James Rodríguez: en el nombre del juego

A abril de 2018, se pueden contar con los dedos de ambas manos los futbolistas que están jugando en Europa al nivel que lo está haciendo James Rodríguez. Debido sobre todo a la desafortunada lesión de Arturo Vidal, resulta tan probable que James no juegue de inicio la semifinal ante el Real Madrid como que, si lo hace, sea el jugador más importante de su equipo. El colombiano hace tantas cosas, tan distintas y tan relevantes para el funcionamiento de su conjunto cuando está sobre el campo que acaba por erigirse en protagonista de encuentros que no siempre decanta por acciones decisivas. James lleva tiempo siendo mucho más que un mediapunta resolutivo porque probablemente nunca lo fue. O al menos no sólo eso. Su don para el pase filtrado y el disparo esbozan pero también esconden una lectura del juego de la que ya disfrutaron en la Castellana y que bajo las órdenes de Jupp Heynckes está adquiriendo un nuevo cariz. Para entender lo que supone James para el Bayern tenemos que empezar por recordar lo que sabíamos de él y a veces olvidamos.

Este texto inicia con una presuposición peligrosa. Puede intuirse, como se viene comentando estos días, que ante la baja de un hombre de alto despliegue físico como Arturo Vidal, Heynckes pueda verse obligado a modificar su esquema para darle más empaque a su equipo con hombres como Thiago, Rudy o Tolisso en detrimento de James. Pero ¿por qué? ¿Acaso no está James preparado para cumplir esa función y otorgar solidez a su equipo? Quizá a estas alturas del texto ya no, pero la respuesta podría sorprender. James Rodríguez es uno de los centrocampistas con más facilidad para la cobertura del fútbol europeo. La cita textual es de 2014, de “Los Puentes de Carloprobablemente el mejor análisis táctico que han leído estos ojos, a cargo del equipo de Ecos del Balón y cuya lectura complemetaria recomendamos. Por tanto, este nuevo análisis no viene a descubrir el fuego en ese aspecto. Sin embargo, tras varias temporadas que pusieron en duda su rendimiento físico, no está de más recordar que James sigue mostrando evidencias de un despliegue esplendente. Para muestra un botón, que el lector podrá encontrar justo encima de este párrafo. En las imágenes, podemos ver a James tan pronto ofreciéndose como pivote más retrasado para dar salida al lateral derecho [Foto1], como siendo el hombre más adelantado en la presión [Foto2], como haciendo la cobertura al lateral izquierdo para robar el balón [Foto3]. Y todo esto en menos de un minuto de partido (!). La posición de James sobre el campo es todo el campo y todo el campo a la vez. El colombiano, como Gandalf, llega cuando (y donde) se lo propone, erigiéndose primero en el dominio del espacio y del balón después, como una nueva clase de Ramdeuter. El valor de su calidad técnica nace de una lectura del juego y una suficiencia física apabullantemente superiores a la media.

Heynckes suele formar su Bayern en una suerte de 4-1-4-1 o 4-2-3-1 en los que James hace las veces de interior o pivote izquierdo. Como la mayoría de los equipos, aunque de una manera bastante acentuada, el Bayern tiene un ritmo de circulación para cada mitad del campo: lento en el suyo, eléctrico en el contrario. En ambas mitades, James agita el metrónomo. En salida, el colombiano siempre se ofrece tanto en el primer eslabón (recibiendo de lateral) como en el segundo (recibiendo de pivote), lo que le lleva a promediar incluso más pases por encuentro que sus compañeros de medular más posicionales (Javi Martínez, Rudy, Tolisso). En ocasiones, además, cuando éstos se descuelgan, es James el que ejerce de pivote único lanzador al más puro estilo Xabi Alonso [Fotos 4 y 5]. Ofreciéndose tan abajo, Rodríguez logra dos ventajas. La primera, desatascar una salida de balón que sin Neuer es algo espesa, pues el ex del Madrid es capaz siempre de girarse y, más de la mitad de las veces, filtrar un pase que bata líneas. La segunda, quizá la más importante, es que le permite esconderse. Apareciendo pronto y alejándose por un instante del foco aparente de peligro, que ahora acarrean seguramente una pareja de extremos que espera siempre – siempre – arriba y muy, muy abierta, James logra desviar atenciones para acercarse a su objetivo: aparecer sin vigilancia en la zona de peligro.

