La primera función entre Barça y Roma

Es imposible escribir, pensar o hablar sobre una eliminatoria que tenga al FC Barcelona de protagonista sin mencionar el nombre de Leo Messi, a veces capaz de cambiar la tónica de un partido por su simple acto de presencia. Como el fin de semana pasado ante el Sevilla cuando un Barça superado y desbordado encontró un pequeño oasis de ocasiones -que hasta los minutos finales no volverían a aparecer con tanta claridad- en cuanto el argentino saltó al terreno de juego. Fue instantáneo. Con su sola entrada el Barça se topó con dos ocasiones de gol casi sin quererlo, casi por obligación. Es por ello que, en mayor o menor medida, la eliminatoria, que verá su primera función en Barcelona y su segunda parte en Roma, estará siempre condicionada por él. Por lo que sea capaz de crear, imaginar, dibujar o simplemente de imponer sobre el césped. Sin embargo, el fútbol es tan caprichoso que aunque el mejor actor no quiera, el papel más decisivo de un partido aún lo puede guardar cualquier otro de sus actores. Y es ahí donde reside la gracia del fútbol. Y de la eliminatoria.

Es imposible escribir, pensar o hablar sobre una eliminatoria del FC Barcelona sin mencionar el nombre de Leo Messi, a veces capaz de cambiar la tónica de un partido por su simple acto de presencia. Sin embargo, el fútbol es tan caprichoso que aunque el mejor actor no quiera, el papel más decisivo de un partido aún lo puede guardar cualquier otro de sus actores. Y es ahí donde reside la gracia del fútbol.

Primero, en la lucha por poseer a tal protagonista, Barça y Roma deberán pugnar en los diferentes pequeños duelos que se deparan sobre el césped, teniendo lugar el primero de ellos en la portería. Llegados al mes de Abril y a sus eliminatorias al todo y la nada, cualquier gol encajado puede ser tan fulminante como una bala. Marc André ter Stegen por un lado y Allison por el otro, ambos dos de los mejores porteros del curso, buscarán justo lo contrario, neutralizar tal bala y dejar a su equipo con vida. Para que tal ocasión llegue, antes, sin embargo, deberán de haberse ganado otro de los pequeños enfrentamientos que se librarán sobre el tapete. Por ejemplo, el que enfrentará a Perotti y Kolarov ante Sergi Roberto y Ousmane Dembélé, siendo clave la capacidad defensiva de este último. No únicamente por la voluntad del francés de seguir a su marca a lo largo de la banda sino también por lo efectivo de su presión en el que fuera jugador del Manchester City, uno de los futbolistas más influyentes con balón en el juego del conjunto de Di Francesco. Por su parte, también será determinante para evitar que tal ocasión llegue, el trabajo de Samuel Umtiti y Gerard Piqué para mantener a Edin Dzeko, el hombre gol del conjunto romano, fuera de la acción y la eficacia de tal esfuerzo, claro, para reservarle así un papel casi residual en el encuentro al delantero bosnio.

No es difícil imaginar sobre el césped una escena con el peso creativo del balón de lado culé y el esfuerzo defensivo, con la atención también puesta a la verticalidad del contragolpe, de lado romano. Con el paso de los minutos un gol podría cambiar la altura de la defensa visitante o, por otro lado, la ansiedad por conseguir el gol por parte de los locales.

Sería imposible, sin embargo, imaginar una función sin un guion previo, aunque este varíe siempre según las acciones de sus protagonistas -más en el fútbol, seguramente el escenario en que los actores tienen mayor peso-. Aunque no por ello los directores, los entrenadores en el caso que nos ocupa, pierden su valor, pues hay días en que el golpe de genio radica en ellos, capaces de con un giro radical, sorprendente, en su guion alterar por completo un partido entero. Aunque a decir verdad, no parecen descubrirse grandes sorpresas en el duelo entre Valverde y Di Franceso, sino que este se presenta fácilmente deducible en su previa. No es difícil imaginar sobre el césped una escena con el peso creativo del balón de lado culé y el esfuerzo defensivo, con la atención también puesta a la verticalidad del contragolpe, de lado romano. Con el paso de los minutos un gol podría  alterar las cosas y cambiar la altura de la defensa visitante o, por otro lado, la ansiedad por conseguir el gol por parte de los locales. En cuanto a las directrices de cada uno de los entrenadores, cabe esperar un llamamiento a la paciencia, a la fluidez y a la seguridad con balón por parte de Ernesto Valverde, que espera poder contar con Sergio Busquets en un buen estado físico, y una llamada al esfuerzo, la concentración y la astucia por parte de Di Francesco, que vive la previa del partido con la duda de poder alinear a Nainggolan, futbolista clave en su esquema.

El casting ya está abierto. El guion, a falta de cambios de última hora, parece ya escrito. Ahora simplemente queda que Valverde y Di Franceso escojan a sus actores y que el balón determine que papel toma cada uno. Todos soñando con conseguir el decisivo, el que clamará llantos y sonrisas, aunque al final, lo más importante no deja de ser algo tan sencillo como a su vez complicado, llevar a cabo una buena primera función para seguir vivo en su segunda parte, en este caso, en Roma.

Photo by Aitor Alcalde/Getty Images