El brazo ejecutor de Di Francesco

La llegada del binomio Di Francesco & Monchi a Roma se presumía como un cambio importante en la estructura deportiva del club. Luciano Spalletti había hecho un trabajo impecable teniendo en cuenta las circunstancias, pero la relación del técnico con el club capitalino sufría un desgaste importante y decidió poner rumbo a Milán. En Roma, Monchi ya había elegido a su sustituto, un Di Francesco que su trabajo en el Sassuolo le había abierto las puertas para poder dar un salto cualitativo en su carrera. La elección por el joven técnico estaba, entre otras cosas, relacionada por su estilo tan definido de querer ser protagonistas. Tras Rudi García y Luciano Spalletti que presumían de un fútbol más veloz y reactivo, en Roma entendieron que quizás un cambio de propuesta, más rica en conceptos, era algo que les elevaría un escalón en la búsqueda de los objetivos.

Así pues, con Di Francesco en el banquillo, Monchi había colocado su primera piedra pero el verdadero trabajo llegaría después, rastreando el mercado, siempre dentro de las directrices que el director deportivo español le han dado tanto éxito , en la búsqueda de perfiles que encajaran con la propuesta del nuevo entrenador. Y lo cierto es que la primera plantilla confeccionada por Monchi dista mucho de ser la mejor que han tenido por el Olímpico en los últimos años, al menos si nos ceñimos únicamente a los nombres, pero evidentemente el éxito de haber eliminado a todo un Barcelona en ¼ de final de Champions, vuelve a poner en evidencia la importancia de el colectivo por delante de las individualidades, y si hablamos de colectivo Monchi es el responsable número 1 de que esta Roma sea eso, un equipo.

Dentro de el gran trabajo coral de los giallorossos hay una pieza que no acapara portadas cómo Edin Dzeko o Daniele De Rossi pero que sin hacer ruido se ha convertido en un eslabón imprescindible del engranaje táctico de Di Francesco, hablamos de Alekxandar Kolarov. El serbio desde el lateral izquierdo, ha abierto una serie de posibilidades para que el estilo de esta nueva Roma sea identificable. En esta Roma que quiere ser protagonista con el balón, jugar en pocos metros y hacer daño a el rival desde el juego exterior, contar con jugadores autosuficientes y que sepan interpretar estos mecanismos como Kolarov, acaba siendo fundamental.

Di Francesco, que quiere que su equipo salga jugando desde abajo y que avance en bloque, ha otorgado a Kolarov la responsabilidad de que sea él el que ayude en los primeros pases y en la confección de las jugadas de ataque desde campo propio. Ya no sólo es De Rossi el que debe conectar con los interiores y extremos, sino que Kolarov ayuda a la línea medular a organizar el juego en fase ofensiva. Haber trabajado con Pep Guardiola ha ayudado a el serbio ha saber interpretar mucho mejor el juego, leer las diferentes situaciones de el mismo y en definitiva ser un jugador mucho más completo. A todo esto hay que sumar que a pesar de estar a punto de cumplir 33 años, Alekxandar sigue siendo profundo y veloz cuando se proyecta por fuera. Su capacidad para llegar a línea de fondo y poner milimétricos centros a el área rival, también están siendo importantes para el juego de ataque romanista.

Ciñéndonos a su enfrentamiento con el Liverpool en semifinales de Champions, se intuye vital la presencia de el serbio. El Liverpool buscará replegar y contragolpear y por lo tanto se espera que sea la Roma la que lleve el peso de el encuentro. Ante este su supuesto escenario, si la Roma quiere que su dominio y largas fases de posesión sean fructíferas deben estar muy finos en los contactos y extremadamente precisos en la entrega, ya que cualquier pérdida de balón ante el Liverpool es sinónimo de peligro. Para orquestar esto Kolarov es clave por lo anteriormente citado y por su buen momento físico, porque si la Roma quiere tener éxito en esta eliminatoria debe ser capaz de frenar a Mohamed Salah, que precisamente actúa por el sector de Kolarov. Uno de los duelos de la eliminatoria será el que enfrente a serbio y egipcio. Ese punto de intensidad y agresividad que conocemos de Alekxandar debe aparecer con frecuencia para evitar que Salah pueda girarse y encarar y si Kolarov es capaz de conseguirlo su equipo tendrá mucho ganado. Además de todo esto, uno de los puntos más débiles de este Liverpool es el balón parado, los de Klopp no son sinónimo de fiabilidad cuando el rival tiene la posibilidad de ejecutar libres directos o corners. El pie izquierdo de Kolarov suma 11 asistencias de gol este curso, 7 de ellas desde el balón parado, un recurso más que evidencia que el ex de el Manchester City, desde su rol secundario, puede ser sin lugar a duda uno de los nombres propios de esta semifinal.