Si James logra recibir en el tercer cuarto de campo con espacio, sólo necesita 3 toques y 2 segundos para generar un gol. Exactamente eso, ni más ni menos. ¿No te lo crees? Mira este vídeo. Podría decirse que todo su juego se enfoca a este momento, pero como ya hemos visto sería faltar a la verdad. Lo que si es cierto es que es el momento que más incidencia tiene en los partidos. Comandando un arsenal ofensivo que carga el área por oleadas, son sus ojos y sus pulmones los que le llevan al punto exacto en que su zurda va a resultar letal para el adversario, sea cual sea esa zona en el campo [Foto 6 arriba]. Pero esto tiene un coste, claro. La libertad posicional, cuando la jugada no acaba en disparo, puede acabar pagándose. Si James pierde un balón, pongamos, en el pico derecho del área con 4 hombres ofreciéndosele por delante, esto podría resultar en un boquete en el costado izquierdo a aprovechar por el rival al contragolpe. Evidentemente, Jupp Heynckes se dio cuenta de esto mucho antes que nosotros.

Para evitarlo, Heynckes coloca siempre un jugador en cada pico de la frontal haciendo de “interior”. Normalmente, con Müller pisando área y James en todas partes, este papel recae en los laterales. De ahí que, ante la baja de Alaba, Heynckes haya preferido contar con Rafinha a pie cambiado que con Bernat, de tendencias más exteriores, al que ha llegado a situar de extremo. Para Heynckes, la función del extremo es clara: no separarse de la banda y desbordar desde ahí. De ese modo, se generan siempre triángulos en una de las zonas más peligrosas del campo, el pico del área, entre extremo (banda), interior (área) y lateral (frontal), que a menudo intercambian posiciones y facilitan el dominio de las segundas jugadas para una rápida recuperación tras pérdida [Fotos 7 y 8 abajo].

Volviendo a su desempeño sin el balón, James no es, evidentemente, perfecto. Como decimos, su capacidad de desgaste le permite trabajar tanto en una primera línea de presión a centrales/pivotes [Foto 9] como replegando en línea de 5 (centrocampistas + extremos) [Foto 10]. Sin embargo, sus acciones defensivas carecen, como es natural, de limpieza técnica. Suele ir al suelo a destiempo, y su dificultad para traducir su físico en robos se traduce en que realiza notablemente menos intercepciones, ‘tackles’, bloqueos y despejes que su competencia por el puesto, incluido Thiago, de perfil algo similar. Se trata de un problema táctico más que de aptitudes, fruto de que el de Cúcuta sea uno de los hombres más adelantados. Porque, si bien el apaño táctico de Heynckes tiene sentido, no siempre funciona y, si hay pérdida y se supera la primera línea de presión, a no ser que Ribéry cierre con presteza como en la imagen [Foto 11], Javi Martínez se ve obligado a cubrir todo el ancho del terreno. Sin ánimo de llevar al engaño, el Bayern es un equipo frágil en transición defensiva, y la libertad posicional de James no hace por remediarlo.

James tendrá que medirse a Isco

No deja de ser curioso que si hay un jugador en Europa que pisa zonas tan dispares en el campo como lo hace James, ése es probablemente Isco, al que probablemente se enfrentará este miércoles noche, ocupando el puesto que el ex de Mónaco y Oporto no pudo rellenar, siendo el de Benalmádena un enganche más puro y relacionado con la asociación. Adecuándose alguans virtudes del Bayern a las debilidades del Madrid del rombo – cargar ataque por bandas y dominio de segundo palo y segundas jugadas – será, probablemente, una gran actuación de Isco el mejor antídoto para parar a James. Cuando el Bayern roba abajo y puede correr, Rodríguez puede ejecutar tanto de lanzador como de conductor – sin ser esta su mejor virtud, a pesar de proteger bien la pelota – y ocasionalmente desmarcarse al espacio, pero genera notablemente menos peligro que viviendo en la frontal. Un gran partido del ’22’ blanco significa indudablemente que el Real ha logrado vivir en campo contrario y por ende superar la intensa presión de los bávaros. Y significará que James está, si no en el banquillo, al menos lejos del peligro. Dependiendo de a quién de los dos citen las portadas del jueves sabremos que conjunto habrá salido de Münich acerándose a Kiev. James Rodríguez, siempre al servicio del juego, no lo pondrá sencillo.