Castigar

El Bayern de Münich de Jupp Heynckes está pareciéndose con todas las letras al Bayern de Münich de Jupp Heynckes, y eso ya es suficiente carta de presentación. De una manera parecida pero muy distinta a lo que ocurría con el Manchester United, los bávaros tienen hombres y fortalezas para castigar con dureza varias de las debilidades del Sevilla de Montella. Pero ya sabemos cómo acabó esa historia. Sin embargo, hay algo en la voracidad del juego de los de Münich que hace pensar que no dejarán pasar una oportunidad al vuelo.

James Rodríguez se ha hecho dueño del equipo

Con James viniendo a recibir muy atrás, en posiciones de interior e incluso de pivote, las posesiones de los de Heynckes adquieren muy rápido el tono vertical que caracteriza al técnico alemán y que, junto a una apabullante presión y a los renovados destellos de Müller y Robbery, le hacen pensar a uno que ha viajado de vuelta a 2013. Con la baja de Banega, los muniqueses buscarán morder arriba y ensuciar el primer pase de la salida hispalense, quizá el menos seguro, amén de provocar que las recepciones de N’Zonzi sean siempre de espaldas y sin posibilidad de girarse. Llaman al optimismo bávaro los buenos minutos de Javi Martínez sumando anticipaciones y el hecho de que James Rodríguez nos haya recordado, aunque a veces sorprenda, que es uno de los centrocampistas de mayor capacidad de despliegue físico del continente.

Las mayores virtudes del Sevilla de Montella tienen que ver con la capacidad de todos sus hombres para no perder la pelota. Tanto en construcción desde abajo como al contragolpe, los sevillistas saben proteger el cuero aun a riesgo de ralentizar en exceso sus propias posesiones  y restarle riesgo a sus posibilidades de sorprender, sobre todo debido a que sus jugadores de mayor calidad piden mucho la pelota al pie y no llegan a tener una alta capacidad de desborde. Donde quizá pueda desnivelarse más la balanza es en la transición defensiva sevillista. Los de Montella necesitan sumar muchos hombres arriba para generar peligro, viniendo muchas veces el factor diferencial de sus laterales. Debido a la falta de desbordes peligrosos de sus atacantes, el Sevilla suele acabar sus jugadas desde zonas poco comprometidas para el adversario, lo que genera esa falta de acierto en el remate tan desesperante.

Perdonar ante el Bayern puede costar caro

Quienes no van faltos de calidad en área contraria son los alemanes, que pueden causar los estragos que obvió el United al contragolpe. Jesús Navas, que se antoja crucial para el ataque sevillista, puede pagar un caro peaje por marcar a Ribéry. Tampoco su sustituto Mercado va sobrado de cintura. En el área, Lewandowski puede sumar lectura a los lances que protagonizó Lukaku ante Lenglet para desequilibrar la balanza a su favor. El despliegue físico bávaro, además, garantiza que el peligro llegará por oleadas. Si el Sevilla no es capaz de acertar en sus oportunidades, los de James Rodríguez estarán ávidos por castigar.

(Foto: SASCHA SCHUERMANN/AFP/Getty Images)