Skriniar cerrando la puerta del gol

En el Inter – Napoli de anoche coincidieron sobre el verde dos de los delanteros más goleadores de la Serie A. Más concretamente los dos puntas que siguen de cerca la estela del capocannoniere actual de la presente edición del campeonato italiano (Immobile). Pero ni Mauro Icardi ni Dries Mertens fueron los protagonistas del choque entre el conjunto neroazzurro y el partenopeo, pues Skriniar —como ya hiciera en el partido correspondiente a la primera vuelta, en San Paolo— centró todos los focos sobre sí mismo e Inter y Napoli empataron a todo y nada.

Dentro de un partido que su entrenador planteó de manera distinta al que se jugó en Nápoles, Milan Skriniar permitió que los suyos se asegurasen por lo menos el empate. Luciano Spalletti quiso cortar las alas al Napoli arrebatándole lo que más aprecia el cuadro de Sarri: la pelota. El técnico toscano juntó a muchos de sus jugadores en campo propio en salida de balón para tratar que el poseedor tuviese múltiples soluciones y quitarle así el balón a su rival. Pero solo la buena presión que realizó el Napoli impidió que el Inter se hiciese con los tres puntos.

Spalletti quiso reducir el % de éxito del Napoli en el Meazza quitándole el balón, pero el Inter no pudo atacar bien.

El bloque napolitano no dejó que ninguno de los tres mediapuntas del Inter de Milán (Candreva, Rafinha y Perisic, de derecha a izquierda) jugasen cómodos y se girasen en 3/4. Esto restó impacto a la figura de Icardi y, aunque el Napoli nunca atacase con claridad, hizo que el 0-0 con el que se llegó al descanso hiciera justicia con lo que habíamos visto hasta ese instante en el Giuseppe Meazza.

Para entonces, Skriniar ya dio visos de que estaba entonado. Se le veía enchufado. Sin embargo, no fue hasta la segunda parte cuando el Inter de Milán se percató de lo trascendental que fue el central eslovaco para obtener el empate final.

En el segundo capítulo del partido, el Napoli quiso meter una marcha más a su fase ofensiva con la intención de mejorar las prestaciones del primer periodo. El Scudetto aprieta y con la obligación de ganar para seguir a la Juve, Insigne empezó a aparecer con algo más de constancia y con el transcurso de los minutos el encuentro se desarrolló más en la mitad del campo del Inter. Sin perder la cabeza ni romper el 1-4-3-3 prototípico de Sarri, el Napoli se fue asomando cada vez más a la meta de Handanovic, pero Skriniar emergió para que las aproximaciones del contrario se quedasen precisamente en eso: simples aproximaciones.

El central neroazzurro se hizo fuerte en la parcela defensiva y secó por completo a un Mertens que es una piedra angular a la hora de construir los ataques de su equipo. Skriniar interpretó muy bien cuando seguirle en los momentos que el belga bajaba en el apoyo y cuando no, y en total recuperó once balones que dieron mucha vida al Inter.

El Inter dejó al Napoli con dos tiros a puerta cuando el equipo de Sarri promedia siete por encuentro.

Milan Skriniar estuvo tan bien colocado durante los 90 minutos y tan acertado en la anticipación y en las coberturas a sus compañeros que tampoco sufrió cuando Maurizio Sarri dio entrada a un delantero de su mismo tamaño y envergadura como es Milik. Cuando le tocó bailar con el polaco, Skriniar también hizo de cada duelo una pequeña guerra particular de la que siempre salió victorioso. Y con Skriniar dominando la escena en Milán, el Inter frenó todo el potencial ofensivo del Napoli de Sarri.

FOTO: Emilio Andreoli / Getty Images.