tiempo. Aunque, como viene siendo costumbre, al Baça le dio tiempo a reaccionar, no despojándose de su escasez de ideas, sino encontrando en un mal rechace rival la ocasión perfecta para igualar el partido y voltear una eliminatoria que por momentos evocó a recuerdos no tan alegres en la memoria culé.

A veces el fútbol trata también de eso, de asustar y aparentar desde un inicio. Y ello podría buscar el Chelsea, asustar al Camp Nou minutos después de dar comienzo al partido

Sin embargo, a pesar de haber marcado ambos y de manejar un 1-1 en el global de la eliminatoria, el partido se dibuja de forma similar que al de la ida. Es fácil trazar un encuentro en el que desde un comienzo la iniciativa recaiga en pies de los jugadores de Ernesto Valverde, que buscarán el control relajado del cuero, sin sobresaltos aunque sin tampoco llegar a la pasividad, debida en parte a la escasez de ideas, que acusaron semanas atrás frente al mismo rival. Al equipo de Antonio Conte, por su parte, no es difícil imaginarlo adoptando un papel similar al que ya hizo en la ida, aunque con un pequeño inciso. Esta vez el técnico italiano podría apostar por una presión alta en los primeros minutos de juego para conseguir dar al equipo azulgrana un rápido  arañazo, aunque no se materialice en ningún gol. A veces el fútbol trata también de eso, de asustar y aparentar desde un inicio. Y ello podría buscar el Chelsea, asustar al Camp Nou minutos después de dar comienzo al partido aunque luego, con el paso de los minutos, decida volver a adoptar una postura menos arriesgada, esperando al Barça metros más atrás e intentando encontrar las mismas oportunidades de contraatacar que aprovecharon en la ida. Todo ello sabiendo que el reloj será desde un inicio favorable a los intereses azulgranas, por lo que de mantenerse el resultado podrían arriesgar más en un segundo tiempo, ya en la presión l asumiendo ellos el balón. Tarde o temprano necesitarán un gol.

Willian, Hazard y ¿Dembélé? en el Camp Nou

“Maldito palo”, debió pensar en un ideal portugués con acento brasileño Willian en la ida. Un par de veces se topó con él antes de marcar, tras exhibirse como una de las mayores amenazas a las que se ha enfrentado -y sufrido- el conjunto de Ernesto Valverde durante esta temporada. El jugador carioca fue un auténtico quebradero de cabeza para la defensa comandada por Gerard Piqué y Samuel Umtiti y junto a Eden Hazard, ambos con la función protagonista en la dirección -y también finalización- de los contagolpes, promete ser uno de los argumentos más sólidos para Antonio Conte en la busca de un gol -sobre todo de un posible segundo- que puede terminar siendo vital, pues en Europa un gol fuera de casa suele trastocarlo todo.

Hazard y Willian serán los argumentos más sólidos para Antonio Conte en la búsqueda de un gol que cambie la eliminatoria, pues un gol fuera de casa en Europa suele trastocarlo todo

Por contrapartida, Barcelona amanece con la duda acerca de Dembélé. ¿Jugará el francés? El conjunto culé suele achacar a veces una falta de desborde y desequilibrio del que justamente puede brindar el extremo galo al equipo, quien, además, viene de cuajar su mejor partido desde su eterno fichaje en verano frente al Málaga. Una vez (parece) recuperado de su lesión, Ousmane es una opción más para Ernesto Valverde, la cual podría utilizar desde un inicio a la espera de un regate del mosquito que desequilibre la defensa rival o bien, esperar al momento en el que el contexto pueda brindarle más espacios, donde el francés podría suponer una amenaza aún mayor. Sea como fuere, la principal preocupación culé seguramente recaiga en el estado de Andrés Iniesta, que se lesionó ante el Atlético de Madrid. Crucial para la fluidez del juego azulgrana, su figura no deja de ser vital, además de ser alguien con un feeling especial en los partidos ante el Chelsea.

A la Champions League hay que disfrutarla. Es especial. A pesar de que en días como hoy sea capaz de transmitir tanta agonía como incerteza por saber quien prosigue con su camino y quien debe esperar al tren del año siguiente. En partidos como el de hoy cualquier detalle cuenta y en cualquier momento todo puede dar una vuelta de tuerca que determinará el grado de ilusión del aficionado para lo que resta de año. Aunque ahí también reside su encanto, en aquellas noches en que todo se decide… en quién podrá irse después a la cama, feliz, con el sueño aún vivo. Ningún otro que el de poder ganar la Copa de Europa.

(Photo by Shaun Botterill/Getty Images,)