Allegrí ahondó en los problemas del 4-3-1-2 de Zidane

No estaba en el guión y la anterior remontada de la Roma frente al Barça podía presagiar que el Madrid, en ‘su’ competición, no se relajaría y desperdiciaría tres goles de ventaja jugando en el Bernabéu. No lo hizo, pero solo al final, porque durante muchísimos minutos sí echó por tierra una ventaja que debía haber sido definitiva.

Zidane apostó por sus mejores hombres, y para ello tuvo que volver a echar mano del 4-3-1-2. Ese esquema que le permite salir con los mejores, aunque su equipo no sea mejor con él. Aunque Zinedine lo varió ligeramente, pues el 4-3-1-2 fue más asimétrico que nunca. Bale, que jugó por Benzema, se escoró mucho a la banda derecha, tanto en ataque como en defensa, y fue ahí, en la transición defensiva, cuando el Madrid se ordenó en un 4-4-2 basculado hacia el costado derecho, dejando libre el costado izquierdo.

La Juve salió con un 4-3-3 que aprovechó las carencias del 4-3-1-2 merengue

Allegri, sin Dybala, parece que vio venir el 4-3-1-2 del Madrid y apostó por un 4-3-3 que destrozó el sistema defensivo blanco. Douglas abierto para recibir en la derecha y Mandzukic partiendo desde la izquierda para llegar al área fue lo más destacado el sistema italiano, amén de un excelso Pjanic como mediocentro escoltando a Matuidi y Khedira.

Lo que pasó en la primera parte (0-2 favorable a los italianos) se puede explicar a partir de los sistemas que emplearon ambos entrenadores. El Madrid estuvo muy bien con balón, sobre todo a raíz de Modric e Isco, escoltados por Marcelo, Kroos y un hiperactivo Ronaldo. Pero sin el cuero fue un desastre que aprovechó la Juve. Allegri mandó a los suyos a la guerra. Eran trescientos contra mil y no había nada que perder, y ahí que fueron Khedira y Matuidi. La altísima presión bianconera en los primeros minutos ahogó e incluso intimidó a un Madrid que con muchísimo talento pasador sobre el verde no dio tres pases seguidos. Apenas había pasado antes, el Madrid no podía controlar lo que pasaba ni con balón ni sin él. Ahí la Juve recuperó rápido y su plan fue sencillo. Pjanic como director de orquesta se dio un festín, y las carencias del 4-3-1-2 blanco hicieron el resto. El bosnio pudo verticalizar el juego con tremenda facilidad, y encontró rápido y fácil ambos costados, sobre todo el derecho, por donde un inspiradísimo Douglas hizo mucho daño. La secuencia era sencilla: la Juve recuperaba el balón, pasaba a Pjanic y este abría a su lateral (que recibía solo pues el Madrid no tenía extremo en ese lado). Ahí se producía un 2×1 en el que Marcelo se vio tremendamente superado. El plan juventino terminaba con un balón al segundo palo donde Mandzukic fue imparable para Carvajal. 0-1. El Madrid tardó en encontrar a Modric e Isco y que estos ralentizaran el ritmo del partido y juntaran pases, y el partido cambió… hasta que la Juve lo recuperaba. 0-2.

Douglas, abierto, destrozó a Marcelo. Mandzukic, llegando al área desde la izquierda, al Madrid.

El Madrid no solo echó por tierra el 0-3 de la ida, sino también su buen partido en fase ofensiva, pues ahí volvió a demostrar que nadie mejor que él controla el ritmo del partido. La secuencia de pases nacía atrás con Kroos abierto a la izquierda y se alzaba hasta la zona de la mediapunta (Isco) y la delantera o delantera izquierda (Ronaldo). Entre medias Marcelo y Modric hacían imposible la recuperación de la Juve, pero faltó agresividad y un socio que ayudara a Ronaldo a cargar el área e intimidar el área de Buffon.

Tras el descanso Zidane reaccionó y cambió a 4-4-2 con Asensio y Lucas.

Así se llegó al descanso. El conjunto blanco fluía con balón y se descosía sin él, mientras que el cuadro italiano hizo sangre en los puntos negros del 4-3-1-2. En esas Zidane intervino en el encuentro. Lucas y Asensio dentro y Casemiro y Bale fuera. 4-4-2. Equipo más ordenado, espacios mejor repartidos. La ayuda de Asensio a Marcelo y lo cerca que vio la Juve la remontada bajaron el ritmo del encuentro. El Madrid seguía controlando el partido, ahora con Kroos-Modric en el doble pivote, pero seguía sin cerrar la eliminatoria ni llegar con claridad. Bale solo estuvo bien, y Asensio y Lucas no mejoraron en demasía la producción ofensiva del galés. Ronaldo lo seguía intentando por todos lados, pero estaba solo, e Isco se hinchó a jugar, pero no intimidó. Ambos equipos buscaban el gol (Juve para culminar la remontada, Madrid para su tranquilidad) sin arriesgar en exceso, pero fueron los visitantes quien aprovecharon otro error defensivo para igualar la eliminatoria. Ahí Ronaldo se hizo aún más grande, el Madrid subió una marcha más y pese a irse con el susto en el cuerpo solventó la eliminatoria y quizás aprendió la lección. La Champions es justa y es maravillosa. El Madrid sufrió pero estará, por octava vez consecutiva, en las semifinales, buscando una nueva ‘orejona’, en la que sin duda necesitará a Sergio Ramos, mucho más que un central impecable.